Marrakech: Un Viaje Sensorial a Través del Tiempo
La joya de Marruecos late con un ritmo que pocos destinos en el mundo pueden igualar. Marrakech no es simplemente una ciudad imperial al lado de Fez, Rabat y Meknes, sino un universo donde cada rincón sangra historia de dinastías que dejaron su prestigio grabado en cada piedra rojo-ocre. Esta capital turística del país se ha convertido en el centro cultural que ofrece experiencias inolvidables, donde la leyenda de la Koutobia se entrelaza con el corazón palpitante de calles que parecen contar historias en cada esquina.

El color que identifica las casas y edificios de la Medina con el tono de la bandera nacional tiene orígenes tan misteriosos como fascinantes. Según relatos históricos, todo comenzó como un campamento militar establecido por Abu Bekr, el líder almorávide, allá por 1070. Su primo y sucesor, Yusef Ben Tachfin, transformó ese oasis primitivo en una capital majestuosa que dominó territorios desde el Atlántico hasta Argelia, desde el Sáhara hasta el Ebro. La conquista almohade posterior añadió construcciones y estructuras que hoy son testimonio de ese grandioso pasado.
El Alma de la Ciudad Vieja: Djemaa el Fna
Cuando llegas por primera vez a la plaza Djemaa el Fna, declarada Patrimonio Cultural Inmaterial de la Humanidad por la UNESCO, entiendes por qué este espacio cultural es considerado el alma del casco antiguo. El laberíntico entramado de callejuelas conduce inevitablemente a este epicentro donde malabaristas, narradores de cuentos, encantadores de serpientes, magos y acróbatas compiten por la atención de visitantes que quedan absortos ante un espectáculo único que cambia constantemente desde la mañana hasta el atardecer.

Los zocos circundantes ofrecen las mejores opciones de compras, con productos artesanales y exóticos que despiertan todos los sentidos. La vida aquí rebosa color, encanto y una energía que atrae especialmente a turistas españoles en busca de aventuras en la Ciudad Roja. Este nombre proviene precisamente del color rojo-ocre característico de los edificios que conforman la Medina, ese caótico entramado de callejuelas, rincones secretos, mercados bulliciosos, jardines escondidos, palacios majestuosos y mezquitas centenarias.

Mi trayectoria viajera me ha llevado a ciudades visitadas por millones, pero ninguna con el magnetismo de Marrakech. El turismo en hora punta puede resultar abrumador, por eso recomiendo organizar bien los días de visitas para capturar la esencia sin perderse entre tantos estímulos y atractivos. Para una primera vez, dos días pueden parecer suficientes, aunque la ciudad merece mucho más. Evita los meses de calor intenso del verano, especialmente julio y agosto, cuando las temperaturas pueden superar los 40 grados. Ese tiempo es mejor aprovechado planificando una excursión a la ciudad costera de Essaouira para refrescarte, o pasar una noche bajo las estrellas del desierto en Merzouga o Zagora para vivir experiencias increíbles.
Jamaa el Fna: El Corazón Latiente
La Plaza Jemaa el Fna, también conocida como Jamaa el Fna, es el corazón latiente donde la esencia de la vida y cultura marroquí se manifiesta en su forma más pura. Este espacio mágico reúne a locales y visitantes en una experiencia única e inolvidable que evoluciona a lo largo del día. Por la mañana, los puestos de zumo de naranja ofrecen refrescantes jugos mientras el bullicio de los alrededores despierta acompañado del sol.

