Friburgo de Brisgovia: Una Ciudad que Enamora a Primera Vista
La Magia de una Ciudad Libre con Siglos de Historia
Cuando pisas por primera vez las calles de Friburgo de Brisgovia, entiendes por qué esta ciudad alemana cautiva a todos sus visitantes. Fundada allá por el año 1120, su nombre en alemán antiguo, Frei-burg, significa literalmente «ciudad libre», un título que llevó con orgullo durante siglos como importante centro comercial de la región. Lo que más me sorprendió fue descubrir que está considerada una de las ciudades más soleadas de Alemania, algo que se nota en su ambiente joven y vibrante, impulsado por una de las universidades más antiguas del país.

La Segunda Guerra Mundial dejó graves daños en buena parte del casco antiguo, pero los friburgueses tuvieron la sensatez de reconstruirlo respetando el trazado original. Existe un dato curioso relacionado con una tradición local que te hará prestar atención a cada paso: según dicen, si pisas uno de los canales por accidente, te casarás con alguien de Friburgo. Así que, ojo con dónde pones el pie si viajas en pareja y no tienes planes matrimoniales inmediatos.
Llegando a la Puerta de la Selva Negra
Aunque Friburgo no tiene su propio aeropuerto, esto no complica las cosas para llegar hasta aquí. El aeropuerto más cercano con vuelos directos desde muchas ciudades europeas te permitirá buscar billetes a buen precio y disfrutar del viaje sin complicaciones. Tienes dos opciones principales: el Aeropuerto de Estrasburgo, que pertenece a Francia y está a apenas 1 hora en coche, aunque tiene un punto negativo si alquiláis un coche con matrícula francesa. Personalmente, prefiero alquilarlo en el mismo país que voy a visitar para evitar problemas con seguros y peajes.

La otra alternativa es el Aeropuerto de Karlsruhe-Baden Baden, también conocido como Aeropuerto de Baden-Baden, situado a 1 hora y 10 minutos de distancia. Está algo más alejado, pero si tu idea es hacer una ruta por la Selva Negra, resulta una buena opción. Nosotros volamos a este aeropuerto, cogimos el coche de alquiler que habíamos reservado previamente y comenzamos nuestra ruta por la Selva Negra. Si no podéis volar directos, en cualquier caso, desde vuestro aeropuerto de origen, hacer una ruta combinada puede resulte mejor que volar a otra ciudad grande y llegar después en transporte público.
Por carretera todo es bastante cómodo y sencillo. Como alquilamos un coche para nuestra ruta por la Selva Negra, no tuvimos que estar pendientes de los transportes públicos. Llegamos desde Gutach, un pequeño y acogedor hotel junto a la carretera 294, pasamos por Gengenbach y tomamos la autovía 5. El día de hoy nada malo puedo decir de las carreteras alemanas, fue toda una experiencia conducir por ellas.
El Dilema del Aparcamiento Resuelto
Llegar a Friburgo de Brisgovia es fácil, pero aparcar cerca del centro es otro cantar. Teníamos claro que no queríamos perder tiempo buscando aparcamiento en alguna zona alejada. Como nuestra idea era visitar Friburgo durante toda la mañana y queríamos aprovechar al máximo, decidimos dejar el coche en un parking céntrico. Resultó ser una muy buena opción: encontramos un aparcamiento muy cerca de la Catedral de Friburgo que nos permitió meternos de lleno en el meollo del centro. El precio fue bastante asequible considerando que estábamos en pleno centro de Friburgo.

En las zonas próximas al centro histórico, el aparcamiento está limitado por parquímetros, y dejar el coche durante muchas horas se hace complicado. Lo mejor es dejarlo en un aparcamiento cubierto, o si tu hotel dispone de uno, aprovecharlo. Nosotros aparcamos en el parking céntrico más barato que encontramos, ideal para visitas a la ciudad de unas horas: el parking Zahringer Tor P12. Estaba justo al lado de nuestro hotel y en pocos minutos caminando llegamos al centro histórico. Hay otras opciones bien señalizadas, muchas de ellas subterráneas y ubicadas justo al lado del casco histórico.
Nuestro Campamento Base en la Selva Negra
Como he dicho antes, nuestro campamento base lo establecimos en Gutach. Nuestra primera opción había sido ir moviéndonos y dormir cada día en un sitio distinto, pero en este caso tuvimos que cambiar de planes porque cogimos el viaje con poca antelación y había muy pocos hoteles disponibles en toda la Selva Negra, y los que quedaban tenían precios un poco desorbitados. Tuvimos la suerte de encontrar un fantástico hotel familiar en Gutach donde pasamos unos días geniales.

