que ver en soria capital en un día

Descubriendo la joya literaria oculta de España

Caminando por las calles adoquinadas de esta ciudad castellana, me encontré siguiendo los pasos que pertenecieron a algunas de las mentes literarias más brillantes de España. La ciudad misma parece congelada entre épocas, donde cada rincón susurra historias de poetas y nobles que moldearon tanto su paisaje como su identidad cultural.

Qué Ver en Soria Capital: El Corazón Poético de Castilla

Mi viaje no comenzó en los típicos puntos de partida turísticos, sino siguiendo las huellas de Antonio Machado y Gustavo Adolfo Bécquer, dos gigantes de la literatura española cuyas almas permanecen profundamente entrelazadas con Soria. La Ciudad de los Poetas, como la llaman cariñosamente los lugareños, se revela gradualmente a través de rutas literarias que serpentean entre muros y calles dando testimonio de una extraordinaria energía creativa.

De pie ante el Instituto Antonio Machado, donde el poeta sevillano alguna vez tuvo su cátedra enseñando Lengua y Literatura en el instituto soriano, recordé cómo Gerardo Diego, el poeta santanderino cuyo nombre luego bautizaría varios espacios literarios, también recorrió estos pasillos. El edificio alberga recuerdos de una época en la que la educación y la poesía bailaban juntas en perfecta armonía.

Cerca del instituto encontrarás la Casa de los Poetas, un rincón lleno de inspiración literaria. Esta casa histórica rinde homenaje a los poetas que dejaron su huella en la ciudad, convirtiéndose en un símbolo de cultura y creatividad. Durante siglos, ha acogido a quienes buscan inspiración literaria, convirtiéndolo en un lugar de inspiración para los amantes de la literatura.

Los escenarios donde estos grandes literatos españoles vivieron y disfrutaron su tiempo en Soria están marcados por el modo escultórico. Encontrarás la escultura de Machado sentado en una silla, la posada exacta que tomó para la fotografía de su boda delante de la iglesia donde se casaría con Leonor. Realizar esta fotografía se ha vuelto casi obligatorio para los visitantes. La ubicación original de estos monumentos se desplaza entre las puertas del Círculo de la Amistad Numancia, el antiguo Casino y otros puntos de la ciudad.


La estatua de Bécquer descansa en las faldas del Monte de las Ánimas, cerca de San Juan de Duero, el mismo lugar que inspiró sus famosas leyendas.


. Su obra se basó en gran medida en las leyendas y la atmósfera de este paisaje medieval. Machado, por su parte, contrajo matrimonio con la joven soriana Leonor en la iglesia de Santa María La Mayor, donde se casó y posteriormente, tras su trágica muerte, celebró su funeral. Dedicó versos inmortales a su memoria.

Qué Ver en Soria en un Día: Por la Ribera Sagrada del Duero

El río Duero sirve como columna espiritual de Soria, y sus aguas reflejan siglos de historia. Siguiendo las orillas río abajo, la Senda del Duero ofrece uno de los paseos más agradables que he experimentado en cualquier ciudad española. El sendero peatonal serpentea a través del paraje natural de Soto Playa, una gran área recreativa formada alrededor de una isla creada por el curso natural del río.

Este restaurante, ubicado en un antiguo molino reconvertido en museo, se encuentra al lado de un gran lavadero que llamará tu atención de inmediato. El paseo cuenta con varias zonas de descanso y zonas de baño perfectas para los meses de verano. Es particularmente conmovedor el homenaje a las mujeres lavanderas que se acercaban diariamente a estas aguas heladas para lavar la ropa y ganarse su diario, un punto de reflexión sobre las vidas que alguna vez animaron estas aguas.

La carretera transcurre paralela al paseo, pero si andar apetece, no perderás ninguna de las zonas chulas a lo largo de esta senda. El lavadero y otras cosas curiosas exigen tu atención, lo que lo convierte en un lugar ideal para dejar el coche y comenzar a explorar a pie. El recorrido está habilitado y cómodo para realizar a pie, con un puente que lo cruza para llegar a la Ermita de San Saturio.

La Mística Ermita de San Saturio

Situada en un paraje impresionante a orillas del río Duero, esta ermita ocupa una cueva natural excavada en la ladera de un monte, una ubicación que es una auténtica maravilla. El camino que se acerca ofrece un paseo precioso con vistas espectaculares que te invitan a detenerte a cada paso.

Según una tradición que data del siglo VI, un noble soriano llamado Saturio repartió sus bienes a los necesitados y luego se retiró para vivir como ermitaño en estas cuevas. Siglos después, el enclave fue elegido para construir la actual ermita, que se ha convertido en un símbolo de la ciudad.

Entrar en este lugar emblemático y experimentar su sorprendente interior es entrar en otro reino completamente diferente. La capilla principal, de forma octogonal, está decorada con frescos barrocos pintados por Juan Zapata Ferrer, discípulo de Antonio Palomino. El altar, de estilo barroco, alberga un busto relicario que contiene los restos del santo, creando un aire místico en todas partes.

El edificio contiene varias estancias: la Sala del Cabildo de los Heros, la Capilla de San Miguel y la Sala de la Vivienda del Santero, cada una con su propia historia. Recientemente, el edificio fue sometido a una restauración profunda, incluidas mejoras a la sacristía y pinturas para que luzca con el esplendor adecuado.

El horario de visita es de martes a sábado de 10:30 a 14:00 y de 16:30 a 19:30, siendo los domingos y festivos horarios similares. Es cerrado el lunes. Aunque está alejada del centro urbano, vale la pena cada paso para llegar allí para ver este interesante edificio.

En realidad, en este terreno fue donde se construyó el Monasterio de San Polo en los terrenos donde supuestamente habría vivido el santo visigodo y patrono. La cueva de Peñalba permite acceder a ella a través de un pasaje bajo la iglesia, que tiene una planta octogonal cubierta por una gran cúpula. La decoración data del siglo XVIII, y lo que realmente llama la atención de esa época es cómo la estructura se integra con la roca natural.

Cruzar el Puente de San Saturio y subir a la ermita es experimentar algo singular: la ubicación a lo largo del río crea reflejos especiales tanto en invierno como en verano. La estructura está construida en la roca de la propia montaña. Registra datos de cuando Saturio, según se dice, dio sus riquezas a los pobres y luego se marchó a vivir aquí durante treinta años.