Los personajes pintorescos aparecen gradualmente: malabaristas que desafían la gravedad, encantadores de serpientes con sus cobras hipnóticas, monos adiestrados posando para fotos con turistas, y cuentacuentos que narran historias fascinantes en un espectáculo que cautiva los sentidos. Al caer la tarde llega la verdadera apoteosis: los aromas de delicias culinarias impregnan el aire mientras cientos de restaurantes populares preparan especialidades marroquíes. El sonido de música en vivo y la animación crean una atmósfera mágica que se transforma totalmente con la llegada de la noche.
La experiencia nocturna es cuando capturar la magia se vuelve casi imposible. Pasear sin prisas entre artistas callejeros, interactuando con el ritmo vibrante de esta aventura sensorial, es algo que merece la pena vivir desde las terrazas que bordean la plaza. Desde ahí, viendo el espectáculo mientras disfrutas de la cocina marroquí, comprendes por qué la UNESCO la reconoció como Patrimonio Oral e Intangible de la Humanidad. La historia y magia de este rincón te tocará emocionalmente y te sumergirá en recuerdos imborrables.

Como centro neurálgico, todas las rutas por la antigua Medina terminan o empiezan aquí. Hay algo especial que invita al viajero a vivir momentos únicos en un lugar que cambia constantemente, haciéndolo difícil de olvidar incluso para el viajero más curtido. Por la mañana, la plaza despierta con un caos ordenado que se intensifica al atardecer con la caída del sol. Los puestos callejeros de comida típica, iluminados por lámparas tradicionales, compiten mientras los cocineros gritan su especialidad buscando la atención del turista.
Entre los mejores lugares para observar este cambio y constante movimiento están las terrazas del Café Glacier y Café France, donde puedes sentarte de manera tranquila saboreando un té de menta mientras esperas la puesta de sol. Como alternativa para un primer contacto con la plaza, te recomiendo reservar un free tour con los mejores guías en español que operan en grupo, aunque también existe la opción de un tour privado con itinerario personalizado. Debo remarcar algo importante: es raro pero cierto que algunos espectáculos tienen responsables que maltratan a los animales involucrados, por lo que no deberías contribuir a estas prácticas.
La Majestuosa Mezquita Koutoubia
La Mezquita Koutoubia se alza como el icono más importante de Marrakech y una de las mezquitas más grandes del Occidente musulmán. Su imponente minarete de 70 metros de altura domina el horizonte de la ciudad, funcionando como eje central del paisaje urbano. Este edificio es tan alto que está prohibido construir cualquier estructura que lo supere, demostrando su importancia y significado histórico.
La construcción data de la época del gobernante Abd el Mou, aunque fue su hijo pequeño, Yacoub El Mansour, quien la completó entre 1184 y 1189. El nombre deriva de «kutubiyyun» (libros), en referencia al antiguo zoco de libreros que funcionaba en sus alrededores, ganándose el apodo de Mezquita de los Libreros. Como en la mayoría de las mezquitas de Marruecos, a los no musulmanes está prohibido entrar, pero merece la pena contemplar su arquitectura desde el exterior. Es un verdadero tesoro de historia y cultura marroquí, con elegantes detalles arquitectónicos intrincados que reflejan la riqueza de la tradición islámica.

En cualquier itinerario de visitas, la presencia majestuosa e histórica de la Koutoubia es imprescindible. Conocer y admirar este fascinante ejemplo de arquitectura marroquí es fundamental. El minarete de los libreros recuerda que aquí existía una gran biblioteca rodeada de puestos de manuscritos antiguamente. Su inconfundible silueta de 66 metros, culminada con azulejos verdes, se sitúa a pocos metros de la Plaza Jamaa el Fna.
Siendo la más grande del mundo árabe en su categoría cuando se terminó en 1158, ofrece las mejores vistas desde los jardines cercanos llenos de árboles frutales, o desde las terrazas de riads y restaurantes donde puedes sacar buenas fotos del minarete sobresaliendo sobre el horizonte. Recuerda que al resto de los fieles no se permite la entrada, pero puedes acercarte cuando empiezan las llamadas a la oración para sentir el ambiente. Un buen momento para visitarla es el viernes por la mañana, cuando los musulmanes fieles se visten de blanco inmaculado para sus oraciones.
Perderse en el Laberinto del Zoco
Perderse, regatear y comprar (o enojarse) son las premisas claras al adentrarte en el Zoco. Una de las mejores cosas que hacer en Marrakech es explorar este mercado en plena Medina, accediendo por el lateral norte de la Plaza Jamaa el Fna. Te adentrarás en un verdadero laberinto de callejuelas llenas de tiendas y puestos que venden de todo: desde comida hasta delicias para los amantes de las compras y los estímulos sensoriales.
Es importante saber que aquí encontrarás una infinidad de cosas: los típicos farolillos de metal, babuchas de colores vibrantes, chilabas tradicionales, alfombras tejidas a mano, juegos de té ornamentados, especias aromáticas, frutos secos, ropa artesanal y mucho más. Al adentrarte en este mágico lugar, notarás que los artesanos de cada gremio se agrupan por zona, lo que facilita al viajero encontrar lo que busca.