Si viajáis a Friburgo por unos días y no tenéis pensado hacer una ruta extensa, o si queréis quedaros alguna noche en la ciudad, hay una gran oferta hotelera. Eso sí, cogerlo con algo de tiempo para que no os pase como a nosotros. Para aprovechar bien vuestra visita, lo mejor es alojarse cerca del casco antiguo de Friburgo, desde donde podréis ir andando a todos los sitios que os he propuesto en esta ruta.
Si llegáis en coche, es importante que busquéis un hotel con aparcamiento propio o que esté cerca de alguno de pago. Tened en cuenta que en el centro y alrededores hay parquímetros por todas partes y solo se puede dejar el coche unas horas. El Stadthotel Freiburg Kolping Hotels and Resorts fue el que elegimos finalmente, y la verdad es que resultó una buena opción. Dejamos el coche en un parking cubierto justo al lado cuyo precio era bastante económico, más barato que el del propio hotel. Tardan solo pocos minutos en llegar al centro a pie, las habitaciones son cómodas, aunque las zonas comunes necesiten un pequeño repaso. La relación calidad-precio es buena.
Explorando el Corazón de una Ciudad Única
Como he dicho al comienzo, hay muchas cosas que hacer en Friburgo de Brisgovia, pero lo mejor de esta ciudad es verla en su conjunto: sus calles adoquinadas, el contraste del colorido de las fachadas con los edificios clásicos, y el ambiente que se respira en cada rincón.

Para comenzar nuestra visita, fuimos directos desde el parking hasta la Plaza de los Ayuntamientos, donde se encuentra la Oficina de Turismo de Friburgo de Brisgovia. Siempre es interesante coger un mapa y algo de información para tener una idea clara de lo que vamos a visitar y ver por el camino.
Dos Ayuntamientos para Una Sola Ciudad
Nuestro punto de partida para visitar Friburgo de Brisgovia fue la Rathausplatz o Plaza del Ayuntamiento. Es curioso que el día de hoy Friburgo solo tenga un ayuntamiento vigente, pero en la plaza se encuentran dos edificios relacionados con la administración: el Ayuntamiento de Friburgo actual y el antiguo ayuntamiento de la ciudad. Para diferenciarlos fácilmente, el Neues Rathaus (nuevo ayuntamiento) es el edificio más grande que veréis a mano izquierda del callejón, mientras que el Altes Rathaus (viejo ayuntamiento) es el edifico más pequeño a mano derecha, donde ahora se encuentra la Oficina de Turismo.

Frente a estos edificios se encuentra la Iglesia de San Martín, St. Martinskirche en alemán, construida alrededor del año 1300. En el centro de la plaza se encuentra una estatua dedicada a Berthold Schwarz, a quien se dice que inventó la pólvora de manera fortuita. Es curioso fijarse en el empedrado de las aceras, donde están representados los emblemas de la ciudad de Friburgo y de las once ciudades con las que está hermanada, entre ellas hay una ciudad española.
Cuando fuimos a visitar la Casa de la Ballena, seguimos caminando hasta el final de esa calle y nos encontramos en una plaza con dos edificios muy llamativos. El primero es una construcción de fachada roja con ventanas adornadas en tonos dorados, puertas de color verde, un reloj en la parte superior y águilas imperiales presidiéndolo: el Antiguo Ayuntamiento de Friburgo, que hoy alberga la oficina de turismo.
Justo al lado se encuentra el Nuevo Ayuntamiento de Friburgo. Lo que viene a ser curioso es que el más antiguo es el «antiguo» y el nuevo es… más antiguo que el antiguo. Los nombres de estos ayuntamientos no se basan en su cronología constructiva: el «nuevo» fue construido entre 1539 y 1545, mientras que el «viejo» data de 1559. Ambos edificios están conectados mediante una pasarela elevada que cruza la calle y por la que se puede acceder a un patio interior. Si os lo encontráis cerrado, no pasa nada, ya que lo más interesante está en el exterior.
La historia administrativa de Friburgo es rica y compleja. El primer ayuntamiento se construyó en 1303, pero el paso del tiempo, el crecimiento de la ciudad y el aumento de la burocracia obligaron a ampliar los espacios, de ahí que surgieran estas dos sedes principales que todavía hoy siguen en uso por la administración local. Al girar la esquina después de encontramos con los ayuntamientos, vimos los dos: el antiguo (ahora oficina de turismo) de color rojo intenso, y el nuevo con sus típicos entramados de madera.
