Marrakech: Una Ciudad que Cautiva los Sentidos

La primera vez que mis pies tocaron tierra marroquí, supe que estaba a punto de vivir algo diferente. Marrakech no es solo un destino turístico más; es un lugar donde cada rincón cuenta una historia, donde los aromas de las especias se mezclan con el sonido de las llamadas a la oración, y donde el caos organizado se convierte en una danza hipnótica que atrapa al viajero desde el primer momento.
Jardines de Majorelle
Situados en la Ville Nouvelle, estos jardines son mucho más que un simple oasis verde en medio de la ciudad. Fueron creados hace casi un siglo por el artista francés Jacques Majorelle, quien diseñó este espacio botánico con una visión única. Lo que más me impactó al visitarlos fue ese color azul predominante que baña los edificios, un tono tan característico que se ha convertido en sinónimo del lugar.

Posteriormente, Yves Saint Laurent compró estos jardines en 1980, dándole todavía más fama al sitio. El gurú de la moda transformó este espacio en lo que hoy es un pequeño oasis donde puedes desconectar del estresante ajetreo de la Medina. Te recomiendo refugiarte del calor sentado debajo de la sombra de los árboles, donde encontrarás especies de todo el mundo: desde bambúes y plantas acuáticas hasta cocoteros y bananeros.
El jardín botánico alberga un gran conjunto de cactus y otras especies que, junto con las fuentes y lagos de color azul, hacen que el conjunto sea realmente bonito y fotogénico. No es casualidad que sea uno de los lugares más visitados de Marrakech. La entrada cuesta 50 MAD y está abierto todo el año. El horario de octubre a abril es de 8.00 a 17.30 h, mientras que de mayo a septiembre se extiende hasta las 18.00 h.
Nosotros fuimos en transporte público y cogimos el autobús justo al lado de la mezquita Koutoubia. Para llegar hasta aquí tendrás que hacerlo en autobús o taxi, ya que se encuentran algo alejados del centro. Al salir, puedes visitar el Museo de Yves Saint Laurent, situado justo al lado. Este museo incluye una sala de exposición con su obra, otra dedicada a Jacques Majorelle, y otras salas donde realizan exposiciones temporales.
Los jardines se encuentran a media hora andando del centro, aunque también puedes ir en taxi como nosotros hicimos para aprovechar la visita al Palmeral. Te dejarán cerca y después puedes volver andando. Sin duda, uno de los lugares más bonitos e imprescindibles que ver fuera de la Medina.
Zocos de Marrakech / El Zoco
Aunque no quieras, vas a perderte en la mejor manera de ver esta sucesión de mercados laberínticos. Recorrer los Zocos es una de las mejores experiencias que puedes vivir en la ciudad, incluso si tu intención no sea comprar nada. Resultará complicado resistirte a todas y cada una de las ofertas que escucharás por doquier.
Accediendo por el lateral norte de la Plaza Jamaa el Fna, te adentrarás en un laberinto de callejuelas llenas de tiendas y algún que otro puesto que harán las delicias de los amantes de las compras. Es importante saber que puedes encontrar una infinidad de productos: desde los típicos farolillos de metal, babuchas, chilabas y alfombras, hasta juegos de té, especias, frutos secos y ropa.

Una buena idea es comenzar desde la misma plaza, aunque te será difícil seguir un rumbo fijo. El mejor consejo que te doy es que te dejes llevar y simplemente disfrutes. Perderse, regatear, comprar e incluso enojarse un poco forma parte de la experiencia. Además, a medida que te adentres en este mágico lugar, verás cómo los artesanos del mismo gremio se agrupan en la misma zona del zoco, siendo así mucho más fácil para el viajero encontrar lo que busca.
Nuestro favorito es el de los tintoreros, Souk des teinturiers, donde las lanas de colores cuelgan secándose al sol. Aunque hay otros muchos que he marcado en su ubicación en el mapa de abajo y que merecen la pena conocer: el Souk des Babouches para babuchas de todos los colores, Souk Ableuh para aceitunas y encurtidos, Kissaria Serrajine de seda y algodón, el conocido Souk des Tapis para alfombras y lámparas, Es-Seffarine para calderos, Nejjarine de madera, y el Souk de artículos cosméticos y henna.

