Zaragoza en un día: Una aventura personal por la capital aragonesa
Cuando aterrizas en el Aeropuerto de Zaragoza, situado a 10 kilómetros del núcleo urbano, la emoción de descubrir esta urbe bi-milenaria comienza inmediatamente. La forma más cómoda y económica es coger la línea de autobús 501, que funciona desde las 5:30h hasta las 23:15h y te dejará en el centro por menos de dos euros. Si prefieres algo más personalizado, puedes reservar un traslado privado donde un conductor estará esperando en la terminal de salida, levantado un cartel con tu nombre, y te llevará hasta tu hotel.

Otra alternativa muy popular para llegar a esta ciudad de origen milenario es coger el tren de alta velocidad AVE, que une Madrid y Barcelona en menos de dos horas.
Torreón de la Zuda: El despertar musulmán
Mi recorrido personal siempre empieza en el Torreón de la Zuda, una torre cuyos orígenes se remontan al antiguo edificio que gobernaba la ciudad musulmana. Este alcázar fue construido sobre una torre romana, aunque su aspecto mudéjar actual proviene de la reforma que se realizó en el siglo XVI.

El acceso gratuito permite ver a través del suelo de cristal la base romana en la planta baja, donde también encontrarás la oficina de turismo oficial de Zaragoza. El mirador de las 4 culturas en la última planta ofrece vistas privilegiadas de la zona. A pocos metros del mercado, hay un tramo de la antigua muralla romana junto a esta antigua torre musulmana que alberga esta Oficina de Turismo con mirador gratuito.
Murallas Romanas: Testigos del Imperio
Zaragoza alberga importantes restos de su pasado romano, y las impresionantes murallas romanas localizadas en el casco antiguo son testimonio vivo de ello. Estas antiguas fortificaciones datan del siglo III y demuestran la importancia estratégica que tuvo Zaragoza (Caesaraugusta) en la época del Imperio Romano. El paseo por los vestigios ofrece una perspectiva única de la historia milenaria y su evolución a lo largo de los siglos.

Bordeando la antigua Muralla de Caesaraugusta, en la zona del Mercado Central provisional, se encuentran los restos mejor conservados del recinto original tras su restauración. Junto a la muralla destaca la estatua de Cesar Augusto, fundador de la ciudad, una copia en bronce del Augusto de Prima Porta del Vaticano.
Puerta del Carmen: Entrada histórica marcada por la guerra
Empezamos nuestra ruta por Zaragoza en un día desde este punto histórico, la entrada de la antigua ciudad. Este monumento de estilo neoclásico fue construido a finales del siglo XVIII en sustitución de una anterior del siglo XIII.

Es la única que se conserva de las 12 puertas que tenía la muralla medieval. La metralla dejada como huella recuerda los episodios más trágicos de la ciudad: los Sitios de 1808 y 1809 durante la Guerra de la Independencia, y la Primera Guerra Carlista en 1838.
Paseo Pamplona y las plazas emblemáticas
Esta corta vía te conducirá hasta la Plaza Aragón, transcurriendo por el perímetro de la antigua muralla medieval. El paseo fue urbanizado a principios del siglo XX y conservan las casas y construcciones de la época. Destaca especialmente la Casa Palomar, situada en la Calle Almagro 5, una reinterpretación y explosión de diferentes estilos arquitectónicos.
Plaza Aragón y Paraíso: Belleza arquitectónica unida
Estas dos plazas unidas forman un punto emblemático rodeado de edificios históricos de gran belleza como la Capitanía General Militar y el Paraninfo de la Universidad. Si tienen las puertas abiertas, merece dar una vuelta por la planta baja de este edificio de finales del XIX que simula los palacios renacentistas que inundaron la ciudad en el siglo XVI.