Los primeros datos sobre la construcción actual la sitúan en el siglo XVII, tras una estructura anterior derrumbó. Se puede visitar siguiendo el horario, que varía a lo largo del año. La entrada es gratuita y explorará diferentes estancias, incluida la Cueva de San Prudencio, la sala del cabildo, la sala de San Miguel, la ventana del milagro y la alcoba.

La ruta desde el pueblo pasa por el aparcamiento y área de autocaravanas, donde la senda peatonal más allá del Puente de San Saturio, como comentamos anteriormente, hace que el paseo sea cómodo y fácil. Solo ten cuidado con el hielo si vas en invierno, cuando el sol durante esos meses duros no lo ha derretido. En verano, sabes sobre las temperaturas extremas. Quizás una de las cosas que más me gusta de visitar en diferentes épocas es ver cómo la gente responde a estos cambios estacionales.

La Corona Arquitectónica: Claustros Románticos y Arcos Medievales

Cruzando de regreso hacia el centro a través de varios puentes sobre el Duero, atravesarás el Puente de piedra medieval cuyo origen se remonta a siglos atrás. Este espacio tiene un aire de misticismo, ya que tres lugares dedicados a la espiritualidad se agrupan a lo largo del río, cada uno buscando en las aguas su inspiración particular.

El primero es el antiguo monasterio de los Hospitalarios: San Juan de Duero. Su claustro comprende dentro de su geometría un compendio de estilos medievales: una sinfonía de movimiento congelado en piedra. El templo aparentemente sencillo esconde dos templetes orientalizantes, decorados con bellísimos capiteles que parecen flotar en la penumbra del interior.

Este edificio singular se erige como una de las estructuras más representativas de la ciudad de Soria, ubicado a orillas del Duero, una auténtica delicia de arte. En el caso de las obras medievales, pocos son ejemplos más bellos del arte románico español que este conjunto, conocido como los Arcos de San Juan de Duero.

El Monasterio en sí ahora consta solo de los arcos y la iglesia, pero lo que queda es una auténtica sorpresa. El templo, aunque muy sencillo en su primera datación, presenta una planta muy simple: una gran nave rectangular con templetes en ambos lados, soportados por columnas rematadas con capiteles de gran factura y belleza. La cubierta utilizó madera para la parte central, mientras que el presbiterio empleó, por cambio, una gran bóveda de cañón apuntado, añadida por los caballeros hospitalarios.

La parte sur de la estructura ofrece una auténtica lección de historia del arte. Los estilos del claustro cambian alrededor de su cuadrado irregular: cada uno de sus lados cuenta una historia diferente. La construcción comenzó a construirse en los inicios de la época, con los primeros arcos siguiendo el estilo románico con arcos de medio punto sostenidos por columnas con bonitos capiteles figurados.

Pero el resto de los laterales se vuelve completamente diferente, con cada uno proponiendo diferentes modelos: arcos apuntados entrelazados, arcos de herradura mostrando influencias sicilianas, arcos secantes alrededor de los chaflanes, y a través de las puertas, arcos califales de preciosos detalles. Más que solo la arquería, los muros laterales contienen tumbas, y arriba, en la parte superior, donde el claustro alguna vez se conectaba con otros edificios, esas estructuras desde entonces han acompañado al edificio principal hacia el reino de los desaparecidos.

Este hecho no quita la belleza de este conjunto único en España, uno de los emblemas más reconocibles y sitios conocidos para visitar cuando cruzas desde el exterior hacia el centro urbano. Hay un aparcamiento cerca del recinto donde pagarás una entrada de sólo 1€, una tarifa simbólica para la protección y mantenimiento de una estructura que se encontraba en un camino hacia desaparecer. La roca caliza hace que las piedras sean muy frágiles y, sin cuidado, estas ruinas desaparecerían.

El sitio fue fundado por monjes Hospitalarios de la Orden de San Juan de Jerusalén. Cuando accedes a la exposición, aprendes sobre la historia de este lugar: fíjate en que no hay dos arcos iguales, cada uno de los cuales representa diferentes estilos, haciéndolos únicos. Afuera, en el pequeño parque, se encuentra una estatua de Gustavo Adolfo Bécquer, cuyo Monte de las Ánimas tiene lugar justo detrás; esta fue su fuente de inspiración para muchas leyendas.

Iglesias que custodian siglos

Cuando se asciende por la céntrica calle peatonal, subiendo hacia la nobiliaria calle Aduana Vieja (salpicada con palacios renacentistas pertenecientes a familias como los Río y Salcedo, Castejones y San Clemente), se encuentra con la figura maciza de un edificio que hoy sirve como Instituto Antonio Machado, donde dejó su huella la cátedra del poeta sevillano, y cuyo nombre bautizaron junto al santanderino Gerardo Diego.

Pero es la Iglesia de Santo Domingo la que realmente llama la atención con su imponente y monumental fachada románica. El lado occidental presenta un elaborado rosetón, con capiteles en las jambas, un tímpano detallado y múltiples arquivoltas en la entrada, todos presentando escenas elaboradas de la Biblia. Una vez saciada tu vista por el exterior, tus oídos podrán disfrutar de los cantos de las monjas clarisas del convento añejo.

Entre las grandes joyas de cualquier iglesia románica, ésta tiene su origen en santo Tomé de aquella época, y conserva su planta de tres naves cubiertas por bóvedas de cañón. La magnífica fachada con su portada es una auténtica maravilla de escultura románica, verdaderamente una Biblia en Piedra. La gran portada representa a los Ancianos del Apocalipsis en preciosas arquivoltas figuradas, con la Trinidad en el centro, todo debajo de un espléndido rosetón cuyas vidrieras y decoración datan de esa misma época.

El interior es muy sobrio, como era habitual en la época, con bóvedas de cañón y arcos apuntados que revelan el paso a una nueva época artística. La cabecera, construida posterior al cuerpo principal, utiliza una bóveda de crucería, mientras que el altar presenta talla renacentista. Situándote en la plaza del edificio junto a la N-234 (apodada por su recorrido), entenderás desde este lado por qué la gente comprenderá esto como una de las joyas del románico español.