Otro lugar pintoresco es la Plaza de Especies Rahba Kedima, repleta de puestos de venta de especies y aromas. Además, podrás ver dibujantes de henna natural. Muy cerca tiene el colorido mercado de especias. Encontrarás de todo lo habido y por haber: productos de artesanía en mil maneras, prendas de ropa, puestos de comida y estímulos por todas partes.
Antes de recorrer los Zocos, ten en cuenta que no es recomendable hacer caso a los guías que quieran acompañarte en la ruta. Es seguro que terminarás en alguna tienda comprando más caro de lo normal. Es por ese motivo que uno de los mejores consejos para viajar es recorrerlos a pie, dejándote llevar y, sobre todo, disfrutando del momento.
Pese a que en algún punto pueda llegar a agobiar, sin duda este es uno de los lugares imprescindibles que visitar en Marrakech. El horario de visita es todos los días de 9h a 19h, aunque cierran los viernes por la mañana.
Plaza Yamaa el-Fna / Plaza Jamaa el Fna
Este es el lugar donde la vida de Marrakech late con más fuerza. Es el centro neurálgico y el corazón de la ciudad, un sitio por el que inevitablemente pasarás miles de veces durante tu escapada. Lo primero que hicimos al pisarla, justo al aterrizar, fue dejarnos llevar. Nuestros pies nos llevaron de manera casi instantánea a esta plaza, y te recomiendo que hagas lo mismo.
El nivel de actividad y gentío es elevado desde primera hora de la mañana, continuando hasta bien entrada la noche. Aquí encontrarás vendedores ambulantes, puestos de comida, exhibiciones y representaciones de locales. Sencillamente, es un espectáculo para los sentidos. Todas las rutas por la antigua Medina terminan o empiezan en esta plaza, que tiene una magia especial que invita al viajero a visitarla en varios momentos del día, ya que cambia constantemente.

Te aseguramos que ofrece una experiencia difícil de olvidar, incluso para el viajero más curtido. Por la mañana, a medida que la ciudad despierta, podrás acompañar al sol en su despertar. En muchas ocasiones puede resultar algo caótico, pero es al atardecer, durante la caída del sol, cuando la plaza se transforma totalmente, llenándose de puestos de comida callejeros típica de Marruecos. Los cocineros, iluminados por lámparas, gritan su especialidad buscando la atención del turista.
Los mejores lugares para ver este sorprendente cambio y constante movimiento son desde las terrazas del Café Glacier o el Café de France. Puedes disfrutarlo de manera tranquila saboreando un té de menta mientras esperas la puesta de sol. La experiencia merece la pena.
Una alternativa para un buen primer contacto con la plaza es reservar un free tour, considerado uno de los mejores free tours en español con guía y grupo. También te aconsejamos un tour privado si eliges tu propio itinerario.
Queremos remarcar algo: no es raro encontrar espectáculos poco responsables con monos y serpientes donde se maltrata a los animales. Te pedimos, por favor, que no contribuyas a estas prácticas. Para nosotros, esto fue algo que empañó ligeramente la experiencia, aunque la plaza sigue siendo inevitable e imprescindible.
Madraza Ali Ben Youssef / Medersa Ben Youssef
Para desconectar del ajetreo y estrés que acostumbra a provocar el Zoco y la Medina, te aconsejamos entrar a esta preciosa escuela musulmana. Es la más grande de Marruecos y otro de los lugares imprescindibles que ver en Marrakech.
Esta antigua madraza de estudios superiores fue construida en el siglo XIV y enamora a primera vista. Cuando entras al patio central, presidido por una increíble lámpara de hierro, puedes observar con tranquilidad todos los detalles. Las paredes están cubiertas con paneles de zellige, cedro tallado, estuco y mármol, todos hechos a mano. Además, los arcos y muros están decorados con azulejos de una fineza y elegancia extraordinarias.

En su máximo apogeo, llegaron a estudiar aquí 800 estudiantes que memorizaban el Corán en las 130 austeras celdas que tiene el edificio. Estas celdas, donde se alojaban los estudiantes, son realmente minúsculas – verdaderos aposentos pequeños que llaman la atención por su tamaño. La escuela funcionó hasta su cierre en el año 1960.
Esta antigua escuela de Marrakech está dotada de una arquitectura verdaderamente bella. Aprovecha para conocer este precioso lugar, ya que son pocos los sitios que permiten la entrada a no musulmanes. Entrar a la Madraza Ali Ben Youssef cuesta 50 MAD y el horario es de 9.00 a 18.00 h todos los días (de 8h a 18h según otras fuentes).
Palacio de la Bahía
Este palacio fue construido a finales del siglo XIX para el soberano Ahmed ben Moussa, con el objetivo de ser el palacio más espectacular del mundo. La mezcla de detalles islámicos y marroquís me pareció realmente bonita cuando lo visité.

Es otro de los lugares imprescindibles que visitar en Marrakech. Se trata de un conjunto de edificios y jardines realizados en estilo árabe que ocupan 8 hectáreas. Entre los espacios más destacados está el harén, el estanque y el patio central rodeado de las habitaciones de las concubinas.
Ten en cuenta que, aunque no se encuentra muy lejos de la Plaza Jamaa el Fna (unos 20 minutos andando), el palacio ha estado un poco abandonado y no hay ningún objeto de valor en su interior. Aun así, merece la pena la visita para observar la decoración de las paredes, las puertas de madera tallada y los techos ornamentados.