Mi favorito personal es el zoco de los tintoreros, conocido como Souk des Teinturiers, donde las lanas de colores cuelgan secándose al sol en una escena pintoresca. Muchos viajeros buscan su ubicación en el mapa. También está el zoco de la henna para artículos cosméticos, la Kissaria Serrajine especializada en seda y algodón, el Souk des Babouches con sus babuchas de todos los colores, el Souk Ableuh repleto de aceitunas y encurtidos, el Souk Laksour con sus lámparas y calderos brillantes, el zoco Es-Seffarine y el zoco Nejjarine especializado en madera.
Puedes pasar un día entero recorriéndolo. No te pierdas la pintoresca Plaza de las Especies, Rahba Kedima, repleta de puestos de venta que desprenden mil aromas diferentes, donde los dibujantes de henna natural trabajan cerca. Este colorido recorrido es altamente recomendable, aunque en caso de que algunos guías quieran acompañarte en tu ruta por los Zocos, ten cuidado: probablemente terminarás en alguna tienda comprando algo más caro de lo necesario.
Mi consejo para viajar por los zocos es recorrerlos a pie, dejándote llevar y disfrutando del momento sin agobiarte. Los lugares más imprescindibles para visitar tienen un horario que abarca todos los días de 9h a 19h, aunque cierran los viernes por la mañana.
Medersa Ben Youssef: Portal al Pasado
La Médersa Ben Youssef, o Medersa como también se escribe, es la escuela de teología coránica más destacada ubicada en Marrakech, Marruecos. Fundada por el sultán mérinide Abou el Hassan a mediados del siglo XIV, esta institución educativa fue la más importante del norte de África en su época. Consta de una universidad coránica y residencia para estudiantes, cuya arquitectura y decoración son absolutamente impresionantes.

Se caracteriza por una armoniosa combinación de elementos decorativos: estuco tallado, mosaicos policromados, mármol pulido y madera de cedro trabajada. El patio interior es especialmente destacable, con un diseño intricado y detalles cuidadosamente elaborados que reflejan la influencia islámica y andalusí. Las salas son una maravilla de decoración cuidada, con recreaciones del mobiliario y elementos ornamentales que te transportan a otra época, haciéndote sentir como si hubieras viajado en el tiempo.
Esta experiencia única permite sumergirse en la riqueza histórica y cultural de un lugar que acogió a 900 estudiantes del mundo musulmán en su apogeo. Es definitivamente imprescindible visitarla, no solo por su valor histórico y arquitectónico, sino por la sensación de viajar en el tiempo que brinda, permitiéndote desconectar del ajetreo y estrés al que uno se acostumbra. Te aconsejo entrar a esta preciosa escuela musulmana, la más grande y antigua de estudios superiores coránicos.
Construida con un cuidado excepcional, enamora a primera vista. El patio está presidido por una increíble lámpara de hierro forjado que, cuando la observas con tranquilidad, te hipnotiza. Las paredes están cubiertas con paneles de zellige y cedro hechos a mano, mientras los arcos y muros decorados con azulejos crean un ambiente único. En su momento álgido, hasta 800 estudiantes memorizaban aquí el Corán en las 130 austeras celdas que componían el complejo, antes de su cierre en 1960. El horario de visita es de 8h a 18h.
Koubba Ba’adiyn: Joya Almorávide
La Koubba el-Badiyin, también conocida como Qubba Ba’Adiyn, Koubba almorávide o simplemente Kubba, es un pequeño edificio en forma de cúpula recientemente restaurado que se remonta a principios del siglo XII. Construido por Ali Ben Yussef, segundo rey almorávide, lo verdaderamente especial es que representa el único ejemplo restante de arquitectura almorávide en Marruecos, la dinastía considerada fundadora de Marrakech.