San Martín y el Monje de la Pólvora
Frente a los edificios del ayuntamiento se alza la Iglesia de San Martín, St. Martinskirche, cuya construcción formaba parte de lo que fue el monasterio de San Martín, dedicado al patrón de la ciudad. Este edificio de origen franciscano fue construido a principios del siglo XIII, pero sufrió graves daños durante la Segunda Guerra Mundial, de los que solo quedaron en pie algunas partes del antiguo patio del monasterio.
Este espacio se transformó a principios del siglo XX en la plaza abierta que hoy vemos. En medio de la plaza hay una fuente dedicada a Berthold Schwarz, una figura rodeada de leyenda en la historia de Friburgo. Se le atribuye, aunque sin certeza histórica absoluta, el descubrimiento de la pólvora en Europa. Según la tradición local, este monje franciscano y alquimista vivió en Friburgo durante el siglo XIV y realizaba experimentos químicos cuando descubrió accidentalmente la fórmula de la pólvora. Se dice que durante una de sus pruebas, una mezcla de salitre, carbón y azufre explotó de forma inesperada.
Un Museo Arqueológico en un Palacete
Los dos siguientes puntos que hay que ver en Friburgo de Brisgovia nos obligaron a salirnos un poco del recorrido habitual por el centro. Tomando varias calles a izquierda y derecha desde el nuevo Ayuntamiento, al fondo llegamos al Colombischlösse, que alberga el Museo Arqueológico de Colombi desde 1983. Este museo recoge importantes colecciones de elementos pertenecientes a distintas épocas: desde la prehistoria hasta las civilizaciones célticas y romanas, pasando por la época medieval.
El edificio está rodeado por el Colombipark, una zona ajardinada perfectamente cuidada que incita tanto a locales como a turistas a sentarse y disfrutar de los rayos de sol los días en que se deje asomar. En nuestro caso, el día que visitamos Friburgo hacía un sol radiante, y cualquier hueco con césped era bueno para tomar un poco de vitamina D.
El horario del museo es de jueves a domingo y los martes de 10:00 a 17:00, y los miércoles de 10:00 a 19:00. Los lunes permanece cerrado. El precio es de 5€ para la entrada general y 3€ para la entrada reducida.
El Puente Azul y el Corazón de Jesús
Saliendo de la zona más céntrica de la ciudad, llegamos al punto más instagrameable de Friburgo de Brisgovia. A pesar de romper con la estética tradicional de la ciudad, el Blaue Brücke (puente azul en español) se ha convertido en los últimos años en uno de los puntos que más visitas atrae de Friburgo de Brisgovia.
Este puente ha cambiado varias veces de nombre a lo largo de su historia. En sus comienzos llevaba el nombre del emperador que mandó construirlo, el emperador Guillermo, pero tras las quejas de los locales, cambió su nombre a Wiwilí. Aún así, la gente lo sigue llamando Blaue Brücke. Al fondo del Blaue Brücke se deja asomar la Iglesia del Sagrado Corazón de Jesús, construida en estilo románico tardío. A pesar de estar algo alejada del centro, merece la pena acercarse a conocer tanto el puente como la iglesia. La fachada con sus dos torres de color verde agua y los jardines que rodean la iglesia crean una estampa muy bonita.
Al salir del casco antiguo de Friburgo para dirigirnos a uno de los puntos más fotografiados de Friburgo, el Blaue Brücke (puente azul), también conocido como Wiwili en homenaje a la ciudad hermana de Friburgo en Nicaragua, nos encontramos con una estructura de estilo moderno que contrasta completamente con la estética tradicional de la ciudad, pero que se ha convertido en un punto muy visitado por los viajeros.
Desde el ayuntamiento tardan unos 10 minutos caminando en llegar al Blaue Brücke, un puente solo para peatonales y ciclistas que conecta el centro con el barrio de Stühlinger y cruza por encima de las vías del tren, cerca de la estación principal. Antes de cruzarlo, verás una escultura con forma de chaqueta apoyada en el muro que rinde homenaje a los judíos de Friburgo que fueron deportados en la época nazi.
Al final del puente se alza la Iglesia del Sagrado Corazón de Jesús, Herz-Jesu Kirche, un edificio arquitectónicamente curioso con dos torres de casi 60 metros cubiertas con tejas verdes. Después de haber dejado atrás la parte más moderna de Friburgo, volvemos al centro histórico pasando por la biblioteca de la Universidad de Friburgo, un edificio moderno y acristalado que contrasta con los edificios circundantes.