La entrada vale solo 10 MAD, lo que lo hace muy accesible. El horario es de 9.00 a 16.30 h todos los días. Definitivamente, una parada obligatoria para entender el esplendor de la arquitectura marroquí.
Tumbas Saadíes
Cerca del palacio de la Bahía se encuentran las tumbas saadíes. Estas tumbas del sultán Ahmad al-Mansur se remontan al siglo XVI, pero fueron descubiertas recién en el año 1917, lo cual resulta increíble. Encontrar las Tumbas Saadís en la Medina es uno de nuestros lugares favoritos que ver en Marrakech, aunque resulta un poco complicado dar con ellas por su extraña ubicación.
Para acceder a ellas tienes que recorrer un estrecho pasadizo situado al lado derecho de la mezquita Moulay El Yazid, cerca de la gran puerta Bab Agnaou. Esta entrada un tanto escondida forma parte del encanto del lugar, ya que las tumbas permanecieron ocultas durante siglos hasta su descubrimiento.

Una vez dentro del complejo funerario, te recomendamos acercarte al mausoleo de la Sala de las Doce Columnas. Esta sala tiene doce columnas de mármol blanco sosteniendo una cúpula de madera de cedro hecha a mano, una verdadera maravilla arquitectónica. También están las salas de los Tres Nichos y el Mirhab, que se encuentran al lado pero son más pequeñas y no tan decoradas, aunque por supuesto también merecen una visita.
En todas ellas descansan los miembros de la Dinastía Saadí, mientras que en los jardines hay más de 100 tumbas de sirvientes y soldados, decoradas con mosaicos. Las tumbas datan del siglo XVI y el nivel de detalle en la ornamentación es impresionante. El horario de visita es todos los días de 9h a 16h.
Mezquita de Koutoubia
Volveremos de nuevo hacia la Plaza Yamaa el-Fna. A escasos metros de toda la algarabía de la plaza, podrás ver uno de los símbolos más reconocibles de Marrakech: la mezquita Koutoubia del siglo XII. Es uno de los principales lugares de culto de la religión islámica en la ciudad, con su minarete dominando el horizonte y siendo visible desde casi todas las partes de la ciudad.
Solo se puede contemplar desde fuera, ya que está prohibida la entrada a no musulmanes. La mezquita es también conocida como la mezquita de los libreros, debido a la gran biblioteca y los puestos de manuscritos que la rodeaban antiguamente.

Este edificio tiene una silueta inconfundible gracias a su minarete de 66 metros de altura, culminado con azulejos verdes. Situada a pocos metros de la Plaza Jamaa el Fna, es la mezquita más importante que ver en Marrakech y una de las grandes del mundo árabe. Cuando terminó su construcción en el año 1158, marcó un hito arquitectónico.
Las mejores vistas de la mezquita las podrás encontrar desde los jardines con árboles frutales de los alrededores, o desde las muchas terrazas de riads y restaurantes donde puedes sacar buenas fotos viéndola sobresaliendo en el horizonte.
Recuerda que, como en el resto de las mezquitas de Marruecos, está prohibida la entrada a no musulmanes. Pese a eso, merece la pena acercarte cuando empiezan las llamadas a la oración para sentir el ambiente especial que se crea. Otro buen momento para visitarla son los viernes por la mañana, día en que los fieles se visten de blanco inmaculado para acudir a la oración.
Palacio el Badi
Construido a finales del siglo XVI, casi un siglo más tarde el sultán ordenó su derribo parcial. Hoy en día solo pueden verse los restos de lo que fue este impresionante palacio, pero igualmente me parecieron muy interesantes cuando los visité. Quiero imaginar cómo era en aquella época.
El palacio El Badi fue construido por el sultán Ahmed al-Mansour para celebrar su victoria sobre los portugueses en la Batalla de los Tres Reyes. Es otro de los lugares que visitar en Marrakech que no te puedes perder.

Aunque por su antigüedad y el saqueo que sufrió, el palacio quedó en estado ruinoso, en su momento de esplendor contaba con 300 habitaciones y numerosas salas decoradas con los materiales más lujosos. Después del completo saqueo y el paso del tiempo, poco queda de lo que podemos ver hoy.
Aún así, merece la pena acercarte para imaginar su grandeza. Puedes observar el gran patio con su estanque central, subir a los muros repletos de nidos de cigüeñas (que son toda una postal), y tener unas fantásticas vistas de la ciudad desde las alturas. El horario de visita es todos los días de 8h a 17h.
Jardines de la Menara
Como no visitamos estos jardines personalmente, realmente me arrepiento después de haber visto las fotos del pabellón de la Menara. Este edificio se encuentra rodeado por un estanque y olivos, y se ve precioso en las imágenes que he contemplado posteriormente.
La mejor manera de llegar es en taxi, ya que está en las afueras de la ciudad. Los jardines están situados a las puertas de los Montes Atlas y son considerados el lugar más romántico que ver en Marrakech, especialmente cuando cae el sol y la luz del atardecer baña el paisaje.