Esta pequeña joya arquitectónica es un testimonio del avanzado sistema de aprovisionamiento de agua que desarrollaron los almorávides para abastecer la ciudad. Para acceder, debes bajar unas escaleras ya que el nivel del suelo ha aumentado con el paso de los años. El esfuerzo vale la pena: esta estructura histórica ofrece una visión única de la genialidad y conocimiento en el manejo del agua. Es un verdadero tesoro histórico y una muestra valiosa del patrimonio cultural marroquí.
La oportunidad de admirar esta obra significativa es una maravilla. A pocos metros de la Medersa Ben Youssef se encuentra la Qubba Barudiyne, único vestigio del arte almorávide que se conserva en la ciudad. Tiene detalles arquitectónicos interesantes que estuvieron enterrados bajo escombros durante siglos hasta que fue descubierta por estudiosos franceses en 1947. Se utilizaba para las abluciones de los fieles antes de la oración en la cercana mezquita.
La entrada combinada con el Museo de Marrakech permite observar el rico interior decorado con motivos florales y vegetales tallados. Destaca especialmente su preciosa cúpula octogonal. El horario de visita es de 8:30 a 12h y de 14:30h en adelante.
Tumbas Saadíes: Elegancia Funeraria
Las Tumbas Saadíes o Saadies son monumentos entre los más visitados de Marrakech, situadas en el barrio de la Kasbah. Fueron construidas por el sultán Ahmad al-Mansur, el mismo creador del Palacio El Badi, durante el siglo XVI. Descubiertas en 1917 gracias a vuelos aéreos realizados por exploradores franceses, son de los pocos vestigios que quedan de la época dorada de la dinastía que gobernó la ciudad entre 1524 y 1659.
Rodeadas por una alta muralla que aísla los mausoleos del exterior, en el interior se encuentra un hermoso jardín con más de 100 tumbas decoradas con coloridos mosaicos. La belleza y tranquilidad del lugar invita a los visitantes a disfrutar de la serenidad del entorno. Visitar este sitio ofrece una oportunidad única de sumergirse en la historia y descubrir los legados de los miembros más importantes de la dinastía que gobernó durante su apogeo.