En la Plaza Aragón encontrarás vestigios de las casas de la antigua Glorieta de Pignatelli de finales del siglo XIX. En el centro de la plaza, el Monumento al Justiciazgo tiene un profundo simbolismo para los aragoneses.
Patio de la Infanta: El renacimiento zaragozano
Durante el renacimiento, Zaragoza era conocida como la Florencia de occidente, y uno de los vestigios más espectaculares que se conservan de esa época es el patio renacentista de la desaparecida Casa Zaporta. Actualmente es la sede central de Ibercaja. Durante la primera mitad del siglo XX, estuvo instalado en el interior de una tienda de antigüedades de París antes de regresar a su ciudad natal.
Paseo de la Constitución: Vegetación sobre el río Huerva
Al abandonar el patio, bordea el edificio hasta llegar a este bulevar que transcurre por encima del cauce del río Huerva. Su cubrimiento marcó el avance y crecimiento urbano a principios del siglo XX. Es un paseo lleno de vegetación, muy agradable para recorrer andando entre viviendas de esa época. Encontrarás curiosas esculturas, algunas dedicadas al amor y otras más tristes que recuerdan episodios negros de la historia, como el monumento a las víctimas del accidente del avión militar YAK-42.
Plaza Los Sitios: Impulso urbanístico centenario
En este recorrido por la Zaragoza de principios del siglo XX, esta plaza surgió sobre las huertas del desaparecido Monasterio de Santa Engracia, a orillas del río Huerva. En el año 1908, con motivo del Centenario de los Sitios de la ciudad ante las tropas francesas, los antiguos terrenos fértiles se transformaron en el recinto de la Exposición Hispano-Francesa, dando impulso al crecimiento urbanístico. En el centro de la plaza se encuentra el Monumento a Los Sitios, uno de los más impresionantes del patrimonio zaragozano.
Basílica de Santa Engracia: Portada superviviente

Antes de llegar al Paseo Independencia, haz una parada en la Plaza Santa Engracia para visitar esta iglesia renacentista del siglo XIX, construida tras la desaparición del impresionante Real Monasterio de Santa Engracia, convertido en ruinas durante los asedios de 1808 y 1809. Lo más destacable del templo es la portada plateresca salvada del antiguo monasterio. En la cripta se conservan restos del monasterio, incluyendo dos sarcófagos paleocristianos de la época romana de Caesaraugusta (Zaragoza).
Edificio de Correos y Telégrafos: Neomudéjar en acción

Desde la iglesia de Santa Engracia, cruzando el Paseo Independencia, verás este edificio levantado en 1926, inspirado en las construcciones mudéjares. Es un monumento ejemplo del neomudéjar en la ciudad. Destacan sus fachadas y el gran patio interior donde se encuentran las ventanillas de atención de la entidad, al cual se puede acceder libremente.
Paseo Independencia: La Rue de Rivoli zaragozana
Este recorrido por el paseo más importante y conocido de la ciudad está inspirado en la parisina «rue de Rivoli». Su configuración actual surge de la reconstrucción tras la corta ocupación francesa entre 1809 y 1812 durante la Guerra de la Independencia. La mayoría de los edificios que lo flanquean son de principios del siglo XX.
Plaza España: Punto de inflexión
Al final del paseo llegarás a una de las plazas más importantes que marca el inicio del casco antiguo. Es un lugar donde convergen edificios y monumentos de interés como el Palacio de la Diputación Provincial de Zaragoza, la sede del Banco de España y el Monumento a los Mártires, que recuerda a los aragoneses y aragonesas que murieron durante la Guerra de la Independencia.
El Tubo: Tradición gastronómica imprescindible
La tradición gastronómica zaragozana tiene su epicentro en El Tubo, un laberinto de estrechas calles repleto de los mejores bares de tapas de la ciudad, donde conviven propuestas tradicionales con innovadoras creaciones culinarias. El ambiente vibrante, la calidad de los productos y la hospitalidad hacen de esta una experiencia gastronómica imprescindible.
Esta es la parte más antigua, concretamente la estrecha calle Mártires, que antiguamente era la Puerta Cinegia de la antigua muralla romana de Caesaraugusta. Este vestigio da paso a un entramado de calles que conforman la conocidísima zona de tapeo. Entre sus puntos interesantes están el primer cabaret de España, uno de los restaurantes más antiguos de Europa, y rincones ocultos con patios góticos, mudéjares y renacentistas.
Mi itinerario recomendado parte desde la comercial calle de Alfonso I hacia la Plaza de San Felipe, un animado espacio rodeado de palacios renacentistas con terrazas. Si tienes hambre, dirígete a las calles Libertad y Estébanes, donde numerosos bares y tabernas conforman la zona más famosa de tapeo.
Ruta de tapas personal
Para una auténtica ruta de tapas, empieza por El Champi con su típico champiñón con ajo y perejil. Continúa en Bodegas Almay para probar sus croquetas, luego 7 golpes para unas patatas bravas de escándalo, y el Bar Circo para la mejor tortilla de patatas. Si quieres comer algo más elaborado, las tapas del Meli Melo están entre los mejores restaurantes donde comer en Zaragoza.
Basílica de Nuestra Señora del Pilar: Corazón espiritual
La Basílica del Pilar es el corazón de Zaragoza y una visita imprescindible. Este majestuoso templo es uno de los principales centros de peregrinación mariana del mundo. Su impresionante arquitectura barroca alberga coloridos frescos de Goya, y desde su torre se disfrutan vistas panorámicas de la ciudad y el río Ebro. Fe, arte e historia convergen en la Plaza del Pilar, el lugar más emblemático de la ciudad.