Además de las increíbles vistas de los Montes Atlas, estos jardines destacan por su imponente estanque artificial que riega los huertos y campos de olivos de los alrededores. El magnífico Pabellón culminado con una pequeña pirámide verde es lo que da nombre a todo el complejo.
Los jardines se encuentran a unos 2 kilómetros del centro de Marrakech. La entrada cuesta solo 10 dirhams, lo que los hace muy accesibles. El horario de visita es todos los días de 8h a 17h. Sin duda, un lugar que visitaría en mi próximo viaje a la ciudad.
El Palmeral
El Palmeral es un extenso territorio formado por incontables palmeras y otros árboles. Se encuentra situado a unos 10 km del centro de la ciudad. Cerca de esta zona hay villas y hoteles de lujo, además de campos de golf para los visitantes más pudientes.
Podrás recorrerla en bicicleta, mediante un paseo en dromedario o en calesa. Nosotros decidimos dar un paseo en dromedario cuando visitamos el lugar. Una turistada en su momento que me hizo gracia, pero actualmente no lo repetiría debido al maltrato que sufre el animal.

Si necesitas soltar adrenalina o simplemente desconectar del ajetreo de la Medina, te recomendamos coger un taxi para acercarte a este extenso espacio de seis mil hectáreas con más de 100.000 palmeras. Es muy popular realizar un paseo en camello, pero esta actividad no es nada recomendable si queremos preservar los derechos y el bienestar de los animales.
Como alternativa, te proponemos reservar este tour en quad o buggy que pasa por paisajes desérticos y aldeas tradicionales. Es una forma más ética y emocionante de explorar la zona sin contribuir al sufrimiento animal.
Ver las curtidurías de Marrakech
Muy cerca de la Madraza se encuentran las curtidurías, lugares muy comunes en Marruecos donde trabajan y curten las pieles siguiendo métodos tradicionales. Nosotros no llegamos a ir, pero si te apetece, puedes acercarte a conocer esta tradición tan arraigada en la cultura local.
Aunque en general llegar hasta estos sitios implica pagar alguna comisión, te explico cómo funciona. Por el camino encontrarás chicos dispuestos a llevarte y enseñarte cómo trabajan ahí las pieles. Como consecuencia, te pedirá dinero: uno por llevarte, este por aquí, otro por allá.

Es tan fácil como decir amablemente que no quieres que te acompañe, aunque seguramente te resultará bastante insistente. Con paciencia, y si tienes un poco de astucia y orientación, puedes poner en Google Maps «tannery» o «curtiduría» y te llevará directamente sin necesidad de que nadie te guíe. Así evitas pagar comisiones innecesarias y puedes explorar a tu propio ritmo.
Excursión a las cascadas de Ouzoud
Para este segundo día, decidimos hacer una de las excursiones más chulas que puedes hacer desde Marrakech, y te la recomiendo totalmente. Me encantó visitar las cascadas de Ouzoud, unas cataratas impresionantes y bellas situadas a unos 150 kilómetros de la ciudad.
Decidimos dedicar un día completo a conocerlas. Para ello, reservamos directamente la excursión desde España a través de Civitatis. Nos recogieron sobre las 8.00 a.m. en nuestro riad, y el trayecto hasta las cascadas duró casi tres horas por carreteras sinuosas.

Una vez que llegamos, nos dejaron tiempo libre hasta las 15.00 h para explorar la zona. Coincidimos con una pareja de españoles y estuvimos muy agusto comparti
endo la experiencia. Aprovechamos para explorar toda la zona de las cascadas, que con casi 110 metros de altura son realmente espectaculares.
Como es un lugar notablemente turístico, hay muchos puestos tanto de souvenirs como de comida. La recogida estaba programada para las 18.00 h, así que tuvimos tiempo de sobra. Una vez de vuelta en el alojamiento, después de descansar un poco, todavía nos quedó algo de tarde para poder aprovechar y dar una vuelta por Marrakech.
Visita la ciudad de Essaouira
Para ir sin agobios en el último día de viaje, te aconsejo que en este tercer día planees una excursión a esta ciudad costera. Yo no la incluí en mi itinerario, pero si volviera, sería uno de los lugares que visitaría sin dudarlo.
Una buena manera de llegar es mediante autobús. Essaouira está situada a unos 180 kilómetros de Marrakech, y cuesta aproximadamente 3 horas llegar. Lo mejor es que unos días antes te acerques a la estación de tren. Justo al lado encontrarás un edificio donde podrás sacar en las taquillas el billete de autobús de las empresas CTM o Supratours. De esa forma podrás comprobar los horarios que mejor te encajen.