Los detalles decorativos con vivos colores son testimonio del alto nivel de habilidad artística y artesanal de la época. Es un sitio de gran interés cultural y estético. Al encontrarse dentro de la Medina, está entre mis lugares favoritos, aunque puede resultar complicado de localizar. Resulta extraño que estas tumbas que datan del siglo XVI no se descubrieran hasta el siglo XX.
Para acceder debes recorrer un estrecho pasadizo situado al lado derecho de la mezquita Moulay El Yazid, cerca de la gran puerta Bab Agnaou. En el complejo funerario, al acercarte al mausoleo principal, encontrarás la Sala de las Doce Columnas, con doce columnas de mármol blanco sosteniendo un techo de madera de cedro hecha a mano: una verdadera maravilla. También están la Sala de los Tres Nichos y la Sala del Mirhab. Al lado hay otras salas más pequeñas, no tan decoradas pero que igualmente merecen la visita. Aquí descansan los miembros de la Dinastía Saadí, mientras que en los jardines están enterrados sirvientes y soldados. El horario de visita es de 9h a 16h.
Palacio El Badi: Grandeza en Ruinas
El Palacio El Badi se encuentra a pocos metros de la famosa plaza Jemaa el Fna. Construido a finales del siglo XVI por el sultán Ahmed al-Mansour, apenas cinco meses después de su victoria sobre las tropas portuguesas en la Batalla de los Tres Reyes el 4 de agosto de 1578, su visión era crear un palacio tan lujoso y grandioso como jamás se había visto. El nombre «El Badi» proviene de la palabra que significa «El Incomparable».
Actualmente, las ruinas que pueden visitarse muestran amplias explanadas repletas de naranjos y los muros de la antigua edificación desde donde puedes disfrutar de hermosas vistas de la ciudad y alrededores. A pesar de su estado de deterioro, este lugar cargado de historia merece estar incluido en tu lista de lugares imprescindibles. Sus explanadas grandiosas sirven como escenario para el festival anual de folklore marroquí, lo que añade un elemento cultural adicional.

Para celebrar la derrota de los portugueses, en su antigüedad el palacio contaba con 300 habitaciones y numerosas salas decoradas con los materiales más lujosos. Sin embargo, el completo saqueo y el paso del tiempo lo dejaron en estado ruinoso como podemos verlo hoy día. Aún así, al acercarte puedes imaginar su grandeza observando el gran patio con su estanque. Puedes subir a los muros repletos de nidos de cigüeñas para obtener vistas fantásticas. El horario de visita es de 8h a 17h.
Palacio de la Bahía: Opulencia Marroquí
El Palacio Bahía, o Bahia, es una magnífica residencia situada a menos de un kilómetro de la Plaza Jemaa el Fna. Es un ejemplo impresionante de morada rica, principesca y realista de finales del siglo XIX. Fue construida por Ahmed ben Moussa, gran visir del sultán, para su uso personal. El diseño y construcción estuvieron a cargo del renombrado arquitecto marroquí Muhammad al-Mekki, quien convocó a los mejores artesanos de la época.
El palacio cuenta con 160 habitaciones dispuestas en una sola planta debido a que la obesidad que padecía el visir le impedía subir escaleras. Destaca por su hermoso jardín de 8 hectáreas, uno de los principales atractivos. El nombre tiene una leyenda interesante detrás: se dice que lo dedicó a su espléndida concubina favorita entre sus 24 concubinas y 4 esposas del harén. De hecho, «Bahía» significa «la bella» en árabe, en referencia a la belleza y elegancia del lugar.

Es una muestra excepcional de arquitectura y artesanía marroquí, con intrincados detalles tallados en madera, azulejos y cerámica típica de la región. Las amplias salas de recepción, patios con fuentes, y jardines exuberantes ofrecen un ambiente sereno y relajante donde los visitantes pueden disfrutar explorando las numerosas estancias y recintos, admirando la riqueza cultural y arquitectónica.
Sumergirse en la opulencia de la época real hace de esta una visita obligada para apreciar el arte tradicional marroquí. Este tesoro arquitectónico permite viajar en el tiempo y experimentar cómo era la vida de la realeza marroquí. El conjunto de edificios, realizados en estilo árabe, ocupan un área considerable. Entre los espacios destacados está el harén con su patio central rodeado por las habitaciones de las concubinas.
Ten en cuenta que se encuentra relativamente lejos (unos 20 minutos andando desde Jemaa el Fna). El palacio ha estado abandonado y sin objetos de valor en su interior, aunque la decoración de paredes, puertas y techos permanece intacta. El horario de visita es de 9h a 16:30h.
Murallas y Puertas: Centinelas de Piedra
Las murallas son elementos distintivos de la ciudad de Marrakech. Construidas en adobe y cuidadosamente mantenidas a lo largo de los siglos, rodean la intrincada red de callejuelas de la medina (el casco antiguo), preservando sus secretos y riqueza histórica. Son mucho más que una barrera física: representan la historia y cultura de la ciudad.
Son conocidas por su singularidad ya que cambian de tonos y color según el tiempo y la luz del día, variando desde amarillo pálido hasta rojo ocre. Muestran una paleta de colores que varía constantemente, creando un espectáculo visual fascinante. Testigos de la construcción que data del siglo XII y se mantiene en el presente, han resistido el paso del tiempo manteniendo su distintiva belleza.