Al acceder al interior, la Capilla de la Virgen del Pilar recibe a los fieles con su retablo mayor y las obras realizadas por Goya. Si no tienes vértigo, sube en ascensor para disfrutar de vistas privilegiadas. La entrada es gratuita para contemplar la pequeña imagen de la venerada virgen del Pilar en la Santa Capilla, el trabajado coro, varias pinturas de Goya y el espectacular Retablo Mayor. Para la visita guiada al museo y la Torre del Pilar se pagan 6 euros, pero obtendrás unas fantásticas panorámicas, de las mejores de Zaragoza.
La Seo del Salvador: Libro de estilos arquitectónicos
La Catedral del Salvador, conocida como La Seo, es otro imprescindible de Zaragoza. Este edificio es como un libro abierto de estilos arquitectónicos que van desde el románico hasta el neoclásico, pasando por el mudéjar, declarado Patrimonio de la Humanidad. En su interior destacan el impresionante retablo mayor y la colección de tapices del museo de la catedral, testimonio de la rica historia cultural de la ciudad.
Situada en la Plaza la Seo anexa a otros monumentos, fue declarada en el 2001 por sus elementos mudéjares. El Museo de los Tapices guarda joyas del Patrimonio Nacional. En el muro exterior resalta la Parroquieta, cuya entrada tiene una bonita fachada neoclásica. El cimborrio mudéjar y otros tesoros incluyen la valiosa colección de tapices flamencos.
La Lonja: Arquitectura renacentista civil
La Lonja de Zaragoza, situada frente a la Basílica del Pilar, es un magnífico ejemplo de arquitectura renacentista civil en Aragón. Originalmente funcionó como mercado de granos, pero hoy en día alberga exposiciones de arte y eventos culturales. Su impresionante interior con columnas y bóvedas de crucería acoge exposiciones temporales que la convierten en un espacio cultural vivo en el corazón de Zaragoza, reflejando el dinamismo cultural de la plaza donde también está el Ayuntamiento.

Su arquitectura imita los palacios renacentistas, siendo La Lonja una de las construcciones civiles más importantes del renacimiento aragonés. Por su exterior guarda gran parecido al Palacio Medici de Florencia. El acceso gratuito permite disfrutar de una de las principales salas de exposiciones de la ciudad.
Palacio de la Aljafería: Joya del arte islámico
El Palacio de la Aljafería es uno de los monumentos más importantes del arte islámico en España y una visita esencial para entender la Zaragoza musulmana. Actualmente es la sede de las Cortes de Aragón, pero este palacio fortificado conserva sus lujosos salones y hermosos patios como el Patio de Santa Isabel, además de capillas que ejemplifican la convivencia de culturas en la historia de España. Su arquitectura con influencias mudéjares es fascinante.