La iglesia primitiva tenía menos tramos, pero un incendio parcial en el templo destruyó parcialmente partes a finales de un siglo, después de lo cual construyeron una versión más grande y reformaron gran parte. El sitio fue donde fundaron su monasterio para los dominicos, quienes lo rebautizaron. En 1853 se instaló la Comunidad de Hermanas Clarisas.

La Iglesia románica de San Juan de Rabanera

Bajando por el Collado, esta calle peatonal recorre varios metros hasta llegar a la románica Iglesia San Juan de Rabanera. Una maqueta exterior muestra claramente este tipo de iglesia románica. La portada procedía de San Nicolás, una iglesia arruinada cuyo ábside presentaba un doble vano.

Este monumento románico del siglo XII tiene una planta de cruz latina con ábside semicircular. En su interior guarda dos crucifijos: el Cristo del Olvido y el Cristo del Perdón. Tras la restauración entre 1908 y 1958, quedó de manifiesto su pureza románica. Aunque generalmente está cerrado por la tarde, abre para misa a las 19:00 h, lo que lo convierte en uno de los imprescindibles del día.

La Iglesia románica de San Juan de Rabanera

Originalmente una de las dos parroquias construidas durante la repoblación, varias intervenciones modificaron elementos románicos de la nave a lo largo de diferentes épocas. La fachada sur exterior de los pies muestra un arco de medio punto con arquivoltas simples y capiteles decorados, todo parte de un tímpano románico que forma un agradable conjunto en la plaza rodeada de edificios que albergan la Hacienda y la Diputación de Soria, dando al conjunto un aspecto agradable.

Al igual que los elementos encontrados en Salamanca, en la Plaza de Ramón y Cajal verás una maqueta gigante que muestra la urbanización de la calla Caballeros, bordeada de palacios y casas señoriales, incluido el Palacio del Marqués de Alcántara del siglo XVII, y la Casona de los Salvadores, viviendas descendientes de Martín Salvador mencionadas en el cantar del Cid. Estos caballeros acompañaron a Valencia al legendario Rodrigo Díaz de Vivar.

Los doce Linajes celebraron sus juntas en esta parroquia. En el interior del Palacio de la Diputación cuelga un lienzo titulado «Los últimos Días de Numancia» de Alejo Vera y Estaca de 1880, una copia, ya que el original se encuentra en el Museo del Prado de Madrid. Estas muestras de la conquista romana se enfrentan a una escalinata donde arde una llama perpetua: el Homenaje a los Héroes de Numancia.

La fachada muestra 8 estatuas de sorianos ilustres fundidas en bronce sobre pedestales de granito: Francisco López de Gómara, el Juglar del Cid, Santa Cristina de Osma, Sor María de Ágreda y Alfonso VIII entre ellos. La calle sigue el estilo románico soriano de finales de la época, tomando su nombre de las gentes de Rabanera del Campo. En los siglos XV y XVI se añadieron capillas laterales y una torre al crucero, con nuevos cambios a principios del S. XX.

La Concatedral: grandeza gótica y perfección románica

A medida que descendemos hacia el río, pasando por el convento del Carmen que fundó Santa Teresa y las ruinas de San Nicolás, llegamos a la concatedral de San Pedro, el eterno aspirante al estatus de templo catedralicio completo. Su exterior austero contradice un bello interior gótico, como un salón decorado con bellos retablos.

El claustro añojo se erige como un exponente purista del románico internacional, sus capiteles y columnas invitan a la meditación como lo hicieron antaño, provocando admiración en toda la ciudad. Soria comparte su diócesis con Burgo de Osma, es decir, la catedral, o mejor dicho, las dos catedrales, comparten este hecho, lo que convierte a San Pedro oficialmente en una Concatedral.

El edificio está dedicado a San Pedro, quien aparece en la fachada del templo sosteniendo sus simbólicas llaves. Alto encima de la portada, su forma marca esta iglesia como uno de los mejores ejemplos de lo que dejó la época. El interior caracteriza bien el estilo, marcándolo como un buen representante entre los templos del período final del gótico castellano.

El claustro sirve como exponente del más bello románico de la provincia. Sin embargo, desde finales de 2023 hasta los inicios de 2024, probablemente estuvo cerrado para obras de restauración: la diócesis invirtió más de 1 millón de euros para tal fin después de mucho tiempo cerrado.

La zona cercana al río Duero, a lo largo de la carretera nacional, data del siglo XII cuando fue proclamada Colegiata por el Obispo de Osma. Creció rápidamente, construyéndose nuevas estructuras para albergar los nuevos cabildos. En la parte norte, se mantuvo un monasterio hasta principios del XVI, cuando la torre y gran parte del techo cayeron, siendo necesaria una reconstrucción en estilo gótico.

Desde 1959, Soria mantiene su condición de capital eclesiástica, compartida con El Burgo de Osma. Lo que más son la portada sur y el Claustro románico, del que se conservan 3 de los 4 pandas originales.

El Corazón Latiente: La Plaza Mayor y sus Palacios

Bajo los soportales protectores de edificios como el Círculo de la Amistad Numancia, el tiempo parece detenerse a pesar de la presencia de edificios modernos. Sin embargo, orgulloso y contundente en pleno esplendor renacentista se encuentra el Palacio de los Condes de Gómara, con sus arcos como saltarines en una doble arcada que se extiende hacia el cielo, rematados con acróteras donde las cigüeñas construyen sus nidos. La portada monumental, una vez custodiada por maceros, presenta una ventana desde la cual la señora condesa podría haber mirado las calles estrechas del Casco Antiguo.

A través del Arco del Cuerno se ingresa a la Plaza Mayor propiamente dicha, donde la Casa del Común servía a los vecinos junto a la Casa Consistorial de los 12 Linajes. El Palacio de la Audiencia ahora funciona como un centro cultural, mientras que la Fuente de los Leones proporciona un punto focal. La Torre de Doña Urraca se eleva cerca del templo románico de Nuestra Señora de la Mayor, cuyas paredes han escuchado el eco de las alegrías y las penas sobre las que escribió Machado: esta fue la iglesia donde se casó con Leonor, y donde se celebraría su funeral pocos años después, rompiéndole el corazón.