Continuamos hasta la puerta Martinstor para empezar nuestra visita, siempre que vengamos de fuera o dentro, según dónde dejemos el coche. La Iglesia del Corazón de Jesús es muy bonita, con mucho césped alrededor donde dar un paseo con nuestra Shiva. Justo al ladito tenéis el precioso puente llamado Puente Azul, de estilo Eiffel, que sortea las vías del tren. ¡Vaya foto que sale con el puente y la iglesia de fondo!
El Corazón de Friburgo Late en su Plaza Mayor
Para llegar a la Plaza de la Catedral, pasamos por la calle Franziskanestrasse y nos topamos con el Haus zum Walfisch, la Casa de la Ballena, una casa con una fachada muy peculiar de estilo gótico tardío. Al poco llegamos a la Münsterplatz, la plaza más importante que ver en Friburgo de Brisgovia y el punto neurálgico de la ciudad.
En esta plaza se instala el Mercado de la Catedral de lunes a sábado, con puestos muy variados donde podréis comprar desde plantas hasta un perrito caliente, pasando por algún souvenir de recuerdo. Nosotros nos decantamos por la opción del perrito caliente, y todavía se me caen dos lagrimones cada vez que me acuerdo.
La Catedral es el monumento más grande y llamativo de la plaza, pero no es el único edificio al que tenéis que prestar atención. En la parte sur se encuentra el Historischesn Kaufhaus (Almacén Histórico), decorado con esculturas y escudos de los Habsburgo. Es una de las fachadas más llamativas de la plaza.
A escasos metros del Almacén Histórico, pasando casi totalmente desapercibido, podemos ver el Erzbischöfliches Palais (Palacio Arzobispal), de fachada amarillo clarito, mucho más sutil y elegante. Cuando comenzamos nuestro día en la plaza de la catedral, descubrimos uno de los lugares más animados de Friburgo. Era un contraste total con la tarde anterior: siendo domingo, estaba vacía y tranquila, pero por la mañana nos encontramos con el mercado local lleno de vida.
Los puestos de flores, embutidos, panecillos y frutas lo inundaban todo. Lo peor eran los coches de reparto por todas partes. En la plaza vemos dos edificios que destacan sobre los demás: la espectacular catedral gótica de Friburgo y el Historisches Kaufhaus, un bellísimo edificio rojo en el lateral de la plaza.
Un Almacén que es Joya Arquitectónica
El Historisches Kaufhaus es uno de los edificios más emblemáticos y bonitos de Friburgo. Construido entre 1520 y 1532, destaca por su llamativa fachada roja decorada con esculturas y escudos de armas de la dinastía Habsburgo. Originalmente funcionaba como centro administrativo para el comercio y el cobro de impuestos. Hoy en día se utiliza para eventos privados y no se puede visitar por dentro normalmente.
A mí me encantó el Viejo Almacén, que no tiene pérdida por su color rojo intenso. Se trata de una mansión del siglo XVI con el escudo de los Austrias bien visible. Una curiosidad: la figura central representa al Rey Maximiliano, y a su derecha está su hijo Felipe, quien años después sería nuestro Felipe el Hermoso, el marido de Juana la Loca.
La Torre Más Bella de la Cristiandad
En pleno centro de la Münsterplatz se encuentra la joya de la corona: la Catedral de Friburgo de Brisgovia, Münster en alemán. Es algo imprescindible que ver en Friburgo de Brisgovia. Su torre de 116 metros de alto está considerada como la torre más bella de la cristiandad.
La Catedral de Friburgo de Brisgovia ha sobrevivido a numerosas guerras, siendo la última el bombardeo que sufrió Friburgo durante la Segunda Guerra Mundial. La Catedral se construyó entre 1200 y 1513, siendo uno de los pocos edificios góticos de gran tamaño que se terminó antes de que acabara la Edad Media.
Una curiosidad sobre esta catedral: su torre de 116 metros de altura está considerada a día de hoy como la torre más bella de la cristiandad. Una de las cosas que más me llamó la atención fue la gran cantidad de gárgolas que adornan la fachada. Aunque la función técnica de las gárgolas es la evacuación del agua de lluvia, también se decía que expulsan el mal del edificio.
La gran protagonista de la plaza es esta catedral gótica de Friburgo. Su torre de 116 metros no solo es un monumento que se ve desde casi cualquier punto de Friburgo, sino que también fue un hito para los constructores medievales. Estuvo considerada durante siglos como una de las torres más altas y elegantes de Europa, y ha resistido bien el paso del tiempo y varias guerras, incluida la devastadora Segunda Guerra Mundial, cuando la ciudad sufrió muchos daños por los bombardeos.