Si quieres despreocuparte y realizar una visita más cómoda, puedes contratar una excursión organizada. Desde Civitatis puedes reservarla por unos 30 € por persona. Eso sí, solo incluye el traslado, no guía, lo que la hace más cara que ir por tu cuenta. Solo tienes un guía durante el trayecto, pero una vez ahí te dejan tiempo libre de unas 4 horas para explorar por tu cuenta.
Kubba almorávide
A pocos metros de la Medersa Ben Youssef se encuentra la Qubba Barudiyne, el único vestigio de arte almorávide que se conserva en la ciudad. Es otro de los lugares más interesantes que visitar en Marrakech para los amantes de la arquitectura histórica.
Construida por los almorávides a principios del siglo XII, estuvo enterrada bajo escombros durante varios siglos hasta que fue descubierta por estudiosos franceses en 1947. Este pequeño edificio se utilizaba para las abluciones de los fieles antes de la oración en la cercana mezquita que ya no existe.

La entrada combinada con el Museo de Marrakech te permite observar su rico interior decorado con motivos florales y vegetales tallados. Destaca especialmente su preciosa cúpula octogonal, una joya del arte almorávide. El horario de visita es todos los días de 8:30 a 12h y de 14:30h a 18h.
Museo de Marrakech
A pocos metros de la Kubba almorávide se encuentra la entrada al Museo de Marrakech, ubicado en un precioso palacio construido a finales del siglo XIX por un gran visir del sultán Mulay Mehdi.
Aunque en el interior se realizan exposiciones relacionadas con la cultura marroquí y hay una colección de objetos de cerámica, joyas bereberes y armas antiguas, la principal razón para visitar este museo es ver su increíble arquitectura. Destaca especialmente el patio interior con tres fuentes, todo rodeado de bonitos mosaicos y detalles ornamentales.
El edificio en sí es una obra de arte y vale la pena la visita solo por contemplar sus espacios. El horario de visita es todos los días de 9h a 12h y de 15h a 18h.
Jardín Secreto
El Jardín Secreto es un oasis verde ubicado en plena Medina, a solo 5 minutos andando de la Medersa Ben Youssef. Fue abierto al público en 2016 después de años de olvido, convirtiéndose en uno de los lugares más relajantes que ver en Marrakech.
Este jardín de estilo árabe-andalusí data del siglo XVI, de la época de la dinastía Saadí. Se encuentra rodeado de altos muros que dificultan su localización, aunque su belleza hace que merezca la pena el esfuerzo de encontrarlo.
En su interior encontrarás plantas tropicales de diferentes rincones del mundo que se nutren del agua que cae desde una fuente central. Estas plantas impregnan el ambiente de un frescor agradable, perfecto para rehacerse en los días más calurosos del verano marroquí.
Además de disfrutar del paseo por el jardín, merece la pena subir a la torre del riad para tener unas vistas únicas de la Medina desde las alturas. El horario de visita es todos los días de 9:30 a 18:30h.
Muralla de Marrakech
La Medina está rodeada por una impresionente muralla de 15 kilómetros que separa la parte más antigua de los nuevos barrios. Esta muralla se ha convertido en otro de los lugares imprescindibles que visitar en Marrakech.
Construida con arcilla roja y adobe, la muralla alcanza una altura de unos 10 metros y tiene varias puertas de entrada impresionantes. Entre ellas destaca la Puerta Bab Agnaou del siglo XII, decorada con bajorrelieves de piedra verde que la hacen única.
Puedes recorrer la muralla a pie, lo cual es una buena forma de apreciar cómo va cambiando de color según la luz del día. Encontrarás otras puertas interesantes como Bab el Robb, Bab Doukkala, Bab el Debbagh, Bab el Jadid y Bab el Khemis. Cada una tiene su propio carácter y todas merecen ser fotografiadas.
Mellah (barrio judío)
El Mellah es el antiguo barrio judío, una de las zonas menos visitadas de la Medina, pero también uno de los lugares más interesantes que ver en Marrakech para quienes buscan algo diferente.
La creación de este barrio se remonta al siglo XVI tras la expulsión de muchos hebreos de la Península Ibérica, ordenada por los reyes de España y Portugal. Esta expulsión ocasionó una gran emigración y la formación de comunidades judías en varias grandes ciudades de Europa y del norte de África, incluyendo esta zona de Marrakech.
Aunque ahora la presencia judía es testimonial, todavía se conserva alguna sinagoga como la Al Azama, junto con el cementerio judío. Estos son los dos principales atractivos del barrio para los visitantes interesados en la historia.
Para acceder al Mellah, tienes que llegar hasta la bonita Plaza des Ferblantiers (plaza de los hojalateros). La puerta de entrada está situada a unos 15 minutos andando de la Plaza Jamaa el Fna. Sus calles están llenas de tiendas y tiene un ambiente más tranquilo que el resto de la Medina.