Esta plaza sirve como punto de encuentro para eventos importantes como las Fiestas de San Juan y Semana Santa. Los edificios emblemáticos lo convierten en un lugar animado y concurrido, y la zona circundante alberga numerosos bares famosos por sus torreznos.

La Viajera, una fuente de 1788, estaba destinada a adornar la plaza con su conjunto escultórico neoclásico. Múltiples surtidores caen en cascada alrededor de leones que escupen agua mientras serpientes se enrollan en la base, lo que marca esto como el centro neurálgico entre el palacio del Teatro y numerosos restaurantes alrededor de la fuente central.

Cerca de la iglesia de Santa María Mayor, cuyo origen medieval sirvió al mercadeo y comercio de la localidad, la evolución histórica de la plaza refleja la vida administrativa que se desarrolló intramuros. El entorno cuenta con numerosos palacios y casonas palaciegas que albergan actividades culturales y teatro.

La Casa de los Doce Linajes—ahora el Ayuntamiento—ocupa la parte inferior de un lado, mientras que el ambiente se derrama hacia terrazas de hostelería mezcladas con comercios y servicios. Cualquier día de la semana encuentra personas charlando como niños jugando pelota en un lado.

A un lado se sitúa el Palacio de Doña Urraca, junto con el Palacio de los Beteta. Esta familia incluye conexiones con Suero Vega a través de Leyenda. Supuestamente, Doña Urraca fue encerrada aquí por orden del marido de la reina de Castilla, Alfonso I de Aragón, después de que ella lo rechazó, o eso dice la historia.

Otras estructuras levantadas incluyen las casas del Marqués de Velamazán, que sirvieron como juzgado y Cárcel Real. La edificación actual sufrió una reforma en 1751, surgiendo de ruinas de 12 casas diferentes pertenecientes a poderosas familias.

El mercado en sus comienzos incluso albergó corridas de toros durante el siglo XIX. El edificio más antiguo, San Gil, observó cómo Antonio Machado pasó cinco años cortejando a su novia; hay una foto que lo muestra en la silla de Leonor. Carlos IV entregó a la ciudad un regalo expuesto en la fachada de un edificio.

La Asamblea General reunió a jurados representantes de las distintas cuadrillas del Común. En 1695, esta institución precedió a los modernos Ayuntamientos constitucionales. La Casa del Peso más tarde se convirtió en cuartel de Policía, luego en sede de Bomberos y, finalmente, en Casa de Cultura que alberga el Archivo Municipal.
La plaza se abre a la calle peatonal el Collado, que conduce a una multitud de tiendas en todo el distrito comercial.

Arquitectura palaciega y patrimonio noble

Los modernos edificios no pueden eclipsar la orgullosa y contundente obra maestra renacentista: el Palacio de los Condes de Gómara. Esos arcos en sus saltarines doble arcada sostienen una torre que llega al cielo, coronada con acróteras donde anidan las cigüeñas. La portada monumental vio una vez a maceros haciendo guardia debajo de una ventana por donde aparecería la señora condesa.

Este palacio renacentista se alza como símbolo del esplendor de la nobleza soriana. Ahora alberga la Diputación Provincial, su fachada decorada muestra blasones, mientras que el patio interior alberga una leyenda sobre una figura: un torso de mujer, supuestamente un retrato de la condesa, esculpida como acto de venganza por su esposo, quien creía que ella disfrutaba todas las rondas nocturnas con la corte salmantino.

La estructura recuerda a los visitantes que este fue el gran palacio soriano entre los edificios civiles más importantes, construido en el último cuarto del siglo XVI para la familia Río y Salcedo. Más allá de su función residencial como casa palaciega, ha servido a la administración, albergando el Archivo Histórico Provincial y posteriormente el Palacio de Justicia.

Siguiendo el estilo de la arquitectura palaciega salmantina, presenta una galería corrida en la parte superior con una torrecilla en las esquinas. La planta interior sigue el diseño típico del palacio castellano con un patio central rodeado por arcos de medio punto que sostienen una galería superior.

En el año 2000 fue declarado Bien de Interés Cultural. Ubicado entre la Plaza el Rosel y San Blas, el monumento muestra escudos en un pedestal junto a una farola ornamentada. A la derecha se encuentra este gran edificio, mandado construir por Francisco López Río y Salcedo, un exitoso ganadero que obtuvo el Condado de Gómara del rey Carlos II. Su empeño iba a mostrar su poder económico y social a través de este majestuoso palacio.

Hoy en día, una relativa calma rodea su uso como sede para diversas funciones. Cerca se encuentra el Arco de los Condes, que conduce hacia el Colegio San José (Casa de Espiritualidad), con el nuevo edificio del Mercado Municipal más allá.

Monumentos literarios y el legado de Machado

Mi visita a la ciudad de Soria no sería completa sin olvidarnos de su profunda relación con la literatura española. Los grandes literatos relacionados con este lugar han convertido al ayuntamiento en algo que habla orgullosamente de ser la Ciudad de los Poetas.

Múltiples rutas literarias te permiten hacer circuitos a través de muros y calles, haciendo que estos paseos sean imprescindibles para cualquier ruta siguiendo los escenarios donde estas figuras vivieron y disfrutaron de su tiempo.

Monumentos literarios y el legado de Machado

Grandes literatos españoles de la talla de Antonio Machado, Gustavo Adolfo Bécquer y Gerardo Diego pasaron tiempo aquí. Machado vivió aquí durante varios años después de contrajo matrimonio con Leonor en la iglesia de Santa María La Mayor, donde se casó con su joven novia soriana. Su madre, Casta Esteban, también pasó temporadas en este lugar, que inspiró muchas de sus obras.

Bécquer se inspiró en el paisaje para sus famosas leyendas, y fue aquí donde Gerardo Diego obtuvo su cátedra en Lengua y Literatura en el instituto Soriano. Sus recuerdos se conservan en modo escultórico en lugares representativos de toda la ciudad.

Encontrarás la escultura de Bécquer en las faldas del Monte de las Ánimas, cerca de San Juan de Duero, aunque con el tiempo se han movido de su ubicación original. En el Instituto Machado, las estatuas marcan el ir y venir entre ubicaciones en conmemoración de cada autor.