La entrada a la catedral es gratuita y se realiza por la fachada sur del edificio. Cuenta con horarios que cambian dependiendo del día de la semana y la época del año. El interior es bastante oscuro, pero las hermosas vidrieras me dejaron con la boca abierta. No te pierdas la puerta de entrada, adornada con figuras de santos, ángeles y escenas religiosas, muchas de las cuales aún conservan su color original.
Si rodeas la catedral y levantas la vista, te sorprenderá la gran cantidad de gárgolas que adornan el edificio. El barrio alrededor de la catedral merece un paseo tranquilo. A la salida de la misma, te encontrarás rodeada de puestos callejeros con salchichas, y verás la Fuente del Pescado, donde se dice que en el Medievo los pescadores lavaban su pescado (debía oler a regulero, la verdad).
Cuando llegamos a la catedral de Friburgo, supimos que era un punto esencial al que dedicarle al menos 1 horita. Hablamos de un edificio construido en el año 1.200, completamente gótico, que os servirá como manual para vuestros hijos si queréis dar una profunda clase de historia del arte. Las increíbles vidrieras, junto con la roca rosácea, le da un toque íntimo y muy magnético al conjunto.
Fuera, no os perdáis las gárgolas: concretamente hay 90 diferentes, todas con un aspecto tenebroso. Y por último, el campanario esbelto de 116 metros que alberga la Hosanna, la famosa campana que milagrosamente se libró de los bombardeos de la IIGM y ahí sigue después de 750 años.
La Casa Donde Vivió Erasmo
Mientras caminamos por la pintoresca calle Franziskanerstrase, una casa burguesa de estilo gótico tardío, hoy ocupada por el banco Sparkasse, llama nuestra atención. Su fachada roja con ventanas decoradas en dorado y un curioso mirador adornado con gárgolas nos fascina. En ella vivió durante un tiempo el gran humanista Erasmo de Rotterdam.
El nombre de «Casa de la Ballena» nos intrigó bastante, porque al verla no encontramos nada en ella que tenga que ver con este animal marino. Intentamos buscar una explicación en internet pero no llegamos a encontrar el porqué de este nombre. Seguimos paseando por la zona, disfrutando de los pocos edificios renacentistas que sobrevivieron a los bombardeos. Junto a la Corte de Basilea, esta Casa de la Ballena donde vivió Erasmo de Rotterdam en el siglo XV es una verdadera maravilla arquitectónica.
Puertas Medievales que Desafían el Progreso
Llegamos a la puerta Martinstor, Martin’s Gate, una de las dos puertas medievales que aún se conservan en Friburgo, junto con la puerta Schwabentor. En la Edad Media, ambas puertas formaban parte de las murallas que protegían la ciudad.
Una curiosidad interesante: durante el siglo XX, con la llegada del tranvía eléctrico, se planteó un gran dilema sobre si demoler o conservar estas estructuras. Algunos ciudadanos y empresarios querían derribar la puerta para facilitar el paso del nuevo sistema de transporte, ya que consideraban que estas antiguas torres eran un obstáculo para el desarrollo urbano.
Sin embargo, el entonces alcalde Winter defendió con firmeza la conservación del Martinstor, reconociendo su valor histórico y cultural. Gracias a ello, en lugar de demolerla, se optó por una solución creativa: la parte inferior de la puerta fue ampliada, aumentando su altura casi tres veces (de 22 a 63 metros) para permitir el paso del tranvía sin perder la esencia medieval. Además, se añadió un techo de estilo historicista inspirado en el siglo XV.
Continuamos nuestro recorrido a pie por Friburgo girando a nuestra izquierda para visitar la zona de los canales de Friburgo. Entramos en pleno casco medieval a través de la Puerta Martin, una de las dos que quedan en pie de la antigua muralla. Es una preciosa y elegante torre de vigilancia.
Fijaos bien, porque cada vez que paséis, veréis pequeñas placas doradas en el suelo con inscripciones en hebreo y alemán. Cada una se refiere a familias judías que vivieron en los edificios aledaños y murieron en el holocausto. Impresiona mucho cuando te paras a leerlas.
La Pequeña Venecia Alemana
Recorriendo el casco antiguo de la ciudad de Friburgo de Brisgovia, os vais a encontrar con unos pequeños canales de agua a las orillas de las aceras. Estos pequeños canales que corren por ambos lados de las aceras estaban pensados para llevar agua a las distintas zonas de la ciudad. Antiguamente tenían una función práctica, pero actualmente solo se usan de modo estético y para refrescar la ciudad en las épocas más calurosas (aunque sabemos que el calor en Alemania no dura mucho).