Una característica notable son las nueve puertas que las atraviesan, cada una con su propio nombre y propia historia. Las más famosas son Bab Agnaou, Bab Bou Jeloud y Bab el Khemis: verdaderas joyas arquitectónicas con intrincados diseños tallados en madera y metal. A menudo están decoradas con azulejos y cerámica típica de la región. No son solo elementos de acceso sino que también tienen significado simbólico e históricamente fueron puntos estratégicos de defensa y control, custodiadas por soldados para garantizar la seguridad de la ciudad.
Hoy día, siguen siendo un símbolo de identidad cultural e histórica y referencias importantes para la navegación. Recorrer las murallas es una experiencia única que permite sumergirse en la historia, observar sus cambiantes colores, maravillarse con los diseños arquitectónicos y apreciar su importancia. Las puertas son elementos arquitectónicos que forman parte esencial de cualquier viaje a esta ciudad.
Marrakech está rodeada por una impresionante muralla de 15 kilómetros que separa la ciudad antigua de los nuevos barrios. Se ha convertido en uno de los lugares imprescindibles para visitar. Construida en arcilla roja, alcanza una altura de hasta 10 metros. De las 10 impresionantes puertas de entrada, destaca la Puerta Bab Agnaou, decorada con bajorrelieves en piedra verde.
Desde el barrio de Gueliz puedes recorrer a pie una buena parte de la muralla, cambiando de perspectiva. También encontrarás otras puertas interesantes como Bab el Robb, Bab Doukkala, Bab el Debbagh y Bab el Jadid.
Jardín Majorelle: Oasis Artístico
El Jardín Majorelle, o Jardines Majorelle, es un hermoso jardín situado en la ciudad nueva, en el barrio de Guéliz. Diseñado por el pintor francés Jacques Majorelle y posteriormente propiedad de Yves Saint-Laurent, funciona como una reserva natural que alberga una amplia variedad de cactus, bambúes, buganvillas y plantas exóticas que rodean un chalet de estilo art decó pintado en un distintivo color azul cobalto.

Dentro del recinto también se encuentra el Museo Yves Saint Laurent, que exhibe una fascinante colección de moda y objetos relacionados con la vida y obra del famoso diseñador francés. Ubicado en un edificio de inspiración marroquí diseñado por el arquitecto Studio KO, cuenta con una impresionante muestra de vestidos, bocetos, fotografías y otros elementos que representan la icónica trayectoria del diseñador.
Es importante tener en cuenta que la entrada al museo es independiente del jardín y deben adquirirse las entradas en línea con antelación. Los visitantes pueden disfrutar de la exposición permanente y las instalaciones del museo, que incluyen una biblioteca de investigación y un auditorio. Durante la visita debes seguir las normas y regulaciones, incluyendo la prohibición de tomar fotografías en ciertas áreas.
El jardín ofrece una experiencia que combina la belleza de la naturaleza con la oportunidad de sumergirse en la obra de uno de los diseñadores más influyentes del siglo XX, mientras disfrutas de la serenidad de este exótico jardín botánico fuera de la Medina. Es uno de los jardines más bonitos de la ciudad y absolutamente imprescindible.
El artista Jacques Majorelle creó estos jardines botánicos que fueron adquiridos en 1980 por el gurú de la moda Yves Saint Laurent. Hoy día es un pequeño oasis perfecto para desconectar de la estresante medina y refugiarte del calor sentado debajo de la sombra de árboles y especies de todo el mundo: desde plantas acuáticas hasta cocoteros y bananeros.