Machado aparece en una famosa escultura sentado en una silla en la misma posada que tomó para una foto en su boda, frente a la iglesia donde se casaría con Leonor. Si quieres hacer esta fotografía tú mismo, encontrarás la estatua en las puertas del Círculo de la Amistad Numancia, el antiguo edificio del Casino, aunque con el tiempo ha sido trasladado de su parte original de la ciudad.

Espacios sagrados y patrimonio espiritual

La Iglesia de Santa María la Mayor conserva importantes restos románicos de la edificación original que datan de los siglos XII-XIII. Sin embargo, gran parte de la arquitectura y el mobiliario interno en realidad datan de épocas posteriores, principalmente del siglo XVI.

Si bien el exterior sigue siendo discreto, el interior contiene varios elementos interesantes, incluido el retablo principal creado por Francisco Agreda. Cabe destacar la pila bautismal ubicada en un pequeño ábside del siglo XIII, junto con una tumba sepulcral de estilo mudéjar cerca de la entrada.

La entrada es gratuita, estando previsto el horario de misa de lunes a sábados a las 19.30 h, y domingos y festivos tanto a las 12.30 como a las 19.30 h. Aquí es donde Machado se casó con Leonor, donde su boda los unió, y donde luego su funeral le rompería el corazón.

Fuera de la fachada de esta Iglesia de Santa María la Mayor se encuentra la Escultura de Leonor Izquierdo Cuevas en bronce. La escultura representa a Leonor Izquierdo en el momento de su enlace matrimonial con el poeta Antonio Machado el 30 de julio de 1909. Tres años después, fallecería de tuberculosis, y su funeral se celebró en esta misma iglesia. Asegúrate de tomarte una foto sentado en la silla al lado de la escultura, se ha convertido en una tradición.

Espacios verdes: parques que definen la ciudad

La Alameda de Cervantes, también conocida como La Dehesa, funciona como jardín y corazón verde de la ciudad. Este parque se encuentra como un paraíso en el centro de la ciudad, con su nombre Alameda de Cervantes en honor al gigante literario. Sus paseos bajo bóvedas vegetales crean corredores naturales donde los suelos alfombrados de hojas durante el otoño conducen a rincones románticos escondidos entre fuentes.

Una pradera en la zona alta se abre a las vistas del cielo azul, mientras que la rosaleda estalla de colores y olores. Podrás pasear relajadamente por sus senderos, con aparcamiento público disponible. Consulta un mapa desde el centro en la Plaza Mariano Granados o el Paseo del Espolón para planificar tu ruta a través de lo que los sorianos consideran su parque público más querido y su concurrido espacio verde.

Sus orígenes se remontan al siglo XII cuando el terreno pertenecía al Convento de San Andrés. Hoy se extiende por 10 hectáreas y alberga 78 especies de árboles y 49 arbustos, mezclando variedades autóctonos y alóctonos. Encontrarás castaños de indias, gingos, membrillos del Japón y Rosas de Siria en varias zonas.

Más allá de la Rosaleda principal, hay juegos infantiles, varios bustos de personajes notables y un bar-restaurante. Un olmo famoso plantado en 1611 se conoce como el árbol de la música. En una de las puertas de acceso se asienta la Ermita de la Soledad, un humilladero del siglo XVI.

El Museo Provincial Numantino, inaugurado en 1919 por el rey Alfonso XIII, se centra en Historia y Arqueología. Los cinéfilos quizás sepan que los columpios del parque aparecieron brevemente cuando la productora de cine Metro Goldwing Meyer usó el lugar para una secuencia de rodaje de la película Doctor Zhivago, para el deleite de los vecinos locales que vieron la producción.

Las alturas del castillo y las vistas de la ciudad

Para finalizar cualquier jornada explorando Soria, asciende al Parque del Castillo en lo alto del cerro que le da nombre. Más allá de los paseos y rincones románticos, más allá de las ruinas de la antigua fortaleza y los columpios y piscinas para los pequeños, este punto ofrece un verdadero mirador sobre la ciudad.

El momento ideal para visitar este balcón privilegiado es al atardecer, cuando se puede contemplar la ciudad a sus pies y disfrutar de las distintas vistas panorámicas: la zona más nueva con la Universidad y el Estadio Municipal de Los Pajaritos, las márgenes del Duero con la Ermita de San Saturio visible, y la zona monumental en el núcleo céntrico.

Desde el parque cercano al Parador Nacional Antonio Machado, que alberga una original galería expositiva en un antiguo depósito de aguas ahora en desuso, se puede apreciar la gran variedad de especies vegetales. Entre los habitantes se encuentran varias aves, lagartos y ardillas que contribuyen a la eliminación de cualquier visita a esta zona.

Subir el cerro a los restos del Castillo de Soria significa estar rodeados de un gran parque con fuentes, un extenso arbolado y esa piscina para los más pequeños. Los restos de la Torre del Homenaje del antiguo Castillo forman parte de un conjunto que sirve de gran mirador, con el río Duero como protagonista de la vista.

Lo que vemos luego son fragmentos de lo que vamos a descubrir: lo que sobrevivió del castillo tras la Guerra de la Independencia. Se conservan la torre del homenaje, parte del recinto amurallado interior, y vestigios de una barrera exterior. El acceso al recinto revela que era bastante grande, capaz de cobijar a la población en caso de necesidad.

Dudosas fuentes atestiguan la presencia humana anterior en la zona, mientras que fuentes escritas demuestran la existencia de fortificaciones hacia el año 1119 cuando Alfonso I de Aragón (el Batallador) controlaba la región. Amplió el torreón y construyó el recinto exterior con fines de control fronterizo.

A lo largo de los siguientes siglos, el castillo siguió siendo protagonista de las reyertas entre los reyes de Castilla y diferentes linajes de la nobleza. Durante la Guerra de Sucesión, fue recuperada de manos francesas, pero las autoridades ordenaron su demolición incluyendo las murallas para evitar que pudiera volver a caer en poder de los enemigos.

Hoy en día, los visitantes tienen buenos accesos para explorar, con un PLANO DEL PARQUE que muestra los principales puntos de interés.