Mi ruta personal incluye visitarlo a primera hora de la mañana, después de estar desayunando unas tostadas en algún bar del centro. Entre los más refinados y locales más de moda están el Café Botánico y Mi Habitación favorita. Desde allí puedes cruzar andando hacia el Barrio de San Pablo en el Casco Antiguo, cuyo principal reclamo es, sin duda, uno de mis lugares favoritos: este impresionante edificio construido en el siglo XI y declarado Patrimonio de la Humanidad. Su preciosa arquitectura árabe recuerda a la Alhambra de Granada. El precio de la entrada es de 5 euros, aunque los domingos es gratuita. Puedes reservar una visita guiada para aprovechar mejor la experiencia.
Paseo por la ribera del Ebro: Digestión panorámica
Para digerir las delicias gastronómicas, un paseo por la ribera del Ebro es la opción perfecta. Este tranquilo recorrido permite disfrutar de la naturaleza en pleno corazón de la ciudad, con vistas impresionantes del Pilar y otros monumentos históricos desde perspectivas únicas.
Puente de Piedra: El más antiguo
El puente de Piedra y el puente de Santiago son puntos icónicos para capturar fotos memorables. Este puente, el más antiguo de la ciudad del siglo XV, tardó 39 años en construirse y ofrece las mejores vistas de la basílica, especialmente durante los atardeceres espectaculares. Si quieres hacer un poco de hambre antes de la cena, acércate al río Ebro y cruza el magnífico Puente de Piedra, construido en el siglo XV, para contemplar las increíbles vistas de la Basílica del Pilar. El Balcón de San Lázaro es el sitio perfecto para ver el atardecer.
Calle Alfonso I: Antesala del esplendor
Volvemos por esta calle, verdadera antesala de la Plaza del Pilar. Tomando la calle Torre Nueva y avanzando por esta vía, irás observando la grandeza del templo que te espera. La calle tiene sus orígenes a finales del siglo XIX, cuando se abrió una vía que cruzaría el casco antiguo. Actualmente, la mayoría de sus edificios están catalogados y protegidos.
Plaza San Felipe: Huella renacentista
Al abandonar la zona de tapeo más famosa, atravesando la Plaza Sas y cruzando la Calle Alfonso, el paseo por la Calle Candalija te conducirá a esta plaza que conserva una huella del renacimiento zaragozano. En la Plaza San Felipe puedes contemplar varios palacios renacentistas, algunos con interior habilitado para exposiciones temporales y museos, como la Casa y el Torreón Fortea, y el Palacio de los Condes de Argillo.
Plaza San Bruno: Explosión de estilos
Desde esta plaza puedes apreciar el ábside de la Seo, una explosión de estilos arquitectónicos de gran belleza situado a continuación del muro de la parroquieta. Antiguamente, este lugar albergó la antigua hospedería Cartuja, levantada sobre los restos del Puerto Fluvial romano.
Arco del Deán: Comunicación medieval
Bordeando el perímetro de la Catedral llegarás a este punto donde está la antigua casa del Deán, que data del siglo XIII. El arco comunica con el templo y fue construido posteriormente. Destaca su mirador con ventanales formados por arcos ajimezados de tracería plateresco-mudéjar. Esta zona es donde mejor se conserva la Zaragoza del medievo.
Plaza Santa Marta: Barrio de la nobleza
En uno de los barrios más notables de la Zaragoza medieval, el antiguo barrio de la Seo, vivieron las familias más importantes de la ciudad. Antes de llegar a esta plaza encontrarás la Casa Huarte, un palacete renacentista del siglo XVI, y el espectacular Palacio de la Real Maestranza de Caballería.
Iglesia de la Magdalena: Torre mudéjar distintiva
Cruzando la Calle San Vicente de Paúl, nos adentramos en el Barrio de la Magdalena, cuyos orígenes se remontan a la época romana de Caesaraugusta. En este barrio destaca el templo del siglo XIV, especialmente su torre mudéjar.
Plaza San Pedro Nolasco: Teatro antiguo
Abandonamos la Magdalena enfilando la Calle Mayor hasta llegar a la Calle Argensola, terrenos donde se asentaron culturas del pasado de la ciudad. Aquí estuvo el importante núcleo de Caesaraugusta, concretamente el Teatro de Caesaraugusta, que se puede ver sin necesidad de acceder al recinto. Este teatro tenía capacidad para 6.000 espectadores, siendo el más grande de los descubiertos en la Hispania romana.
Calle Don Jaime I: Fachada teatral
Accedemos al antiguo Cardus Maximus de la urbe romana desde la plaza Jose Sinues, donde puedes apreciar la fachada más monumental del Teatro Principal, el más importante y antiguo en activo, cuyos orígenes datan de finales del siglo XVIII.
Calle Coso: Perímetro romano
Esta vía transcurre por el perímetro de la Muralla Romana de Caesaraugusta y dio paso a una de las calles más importantes y exclusivas de la Zaragoza renacentista. Aún se conservan el Palacio de los Luna y el Palacio de Sástago.
Avenida Cesar Augusto: Camino al Barrio de San Pablo
Esta avenida dedicada al fundador de la ciudad te permite adentrarte en el Barrio de San Pablo, pasando por las fachadas del modernista Mercado Central.
Mercado Central de Lanuza: Modernismo y sabor local