En el Mellah también hay buenos mercados, como el Zoco de Especies, con precios más económicos que en el resto de los zocos turísticos.
Museo Dar Si Said
Cerca del Palacio de la Bahía, y ubicado dentro de otro antiguo palacio del siglo XIX, se encuentra el Museo Dar Si Said, el museo más antiguo que ver en Marrakech.
Aunque en su interior alberga una importante colección de artesanía, prendas típicas, objetos de cobre, armas y joyería bereber, además de mobiliario tradicional, lo más destacado es la arquitectura de este hermoso edificio. El palacio tiene dos plantas y varios patios interiores perfectamente decorados que muestran el esplendor de la arquitectura marroquí del siglo XIX.
El horario de visita es todos los días de 9h a 12h y de 15h a 18h. La entrada tiene un precio módico que vale totalmente la pena para los amantes de la artesanía y la arquitectura tradicional.
Probar su gastronomía local
Algo que me gusta mucho cuando voy de viaje es hacer turismo gastronómico, y con Marrakech no iba a ser menos. Estaba realmente emocionada por probar los sabores tan exóticos de la cocina marroquí. La mezcla de especias, los diferentes platos de comida sabrosa… Un verdadero placer para el paladar.
Es obligatorio que pruebes el tajín. Es buenísimo: un plato de carne y verduras con, por supuesto, muchas especias, todo cocinado a fuego lento en un recipiente de barro. También es tipiquísimo el cus-cus y la ensalada marroquí, que me encantaron personalmente.
Sus dulces también son dignos de mención, con una variedad impresionante de sabores y texturas. En cuanto a dónde comer, si no sabes cuál es mi restaurante favorito, te recomiendo el Café Arabe y la Maison Arabe como opciones seguras.
Comer o cenar en la plaza Yamaa el-Fna puede estar bien, pero es más para salir del paso que para una experiencia culinaria memorable. Reconozco que me encanta la comida callejera y soy una fan absoluta de ella. A diferencia de algunos países del Sudeste Asiático donde la comida de calle es realmente baratísima, aquí cambia un poco la historia. Los precios están algo inflados debido al turismo, pero la experiencia me sigue pareciendo igual de atractiva.
Para una experiencia más completa, te aconsejamos probar las especialidades locales como el cuscús, la pastela y el delicioso tajine en restaurantes como Bazaar Café, Cafe Babouche, Café des Épices, Café Atay o Nomad, situados en los mejores lugares donde comer en la Medina.
Saborear su té a la menta y sus zumos de naranja
Seguro que probarás también dos de sus bebidas más conocidas durante tu estancia. El té a la menta te lo ofrecerán en casi todos lados, así que no lo rechaces porque está muy bien visto aceptarlo. Es una muestra de hospitalidad marroquí.
Los puestos de zumo de naranja abundan en la Plaza Yamaa el-Fna. Por pocos dirhams puedes saborear un riquísimo zumo recién exprimido mientras observas el bullicio de la plaza. Es una de esas pequeñas experiencias que hacen que el viaje sea memorable.
El arte de regatear
Y es que el regateo es todo un arte en Marrakech. La labia y cierta habilidad pueden ser unos buenos aliados en esta práctica cultural. Si llevas intención de comprar algo, regatees o no, probablemente te sacarás de encima a alguno que se molesta si no acabas comprando aquello por lo que has preguntado.
Pero yo no lo hacía así. Reconozco que preguntaba por pura curiosidad, queriendo comparar el precio del mismo producto en diferentes puestos para ver cuál ofrecía el mejor precio. ERROR de principiante. Los comerciantes manejan prácticamente los mismos precios, así que al final lo que me acababa pasando era perder tiempo en eso.
El precio que te quitarán las primeras veces te parecerá desorbitado, y la verdad es que lo es. Rebájalo en un tercio o incluso a la mitad, y desde ahí comienza el regateo. Si consigues bajar más ese precio inicial, es que se te da bastante bien esta práctica.
Recuerda que no aceptarán en ningún lugar del zoco tarjetas de crédito, así que lleva siempre efectivo contigo para tus compras.
Alojarte en uno de sus riads / Alojarse en un Riad
Sin duda alguna, una de las mejores cosas que harás en Marrakech es alojarte en uno de sus riads. Estas auténticas casas tradicionales son una maravilla y ofrecen una increíble experiencia que te hará disfrutar del arte y la vida marroquí.
Estoy segura de que te encantará, vayas al riad que vayas. La variedad que encontrarás en la ciudad es enorme, y los precios son más bien tirando a baratos para el bolsillo europeo. Nosotros optamos por uno muy sencillito pero cerca de la Plaza Yamaa el-Fna.