Instituciones culturales y casas nobles

La Casa de los Doce Linajes (Ayuntamiento) es un edificio de gran importancia en Soria. Data del siglo XVII y originalmente servía como lugar de reunión para representantes de las doce familias nobles de la ciudad donde discutían asuntos municipales.

A finales del siglo XIX, el concejo de Soria adquirió el edificio, convirtiéndolo en la sede permanente del gobierno municipal.

El Teatro Palacio de la Audiencia de estilo neoclásico está frente a la Plaza Mayor. Este edificio antiguamente albergaba la Audiencia Provincial de Soria pero actualmente sirve como un espacio cultural que acoge eventos que incluyen conciertos, exposiciones y representaciones teatrales.

El viejo olmo y el simbolismo literario

El Olmo Viejo, inmortalizado por Antonio Machado en su poema homónimo, se alza como un árbol centenario en el Parque del Castillo. A pesar de estar seco, sigue siendo un poderoso símbolo de la poesía y melancolía asociadas con la ciudad. El poema habla de resiliencia: «mi corazón espera / también, hacia la luz y hacia la vida, / otro milagro de la primavera».

Iglesias más allá del centro

La Iglesia de Nuestra Señora del Espino es una ermita y lugar emblemático de Soria, profundamente asociado a la historia de Leonor Izquierdo y Antonio Machado. Tras la muerte de Leonor, Machado dedicó versos inmortales a su memoria. Su tumba se encuentra en el cementerio del Espino. Puedes visitarlo de martes a domingo de 11:00 a 14:00h.

La principal arteria comercial

La calle El Collado sirve como centro neurálgico de Soria, un lugar con siempre movimiento. Esta calle peatonal con encanto natural está repleta de tiendas tradicionales, cafeterías, restaurantes y otros locales donde visitantes y residentes se mezclan en sus rutinas diarias.

Pasear por esta calle es casi obligatorio, ya sea para hacer compras, tomar algo en una terraza o simplemente dejarse llevar por el ambiente. Es un punto clave durante celebraciones y eventos en la ciudad, albergando mercadillos y desfiles durante todo el año.

Tesoros históricos adicionales

Entre otros lugares de interés repartidos por Soria destacan varios. La Iglesia de Santo Domingo (ya comentada) sigue siendo un verdadero tesoro arquitectónico, uno de los mejores ejemplos representativos del románico en la península ibérica. Su diseño, sencillo y elegante a la vez, ocupa un lugar destacado en el casco antiguo de Soria. Entrar es estar envuelto en una sensación de paz y armonía que refleja la perfección de su construcción.

El Monasterio de San Juan de Duero en el exterior presenta un impresionante conjunto de arquitectura románica castellana, conocido popularmente como los Arcos de San Juan de Duero. Fundado en el siglo XII por los caballeros sanjuanistas, este monasterio es famoso por su claustro, que cuenta con 44 arcos en formas sorprendentes. La atmósfera tranquila invita a la reflexión y la contemplación.

La Concatedral de San Pedro en el corazón de la ciudad es una majestuosa concatedral gótica que destaca por su imponente fachada. El interior, lleno de detalles, transporta al visitante a otra época. No te pierdas esta joya arquitectónica—te cautivará con su belleza y calma.

Las Ruinas de la Iglesia de San Nicolás mantienen su encanto a pesar del estado de ruina. Estas paredes desgastadas y piedras rotas cuentan historias de tiempos pasados, creando una atmósfera misteriosa que te invita a imaginar el esplendor que alguna vez fue.
La Casa de los Poetas (anteriormente comentada) es un rincón lleno de inspiración literaria. Esta casa histórica rinde homenaje a los poetas que dejaron su huella en la ciudad, convirtiéndose en un símbolo de cultura y creatividad. Ha acogido artistas durante siglos.

El Instituto Antonio Machado lleva el nombre del célebre poeta como homenaje a su legado literario. Machado vivió en Soria varios años, y el instituto conserva la memoria de su estancia, convirtiéndolo en un lugar de inspiración para los amantes de la literatura.

La Alameda de Cervantes (descrita detalladamente arriba) en pleno centro es un auténtico jardín urbano que ofrece un espacio perfecto para relajarse y disfrutar de la naturaleza. Los caminitos arbolados y numerosos bancos invitan al visitante a hacer una pausa y desconectar del bullicio de la vida cotidiana.

Colecciones de museos y patrimonio arqueológico

El Museo Numantino sirve como un lugar ideal para adentrarse en la historia y el patrimonio de la región, especialmente a través de su Sección Medieval. El museo también incluye una visita completa que te ayuda a conocer el pasado medieval y la rica herencia cultural de la zona.

El museo cuenta con algunos de los yacimientos celtibéricos más importantes de España, en particular Numancia y Tiermes al sur de la provincia. El Museo nace a principios del siglo XX para albergar piezas de estos yacimientos. Hoy su colección de actualidad presenta un interesante repertorio que abarca desde el Paleolítico Inferior hasta la edad Media.

La parte más antigua del edificio alberga la colección principal de la entidad, mientras que también acoge una filial en el museo de yacimientos de Ambrona. La colección principal procede en parte de excavaciones en yacimientos sorianos tanto de la época celtibérica como de la romana, pero principalmente del período celtíbero.

Entre las piezas más importantes encontrarás el famoso caballo de Numancia, que se ha convertido en un símbolo tanto de la ciudad de Soria como de la provincia. Otros aspectos destacados incluyen impresionantes huesos prehistóricos de megafauna y cerámicas celtíberas con una decoración característica que resulta especialmente interesante.

Más iglesias y conventos históricos

En Soria ciudad, con su gran cantidad de templos y parroquias, hoy varios descansan como ruinas. La Iglesia de San Nicolás, en pleno centro, es una de esas iglesias que conserva sólo pocos elementos estructurales y detalles decorativos de su construcción original, que data de finales del siglo XII hasta inicios del siglo XIII.

En su interior se conservan pinturas murales de esa época, importantes ejemplos de la interesante producción artística del Soria medieval. Durante ciertos períodos, particularmente la semana de las Ánimas (antes del 1 de noviembre), realizan actividades culturales que incluyen conciertos y teatro en este pequeño espacio.