Para experimentar el bullicioso ambiente de Zaragoza y descubrir los sabores locales, el Mercado Central es el lugar ideal. Este histórico mercado ocupa un edificio de arquitectura modernista con una amplia variedad de productos frescos: frutas y verduras, carnes, pescados y quesos. Es el lugar perfecto para captar la esencia de la gastronomía aragonesa, comprar productos locales y disfrutar del ir y venir de los zaragozanos en su día a día.
Al salir del palacio, cruza toda la Calle San Pablo hasta llegar al Mercado Central, un edificio construido en hierro y cristal donde podrás disfrutar y degustar un sinfín de productos locales de primera calidad.
Iglesia San Pablo: Patrimonio mudéjar
Tomando la Calle San Pablo, esta te conducirá a uno de los templos más importantes de la ciudad. Esta iglesia tiene sus orígenes en el siglo XII y está declarada Patrimonio de la Humanidad. Su torre alberga los restos más antiguos del mudéjar aragonés que se conservan en la actualidad.
Plaza del Justicia: Encanto del casco viejo
Bordeando el Mercado Central por la Calle Buen Pastor, llegarás directamente a esta plaza con encanto del casco viejo de la ciudad. La Iglesia de San Cayetano, vinculada al antiguo reino de Aragón, presenta una espectacular fachada barroca.
Puerta del Palacio de los Sora: Rescate barroco
En este punto encontrarás la portada barroca del XVII de un edificio más moderno. Fue rescatada cuando se demolió el palacete para abrir la Calle San Vicente de Paúl, y posteriormente instalada en el convento situado en frente. Cerca está la Iglesia de San Juan de los Panetes, que destaca por su torre inclinada renacentista-mudéjar del s.XVI.
Museo del Teatro Romano: Vestigios imperiales
Después de comer, la tarde en tu ruta por Zaragoza en 1 día empieza con la visita al Museo del Teatro, que alberga los restos del antiguo teatro del siglo I d.C. y varias esculturas que recuerdan el paso de los romanos por la ciudad.
Museo del Foro de Caesaraugusta: Historia subterránea
Una vez acabada esta visita, enfrente de la catedral encontrarás el Museo del Foro de Caesaraugusta. Merece la pena entrar para conocer la historia de los romanos en Zaragoza y ver una parte del foro y las cloacas de esa época.
Museo Pablo Gargallo: Escultura innovadora
El famoso escultor aragonés Pablo Gargallo tiene su museo en el Palacio de Argillo, un hermoso edificio del siglo XVII ubicado en el casco antiguo de Zaragoza. La colección incluye esculturas en bronce, cartones, dibujos y los impresionantes recortes en metal por los que es mundialmente reconocido. Es una profunda inmersión en el trabajo y la vida de uno de los escultores más innovadores del siglo XX, una parada obligatoria para los amantes del arte.
Parque Grande José Antonio Labordeta: Pulmón verde
Si durante tu visita a Zaragoza necesitas un momento de descanso en contacto con la naturaleza, el Parque Grande José Antonio Labordeta es la respuesta. Este extenso parque urbano es el pulmón verde de la ciudad, con amplias zonas de paseo, jardines, fuentes y monumentos. Es el lugar ideal para relajarse después de un día de turismo, disfrutar de un picnic o pasear por senderos sombreados admirando la diversidad de la flora en sus rincones escondidos.
Acuario de Zaragoza: Viaje fluvial mundial
El Acuario de Zaragoza es el acuario fluvial más grande de Europa. Ofrece a los visitantes la oportunidad de embarcarse en un viaje por los ríos más importantes del mundo: el Nilo, el Mekong, el Amazonas, el Murray-Darling y el Ebro. Con una impresionante variedad de especies acuáticas, desde delicados peces hasta imponentes caimanes, el acuario proporciona una experiencia educativa y entretenida para todas las edades. Es una excelente opción tanto para familias como para interesados en la biodiversidad y la conservación del medio acuático.
CaixaForum Zaragoza: Vanguardia cultural
CaixaForum Zaragoza es un punto de referencia cultural en la ciudad. Con su arquitectura vanguardista y un programa dinámico de exposiciones de arte, conferencias y actividades educativas, este edificio moderno de diseño innovador invita a los visitantes a explorar exposiciones que abarcan desde el arte antiguo hasta las tendencias contemporáneas, incluyendo obras de famosos artistas internacionales y tesoros culturales. Su ubicación cercana al centro lo hace fácilmente accesible, siendo una parada conveniente para los interesados en sumergirse en el panorama artístico y cultural de Zaragoza.
Dónde dormir en Zaragoza: Alojamiento estratégico
Para conocer Zaragoza en un día, es aconsejable dormir cerca del centro. Entre los hoteles con mejor relación calidad/precio destaca el Hotel Vincci Zaragoza Zentro, situado a solo 10 minutos andando de la Plaza del Pilar y que cuenta con parking. Otras buenas opciones son el Hotel NH Ciudad Zaragoza y el Hotel Oriente, ambos situados a 5 minutos de la basílica del Pilar. Ofrecen un excelente desayuno, perfecto para empezar el día con energía.
Información de la ruta Zaragoza en un día
He diseñado esta ruta sobre qué ver en Zaragoza en 1 día para exprimir al máximo tus horas en la ciudad y que lleves una buena percepción de esta urbe bi-milenaria. Si puedes realizar una escapada más larga, mejor, pero esta ruta de solo un día te permitirá conocer más de 50 puntos interesantes concentrados en la zona centro y el casco histórico.