Parece que hay muchas «Venecias» por el mundo: cualquier ciudad con canales es comparada con Venecia. Sin embargo, estas comparaciones suelen ser exageradas. Por ejemplo, en Friburgo hay un pequeño canal que sin duda es pintoresco, pero nada más que eso.
Si puedes, toma la calle Fischerau para ver estos canales con sus minúsculos puentes, casas coquetas, tiendecitas y árboles. Es un lugar muy agradable para pasear que desemboca en una plaza sombreada, ideal para hacer una parada si quieres tomar algo o comer.
Además del canal grande que paseas por el casco antiguo de Friburgo, te encontrarás con los Bächle, esos pequeños canales que recorren muchas calles. Originalmente servían para apagar incendios y como fuente de agua para el ganado. Hoy son un símbolo muy característico de Friburgo.
Eso sí, ten cuidado: según la tradición, si pisas uno de estos canales, te casarás con alguien de la ciudad. Al final del canal Gewerbekanal llegamos a otro de los monumentos más antiguos de Friburgo. Un detalle muy bonito y muy agradable del casco antiguo de Friburgo son estos pequeños canales de agua corriente a lo largo de las aceras. Dan mucho fresquito en verano, de hecho veréis a muchos niños mojándose los pies en el agua.
El canal más grande y más instagrameable es el Gewerbe, que va directo hasta el río Greisam.
La Puerta de los Suabos y su Historia Pintada
Al salir por la calle Konviktstrasse a mano izquierda, se puede ver una de las dos puertas de acceso que aún conserva la ciudad de Friburgo de Brisgovia. Las pinturas de su fachada cuentan la historia de los suabos, a quienes debe su nombre. Se dice que los suabos quisieron comprar la ciudad de Friburgo de Brisgovia, algo que se ve reflejado en la historia que narran las pinturas de esta emblemática puerta de la ciudad.
Si al salir por la calle Konviktstrasse cogéis a la derecha, podéis llegar al Augustinermuseum, el Museo de los Agustinos, uno de los museos más importantes que ver en Friburgo de Brisgovia. Nosotros no entramos porque andábamos algo ajustados de tiempo, pero según dicen muchos, es el museo más bonito de la ciudad.
La otra puerta que conserva la ciudad de Friburgo de Brisgovia es conocida con el nombre de Martinstor o Puerta de San Martín. Se encuentra entre la calle Kaiser-Josep-Strasse, la Plaza de la Catedral y la Plaza de los Ayuntamientos, donde podréis ver la Martin’s Gate, como se conoce en alemán.
Tanto al ir como al venir del Colombischlösse, el Blaue Brücke y la Iglesia del Sagrado Corazón, nos acercamos de vuelta a la parte más alejada del centro. Justo al salir de la calle Franziskanerstrasse, antes de entrar en la Münsterplatz, es verdad que hay que desviarse algo del camino. Por eso incluí este punto aparte.
El Schwabentor o Puerta de los Suabos es una de las dos puertas medievales que se conservan en Friburgo. Esta interesante construcción formaba parte de las murallas que protegían la ciudad en la Edad Media y todavía hoy conserva ese aire histórico que la convierte en una parada imprescindible de cualquier ruta por el casco antiguo de Friburgo.
La puerta, con su torre alta y robusta, data del siglo XIII y ha sufrido diversas restauraciones a lo largo de los siglos. Destaca especialmente el fresco que adorna su fachada interior y que representa una leyenda local relacionada con un comerciante suabo, de ahí su nombre.
Cuando salimos del barrio antiguo para pasear por la orilla del río, vimos que hay un sendero interminable a lo largo del río. Es muy chulo para pasear con los perretes, hacer deporte o simplemente sentarte en un banco a leer un libro mientras escuchas el sonido del agua del río.
Nos paramos a ver la Torrecilla de Friburgo, un puesto de entrada medieval que controlaba el acceso de mercancías al casco viejo. Desde allí se ve otro de los puntos emblemáticos de Friburgo: la Torre de los Suabos. Es preciosa, con pinturas renacentistas, una torre de vigilancia de madera con tejado en forma de «V» y una casa anexionada con entramados de madera.
Ojo con el primer piso, porque de ahí nace un puente que cruza la carretera y te llevará a un montículo. Allí hay un jardín muy agradable con vistas de la ciudad y dos beer garden muy interesantes: uno es más tipo restaurante, más elegante; el otro es más popular, con buenas cervezas, salchichas y un ambientazo increíble.