El Convento del Carmen en su edificio actual pertenece al siglo XVII, aunque su origen se remonta a otra de las parroquias románicas que se construyeron durante la repoblación soriana. El edificio destaca por su portada, que recuerda a la iglesia madrileña de la Encarnación. Aunque sobrio, es interesante cómo el edificio crea uno de los rincones más bellos de la ciudad.

Leyendas de residencias nobles

El Palacio de Doña Urraca toma su nombre de la reina de Castilla, Doña Urraca. Cuenta local sostiene que vivió un tiempo en la ciudad, aunque no queda claro a partir de referencias documentales la exactitud exacta de estos hechos. Probablemente pasó por el siglo XI, aunque no está claro si realmente vivió en esta morada.

El edificio actual data de finales del siglo XV hasta inicios del siglo XVI. Sufrió un incendio en el siglo XVII, y a través de los siglos sirvió de residencia a la duquesa de Fernán Núñez. Posteriormente, se albergó una pensión. En la actualidad, no es visitable al público.

Terrenos del convento transformados

El Antiguo Convento y Parque de Santa Clara alguna vez comprendió un templo que tenía grandes dimensiones junto con dependencias monacales. Las antiguas huertas se transforman hoy en un parque construido a través de varios niveles para albergar, salvando las irregularidades del terreno.

El convento fue fundado en 1224 bajo la advocación de Santa Catalina, luego cambió a Santa Clara, adquiriendo significativa importancia a través de los siglos. En el siglo XIX, cuando se trasladaron las monjas Clarisas, el palacio fue utilizado como convento, luego cuartel militar, más tarde campo de prisioneros, y albertó sede del Gobierno Militar.

Hoy, el día encuentra en parte una oficina de la Subdelegación de Defensa, mientras que el resto acoge el Instituto de Ciencias de la Salud de Castilla y León. El muro sur contiene algunos tramos de las secciones mejor conservadas de la muralla medieval original que aún se conserva.

La institución de tierras comunales

La Casa de la Tierra era un edificio que servía como lugar de reunión de los responsables de la institución campesina conocida como Tierra de Soria. Su historia se remonta al siglo XIV, cuando entonces la villa ordenaba y organizaba el espacio de su término en unidades pequeñas pero funcionales para la población.

Hacia 1270, estas llegaron a sumar 240 comunidades distintas. Al finalizar la Edad Media, la organización pasaría a llamarse la Universidad de la Tierra de Soria. En el siglo XIX, las autoridades suprimieron el antiguo sistema de Comunidades de Villa y Tierra.

En 1898, constituyeron una Mancomunidad de 150 pueblos que celebraban sus asambleas como una comunidad campesina que administraba el patrimonio compartido. Además de sus funciones de sede, la organización incluye la gestión de cerca de 30.000 hectáreas de montes de utilidad pública, incluidos hitos como la Laguna Negra, el Puerto de Santa Inés y el embalse de Cuerda del Pozo.

Palacios renacentistas en la calle Aduana Vieja

Comenzamos nuestro recorrido desde la Plaza Vergel, donde confluye con el Instituto Antonio Machado. Una estatua y un busto del poeta se encuentran rodeando el edificio, recordando que el poeta trabajó como profesor de francés de 1907 a 1912. Este colegio es donde impartiría enseñanza hasta 1920.

La construcción comenzó en 1575 para los jesuitas, pero un gran incendio en 1740 destruyó mucho, requiriendo su reedificación por parte de la misma compañía. Después de la expulsión de la orden, se convirtió en Fábrica de textiles, luego en cuartel y hospital de tropas durante la Guerra de la Independencia, antes de retomar su actividad original de enseñanza.

Al otro lado de la calle se encuentra el Palacio del Vizconde de Eza del siglo XVI. Esta estructura en San Clemente perteneció a una familia entre los famosos 12 linajes. Los títulos de Vizconde de Eza llegaron cuando la familia emparentó en el siglo XIX con la familia Marichalar, cuyos herederos aún pertenecen a este linaje.
Luego viene el Palacio de Don Diego de Solier, cuya fecha de construcción sigue influencias del estilo Gómara.

Este señor sirvió como corregidor y perteneciente a uno de los Linajes: los Salvadores. Está directamente unido al Palacio de los Castejones, conocido durante mucho tiempo como la Casa de los Clavos por los horribles adornos metálicos en forma de clavos que adornan las puertas. Esta es actualmente una vivienda particular, ocasionalmente en venta.

Verá, al doblar la esquina de la Plaza San Clemente, el Palacio de los Río y Salcedo, mandado construir en 1549 por Alonso del Río y Salcedo, una familia cuya sonará familiar desde antes. Cerca de la plaza se encuentra la Iglesia de San Clemente, que antes estaba tapada parcialmente; posteriormente le hicieron una nueva entrada en la esquina.

Los propietarios abandonaron el palacio en el siglo XVIII, tras lo cual fue ocupado por monjas concepcionistas y clarisas. Posteriormente sirvió como cuartel de la Guardia Civil, luego almacén de bebidas, antes de convertirse en Archivo Histórico Provincial.

Sendero del Río Duero

Si sigues las orillas del Duero para hacer la senda peatonal por el paraje natural de Soto Playa, descubrirás una gran área recreativa sobre una isla formada por el caudal del río. Un restaurante ocupa un antiguo molino reconvertido en museo, cerca de un gran lavadero que llamará tu atención de inmediato.

El paseo es particularmente agradable, con varias zonas de descanso y zonas de baño perfectas para los meses de verano. El restaurante se encuentra donde la carretera transcurre paralela al paseo. Si andar apetece, no perderás ninguna de las zonas particularmente chulas a lo largo de esta senda.

El lavadero y otras cosas curiosas que vale la pena ver incluyen un monumento homenaje a las mujeres lavanderas que se acercaban diariamente a las aguas heladas para lavar ropa y ganarse un diario. Este es un punto donde conviene dejar el coche y comenzar a explorar. La ruta está bien habilitada y cómoda para hacer a pie.

Un puente lo cruza para ayudarle a llegar a la Ermita de San Saturio. Se puede acceder a la ermita desde la orilla por ambos lados; el hecho es que ambas rutas son concurridas, por lo que elegimos el lado que tenía menos gente ese día.