Alojarse en un riad es dormir en antiguos pequeños palacios árabes con un precioso patio interior que se han adaptado como hoteles. Es otra de las mejores cosas que hacer en Marrakech. Estos edificios son nuestro lugar favorito para pasar la noche dentro de la Medina, donde disfrutarás de placeres únicos.
¿No crees que sea para tanto? Imagínate dormir con el sonido de una fuente, el olor de las plantas aromáticas, y desde la azotea tener vistas de la Medina mientras saboreas tu té de menta por la mañana. Pero no solo eso, también te regalará el poder vivir de primera mano la hospitalidad árabe, una delicia, y los desayunos tradicionales. ¡Te aseguramos que no te arrepentirás!
La primera vez que estuvimos en Marrakech nos alojamos en Samsli, un pequeño oasis de paz que cumplía todos los requisitos que buscábamos. Además, acabó superando todas nuestras expectativas por la atención del personal.
Te alojes donde te alojes, te aconsejamos cenar en algún riad famoso como Dar Cherifa, o visitar la Casa Tiskiwin, un antiguo riad convertido en museo. Eso sí, te advertimos que a veces cuesta encontrarlos en la laberíntica Medina. Pese a eso, no te preocupes, ya que siempre habrá alguien dispuesto a guiarte por una pequeña propina.
Ten en cuenta que algunos de estos riads son perfectos para probar las especialidades locales. Aunque nosotros te recomendamos degustarlos en los restaurantes que mencioné antes, muchos riads ofrecen cenas tradicionales con música en vivo.
Darse un capricho en uno de sus múltiples hammams (baño turco) / Relajarse en un Hammam
No lo hicimos en nuestro viaje, pero me quedé con ganas de experimentar un hammam. El mejor momento para darse este homenaje es al final del día, después de haber recorrido la ciudad bajo el calor. Una buena manera de descansar y relajarse tras largas jornadas de turismo.
Dos de los hammams más conocidos son el Hammam Bab Doukkala y el Hammam Dar el-Bacha. Para terminar esta lista de lugares que visitar en Marrakech, te proponemos un relajante baño y masaje con exfoliante en un hammam tradicional.
Estos baños árabes tienen su origen en las termas romanas y eran antiguamente lugares frecuentados por las clases altas de la ciudad, hasta que se abrieron para todo tipo de público, incluyendo turistas. Hay que tener en cuenta que existen hammams populares con un precio de unos 10 dirhams (1 euro), pero tienes que llevarte todos los productos necesarios: toalla, chanclas, jabón negro y guante kess para la exfoliación.
Además, estos hammams populares no son mixtos. Si prefieres una opción más moderna y mixta que incluya todo, puedes hacer una reserva con antelación desde su página web en lugares como Rosa Bonheur, Les Bains de Marrakech o Spa Click.
Si prefieres una experiencia más lujosa y moderna, puedes reservar en el spa Les Sources Berbères, que ofrece otra dimensión del relax marroquí con instalaciones de primera calidad.
Miradores a la Plaza Yamaa el-Fna para ver el atardecer
Uno de los mejores planes que podrás hacer en Marrakech es observar la Plaza Yamaa el-Fna desde otro ángulo de visión. Siendo el lugar más importante de toda la ciudad, bien merece ser admirado como tal desde las alturas.
Podríamos pasarnos horas simplemente observando a los locales y toda la actividad que se desarrolla abajo. Y eso fue lo que hacíamos en alguna tarde de nuestro viaje, y también te aconsejo que lo hagas. Es especialmente mágico en el momento del atardecer, cuando la luz dorada baña la plaza y comienza a cobrar vida nocturna.
Hazlo desde alguno de sus tantos restaurantes, cafeterías o terrazas que rodean la plaza. Son muy conocidos el Grand Balcon, el Café Glacier y las Terrazas del Alhambra. Desde cualquiera de estos miradores tendrás una vista privilegiada del espectáculo constante que es la plaza.
¿Mejor época del año para ver Marrakech?
Nosotros estuvimos en el mes de abril y fue todo un acierto. No tuvimos excesivo calor ni mucho menos frío. La primavera y el otoño son sin duda la mejor época para ir a Marrakech.
Quizá evitaríamos los meses de pleno verano, julio y agosto, por las temperaturas que pueden llegar a alcanzar hasta los 40º grados tranquilamente. En ramadán tampoco es muy aconsejable visitar la ciudad, ya que se paralizan muchos comercios y la vida local en general cambia su ritmo habitual.
Documentos necesarios para viajar a Marruecos
No hace falta visado para ciudadanos españoles, pero sí hay que presentar el pasaporte con una vigencia mínima de 6 meses desde la fecha de entrada al país.
¿Cómo llegar del aeropuerto al centro de Marrakech?