El Monte que Domina la Ciudad
A la salida de la Puerta de los Suabos nos encontramos con el último punto que ver en Friburgo de Brisgovia: el monte Schlossberg. Para subir a la Torre del Schlossberg bien se puede ir andando o en funicular que sale desde el Stadtgarden. Las vistas desde lo más alto de esta torre de acero tienen que ser una auténtica maravilla, aunque nosotros tuvimos que conformarnos con verlo desde los miradores del camino porque se nos echaba el tiempo encima.
Aún así, tuvimos unas vistas preciosas de la ciudad de Friburgo de Brisgovia, con la Catedral como protagonista. Aquí terminó nuestra visita a Friburgo de Brisgovia ese día. A cincuenta minutos en coche nos estaba esperando Gengenbach, uno de los pueblos más bonitos que visitamos en la Selva Negra.
Justo al salir de la Puerta de los Suabos, Schwabentor, si cruzamos el puente nos encontramos con uno de los puntos imprescindibles para disfrutar de Friburgo desde las alturas: el Schlossberg, que literalmente significa «Monte del Castillo». Esta colina ofrece las mejores vistas de Friburgo de Brisgovia.
Durante la Edad Media, en la cima del Schlossberg se construyó un castillo para proteger la ciudad. Con el tiempo, especialmente durante el siglo XVII, se transformó en una fortaleza mucho más grande. Sin embargo, tras diversas guerras y ocupaciones, las fortificaciones fueron destruidas en el siglo XVIII, quedando en pie solo algunos restos.
Hoy en día, estos restos históricos se mezclan con la vegetación del monte y forman parte de los senderos que conducen a los puntos panorámicos. Para llegar a la cima, donde se encuentran los miradores y las ruinas, tienes varias opciones: puedes subir andando tomando los senderos o usar el funicular que parte del parque Stadtgarten (algo alejado del punto en que nos encontramos ahora).
Nosotros elegimos subir a pie, que fue la opción que tomamos. El ascenso es exigente pero el paseo resulta muy agradable, así que os animamos a subir a pie si tenéis tiempo y ganas. Una vez arriba, hay dos miradores principales. Nosotros nos quedamos en el primero, el Kanonenplatz, una explanada que fue utilizada para instalar cañones antiaéreos durante la Primera Guerra Mundial. Ofrece una vista preciosa del casco antiguo y la catedral de Friburgo.
El Ludwigshöhe, la torre del Schlossberg, está más arriba. Tras un breve pero intenso paseo se llega a lo más alto del monte, donde aún se conservan los cimientos del antiguo castillo.
Una Calle de Ensueño
Volvemos a la puerta de los Suabos y nada más traspasarla, giramos a la derecha por la calle peatonal Konviktstraße. Viniendo desde la parte trasera de la catedral y pasando antes por la calle Herrenstrasse, llegamos a una de las calles más bonitas que ver en Friburgo de Brisgovia.
La calle Konvikstrasse es una estrecha y curvada calle que llama la atención por el colorido de sus fachadas, siendo una muestra perfecta del nuevo urbanismo friburgués. Estas típicas calles hacen que en un momento te olvides de que estás visitando una gran ciudad y te lleven al corazón de un pequeño pueblo de la Selva Negra. Por eso nos gustó tanto esta ciudad: tiene el encanto de un pequeño pueblo con el ambiente de una gran ciudad.
Konviktstraße es una de las calles más bonitas y con más vida del centro histórico. Después del bombardeo de noviembre de 1944, la calle y los edificios que la bordean quedaron casi destruidos por completo. Luego se restauraron para darles el aspecto que tenían en su origen.
Esta calle peatonal está repleta de pequeñas tiendas, cafeterías y restaurantes. Tiene un ambiente agradable que invita a pasear sin prisas. Los detalles más coloridos son las glicinas que cuelgan de lado a lado de la calle. Estas plantas trepadoras en primavera (cuando nosotros visitamos Friburgo) llenan de color violeta toda la zona, haciendo que el paseo sea aún más bonito.
Al final de la calle Konviktstraß, giramos a la izquierda y, callejeando un poco, regresamos al punto de inicio de nuestra ruta a pie por Friburgo. Así cerramos nuestro recorrido circular por Friburgo, que nos pareció una ciudad con muchísimo encanto, perfecta para recorrer a pie y disfrutar sin prisas.
Se puede ver en un día si tienes tiempo limitado, pero merece la pena quedarse alguna noche para disfrutar del ambiente local. A nosotros nos encantó visitar Friburgo antes de continuar nuestro viaje hacia el lago Constanza, siguiendo nuestra ruta de 12 días por el sur de Alemania.