El paseo recorre 260 metros antes de cruzarás bajo el Puente de Hierro, un puente ferroviario de 1929 que quedó en desuso después de 1996 cuando se cerró la línea entre Soria y Castejón. Si paseas por la noche, la verás iluminada con varias tonalidades de luz que la hacen bastante resultona para las fotografías.

A unos 500 metros más adelante veremos el aparcamiento y zona de autocaravanas donde se encuentra la terminal de acceso en coche. El camino continúa como senda peatonal hasta el Puente de San Saturio mencionado anteriormente; es cómodo y fácil de caminar, aunque ten cuidado con el hielo si vas en invierno cuando el sol durante esos meses duros puede que no lo haya derretido todo. En verano, ya sabes sobre las temperaturas extremas.

Quizás una de las cosas que más me gusta de este sendero es que no encontrarás tanta gente como en otras zonas turísticas, mantiene un ambiente más tranquilo.

Tradiciones culinarias y dónde comer

Permíteme invitamos a asegurarte de que dentro de tu visita a esta ciudad, te lleves una experiencia turística completa sumando el patrimonio, paisajes, naturaleza, paseos, gente, compras, cultura y eventos y un aprecio aderezado con la gastronomía más rica y típica disponible.

Simplemente no puedes empezar sin hacer el esfuerzo de probar el legendario torrezno, junto con los productos de mantequilla, las migas y la amplia oferta de micología; las variedades de setas disponibles en temporada son extraordinarias. Tuvimos suerte cuando el personal de nuestro hotel nos dio un montón de recomendaciones sobre horarios, cierres y aperturas de restaurantes recomendables en toda la ciudad.

Para las mejores recomendaciones de Soria, pruebe el restaurante Casa Augusto Arranz, situado en la plena Plaza Mayor; no habrá ningún tipo de dificultad para encontrarlo. Los platos cuentan con muchos ingredientes de la temporada, incluidas setas y trufa. Supuesto que también podrás disfrutar de sus famosos torreznos, que atesoran varios premios por lo buenos que están.

Cenamos allí una noche y nos encantó: la atención fue buena, el precio adecuado y los platos fenomenales. Otros lugares muy recomendables son el Fogón de Salvador en la Plaza del Salvador y el Asador Ecus si quieres comer, por ejemplo, cochinillo. Está en la calle Numancia.

No olvides que Soria tiene un restaurante con estrella Michelín: el Restaurante Baluarte, donde es habitual encontrar platos con trufa negra de la zona, además de boletus y otras especialidades locales.
Entre las cosas típicas que son gastronómicas, además de esas mantequillas, se elaboran localmente, de hecho se conservan algunas famosas mantequerías antiguas como York, situada en la plaza Mariano Granados 3. En la actualidad funciona como cafetería y pastelería donde desayunar o merendar y adquirir estos productos.

Toma nota mental—apunta esto—y no pierdas la oportunidad de probar lo típico aquí. No olvides probar níscalos (setas silvestres), migas de pastor (pan rallado), cordero asado (cordero asado) y vinos locales con denominación de origen Ribera del Duero.

Opciones de alojamiento

A sólo 5 minutos a pie de la Ermita de San Saturio, encontrarás un parking donde podrás pernoctar si viajas en autocaravana; los vehículos permitidos pueden utilizar este aparcamiento. Se encuentra justo al lado del río Duero, ofreciendo un entorno tranquilo con zonas amplias para caminar si así lo apetece.

Para conocer el centro de la ciudad de Soria hay unos 20 minutos caminando cuesta arriba por un sendero peatonal en buen estado. La zona cuenta con servicios e instalaciones para autocaravanas totalmente gratuitos, por lo que es perfecta para pasar la noche en un lugar relajante. Las coordenadas exactas son 41.756792, -2.456065.

Si necesitas más servicios, está el C.C. E.Leclerc con zona de autocaravanas gratuitas, aunque la electricidad es de pago a 2,5€ la hora. Tienen agua disponible (100 litros por llenado). Puede ser algo ruidoso ya que está ubicado en un cruce muy transitado. Coordenadas: 41.772640, -2.485209.

Si vais a dormir en un hotel adecuado –y la verdad, esta ciudad merece que os quedéis al menos durante varios días– os recomiendo encarecidamente el Hotel Apolonia. Está situado en pleno centro en una calle peatonal. El edificio, que fue originalmente en el siglo XIX una antigua casa de comidas, es hoy a la vez una cafetería y un hotel prácticamente nuevo (nuevísimo) y excepcionalmente bien cuidado y restaurado.

Las habitaciones son nuevas con todos los servicios disponibles. Las camas son increíblemente cómodas y ofrecen una extensísima carta de almohadas para elegir. El personal nos trató super bien. Esto no es publicidad. Si queréis ver más detalles, os dejaré un enlace a booking.com.

Siempre que nos quedamos para pernoctar en alguna ciudad, siempre comento sobre lo que sirve como ayuda en base a nuestra experiencia. En este caso, lamentablemente, tuvimos una experiencia que fue negativa por diversos motivos—tanto por cuestiones materiales como por elementos humanos.

Un apartamento que elegimos a través de la plataforma Booking tenía lo que parecía buena puntuación, pero varias cosas nos hicieron plantearnos seriamente si dejar estas plataformas a un lado para próximos viajes, tal vez ir con alojamientos turísticos o ir directamente a hoteles establecidos. Siempre leo atentamente los comentarios antes de reservar.

Explorando la provincia de Soria

Por último, déjame enumeraré algunas cosas que ver en los alrededores más allá de Soria capital. Estos incluyen el yacimiento arqueológico de Numancia cerca de Garray, el pueblo de montaña de Vinuesa cerca de la Laguna Negra, el Parque Natural del Cañón del Río Lobos, la Fuentona de Muriel, el pueblo medieval de Calatañazor, la ciudad romana de Medinaceli, la ciudad catedralicia de Burgo de Osma y la ciudad fortificada de Almazán.

Cada uno de estos destinos ofrece su propio patrimonio y belleza natural únicos, ampliando la riqueza cultural e histórica que define a toda esta provincia de Castilla y León.

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