La mejor manera y más barata que encontramos para llegar desde el aeropuerto de Marrakech hasta el centro de la ciudad fue mediante la compañía de autobuses ALSA, concretamente la línea 19. El autobús se encuentra en la salida del aeropuerto y en unos 20 minutos estarás en el centro.
En su página web podrás ver todas las paradas que realiza durante el trayecto para bajarte en la que más te convenga según tu alojamiento.
¿Cómo moverse por Marrakech?
Es una ciudad muy fácil para recorrer a pie, ya que las distancias son relativamente cortas. Aunque si tienes el sentido de orientación como el mío (que diría que es nulo), te perderás constantemente. Y créeme, ese es al fin y al cabo parte del encanto que le da a la experiencia.
De esta forma podrás ver lugares y rincones muy chulos que no están en las guías. La Medina es tan laberíntica que, por mucho que te empeñes, darás vueltas y más vueltas. Yo me perdía mil veces y estoy segura de que si volviera, me volvería a perder otra vez.
Para evitar perderse demasiado, guíate con el GPS si tienes internet en el móvil. También puedes descargarte la aplicación maps.me que se puede utilizar perfectamente sin conexión y va genial para orientarte en las callejuelas de la Medina.
¿Es Marrakech tan barato como lo pintan?
Pues depende de muchos factores, claro. En los cuatro días que estuve allí gasté poco más de 350 € contando absolutamente todo. Es cierto que el alojamiento entre tres personas fue muy barato, los vuelos nos salieron tirados de precio, y comer y cenar en sitios como Chez Chegrouni ayudaba a ahorrar.
Pero el gasto total del viaje puede incrementarse fácilmente en unos 100 ó 150 € más, dependiendo de los sitios donde comas y las actividades que hagas. Si añades excursiones, hammams de lujo y cenas en restaurantes más exclusivos, el presupuesto puede aumentar considerablemente.
Adaptarnos a la cultura local
No hay ningún problema en llevar pantalón corto, camiseta de tirantes o falda durante tu visita. Recuerdo que cuando preparaba el viaje leí que no estaba bien visto ese tipo de ropa, pero una vez ahí me encontré con mucha gente que iba vestida así sin problemas.
La manera de vestir es más una cuestión distinguida como señal de respeto, así que quizá las ropas más ajustadas o transparentes no sean del todo bien vistas por la población local más conservadora. Pero en general, como turista, tendrás libertad para vestir con comodidad.
Tampoco está muy bien vista la costumbre de beber alcohol. Por ello, no encontrarás mucha oferta de bebidas alcohólicas en restaurantes y bares, salvo en establecimientos específicamente orientados al turismo internacional.
Situaciones a evitar en Marrakech
No caigas en la trampa, por favor. Es muy fácil que intenten sonsacarte algunos dinerillos de varias maneras. Los encantadores de serpientes en la Plaza Yemaa el-Fna pretenderán colocarte uno de sus adorables animalillos encima sin preguntar. Si lo aceptas, no te extrañe que te pidan hasta 300 MAD, una barbaridad. A mi hermano le pasó exactamente esto.
A la hora de ir por la calle, en cuanto te ven algo despistada, no dudarán en ofrecerte su ayuda. Al final resulta que solo quieren sacar alguna propina. Es mejor preguntar a gente que sabes que va a su puesto de trabajo para no llevarte ningún mal rato. Rechaza educadamente cualquier propuesta de guía no solicitada.
Nosotros tuvimos una pequeña mala experiencia en la misma plaza cuando nos hicimos unos tatuajes de henna. Acordamos el precio antes de que nos los hiciera: 50 MAD por cada uno. Una vez finalizado el trabajo, no llevábamos cambio y le dimos un billete de 100 MAD. El dibujante acabó quedándose con todo el billete. Por más que insistimos en que tenía que devolvernos el cambio de los otros 50 MAD, no nos hizo caso y se marchó.
La picardía es una de las señas de identidad que encontrarás en muchas situaciones. En las múltiples exhibiciones y espectáculos callejeros, en cuanto vean que estás haciendo fotos, te pedirán dinero. Por experiencia propia, te digo que una buena manera de fotografiar sin problemas es desde las terrazas si tienes un buen zoom en tu cámara. Yo aproveché para hacer muchas fotos desde ese ángulo privilegiado.
Y el mejor consejo para ver Marrakech es …
Que vayas con la mente abierta. Es una cultura totalmente diferente a la nuestra, pero para eso se buscan los viajes, ¿no? Para conocer otros mundos, otras personas y otras costumbres.
A mi personalmente me pareció un lugar fascinante, y sin duda volvería con los ojos cerrados. Marrakech tiene esa magia especial que hace que quieras regresar una y otra vez para descubrir nuevos rincones, probar nuevos sabores y perderte nuevamente en sus laberínticas calles.