La Universidad y las Bicicletas
Llegamos también a la plaza de la Antigua Sinagoga, obviamente destruida en la época nazi. Toda esta zona ahora forma parte de la Universidad de Friburgo, una de las más importantes de Europa. Allí os volveréis locos con la cantidad de miles de bicis, tanto aparcadas como circulando por todas partes.
Como ya he visto, Friburgo es conocida como la Capital de la Ecología en Alemania. Tiene nada más y nada menos que más de 400 kms de anillo ciclista, y el 40% de su superficie son bosques. Increíble, ¿verdad?
Más Allá de Friburgo: La Selva Negra Te Espera
Si tienes qué ver… bueno, lo más probable es que si tenéis pensado visitar Friburgo de Brisgovia, vuestro viaje vaya acompañado de una ruta por la Selva Negra. Es muy común, como hicimos nosotros. Por eso os voy a dejar una lista de pueblos y localizaciones que visitamos nosotros en nuestra ruta por la Selva Negra en Alemania.
Sasbachwalden, el Lago Mummelsee, las ruinas de Allerheiligen, Gengenbach, las cascadas y los relojes de cuco de Triberg, Schiltach, la Torre mirador de Bad Wildbad, Calw y Baden-Baden son paradas imprescindibles. Además, al estar tan cerca de la región de Alsacia en Francia, es muy común visitar ambas regiones en el mismo viaje. Podéis echar un vistazo a nuestra ruta por los pueblos más bonitos de Alsacia para tener una idea de cómo hacer un viaje combinado entre Alsacia y la Selva Negra.
Preguntas Frecuentes de Viajeros Curiosos
¿Cuántos días necesitas realmente? Un día completo es suficiente para descubrir lo más importante de Friburgo, pero si tienes más tiempo disponible, puedes usarla como base para explorar la Selva Negra y los pueblos cercanos. Puedes visitar en excursión de día lugares como Schiltach o Gengenbach sin problema.
¿Cómo te mueves por la ciudad? Para visitar Friburgo tendrás que caminar, porque todo está muy cerca. No necesitarás ni coche ni autobús para recorrer el centro histórico cómodamente.
¿Cuándo es el mejor momento para ir? Friburgo es una ciudad con un clima templado y muchos días de sol, lo que la hace ideal para visitar en primavera y otoño. En verano hay más ambiente en las terrazas, pero en diciembre los mercadillos navideños la hacen muy especial. Nosotros fuimos en abril-mayo y nos hizo un tiempo buenísimo.
¿Friburgo como campamento base? Si eres de los que les da pereza cambiar de hotel cada día, Friburgo es una buena base para visitar la Selva Negra en coche. Tiene mucha oferta de alojamiento y restaurantes, y varios pueblos bonitos de la Selva Negra puedes visitarlos en excursión de día. También puedes reservar excursiones organizadas a pueblos cercanos como Gengenbach, Triberg o el lago Titisee.
¿Es posible verla en medio día? Pues bien, aunque lo ideal es dedicar un día entero para ver Friburgo, si tienes poco tiempo puedes hacer un recorrido por el centro histórico en medio día. Te dará tiempo para visitar la catedral, las calles principales y las puertas medievales. Otra opción es unirte a una visita guiada de la ciudad o hacer un free tour por Friburgo, así recorrer lo mejor del centro histórico en pocas horas.
¿Dónde comer auténtico? Para comer o cenar, os recomendamos la cervecería Hausbrauerei Feierling en el centro de Friburgo. Tiene tanto un local interior como un patio sombreado, ideal para primavera y verano. Sirve deliciosas salchichas y otros platos típicos de la región, además de su propia cerveza, por supuesto.
Tu Mapa para No Perderte Nada
Os dejamos un resumen de los lugares que ver en este recorrido a pie por Friburgo con un mapa para que podáis localizar todo fácilmente. También hay una versión interactiva en GoogleMaps que podéis usar.
Los lugares que ver en Friburgo en un día siguiendo esta ruta a pie son: Plaza de la Catedral (Münsterplatz), Historisches Kaufhaus, Catedral de Friburgo (Freiburger Münster), Casa de la Ballena (Haus zum Walfisch), Antiguo y Nuevo Ayuntamiento de Friburgo, Plaza San Martín e Iglesia de San Martín (St. Martinskirche), Blaue Brücke (Puente Azul), Puerta Martinstor (Martin’s gate), Canales de Friburgo (Bächle), Puerta Schwabentor (Puerta de los Suabos), Monte Schlossberg, Mirador Kanonenplatz, Ludwigshöhe (Torre del Schlossberg), y la preciosa Konviktstraße.