Además de las fuentes y lagos, los edificios pintados de color azul cobalto hacen del conjunto algo realmente bonito y fotogénico, siendo uno de los lugares más visitados. Al salir puedes visitar el museo situado justo al lado que incluye una sala de exposición dedicada a Yves Saint Laurent. También realizan exposiciones temporales que se encuentran a media hora andando del centro, aunque puedes ir en taxi si prefieres.
Nosotros lo hicimos andando para aprovechar el camino y conocer el Palmeral, donde te dejarán cerca. Después puedes volver caminando tranquilamente. El horario de visita es todos los días de 8h a 17:30h.
El Mellah: Barrio con Historia
El Mellah de Marrakech, también conocido como el barrio judío, fue creado en 1559. Durante mucho tiempo fue muy importante en Marruecos, llegando a tener una población de 16,000 habitantes. Desde 1956, la mayoría de sus residentes son musulmanes. Actualmente se estima que hay poco más de 300 judíos viviendo en la ciudad, principalmente en el barrio de Guéliz.

El término «mellah» se utiliza para referirse a los barrios judíos en Marruecos. Se cree que el nombre proviene de las salinas que existían en el lugar donde posteriormente se estableció el primer mellah en Fez. El Mellah de Marrakech se encuentra adyacente al Palacio Real. Esta ubicación estratégica proporcionaba seguridad ya que estaba rodeado por murallas con solo dos puertas de acceso que eran custodiadas y se cerraban por la noche, abriéndose por la mañana.
El barrio era prácticamente autosuficiente, con sus propios mercados, sinagogas y cementerios. Sin embargo, la masificación era evidente: 15,000 personas vivían en su interior bajo ciertas limitaciones impuestas, como la prohibición de montar a caballo o acceder a otros privilegios. A lo largo de su historia, el barrio ha sido testigo de cambios demográficos y culturales significativos. Aún conserva vestigios de su pasado y de la importancia histórica de la comunidad judía.
Visitar el Mellah ofrece la oportunidad de explorar la riqueza cultural del antiguo barrio judío, una de las zonas menos visitadas pero más interesantes de Marrakech. Su creación se remonta al siglo XVI tras la expulsión de muchos hebreos de la Península Ibérica ordenada por los reyes de España y Portugal, lo que ocasionó una gran emigración y la formación de comunidades judías grandes en esta zona de Europa y Marruecos.
Ahora la presencia judía es testimonial, pero todavía se conserva alguna sinagoga como Al Azama, junto al cementerio judío, siendo estos los principales atractivos. Para llegar pasarás por la bonita Plaza des Ferblantiers (plaza de los hojalateros). La puerta de entrada está situada a unos 15 minutos andando de la Plaza Jamaa el Fna. Las calles están llenas de tiendas similares al Zoco, con buenos precios en el Zoco de las Especies, más económicos que el resto de la ciudad.
Dar Si Said: Museo de Artesanía
Dar Si Said es un impresionante palacio situado cerca del Palacio Bahía. Construido a mediados del siglo XIX por orden del visir Ahmed Ben Moussar, trabajaron en él los mismos artesanos que en el palacio vecino. Es conocido por ser uno de los palacios más hermosos de Marrakech. Actualmente alberga el Museo de Artes Marroquíes, haciendo que la visita sea una verdadera inmersión en la artesanía marroquí.
Además de poder apreciar la exquisita arquitectura y decoración del palacio, los visitantes pueden disfrutar de obras maestras de arte: alfombras tejidas, piezas talladas en madera, joyas tradicionales, tejidos elaborados y muchas otras creaciones artesanales. Cada rincón cuenta una historia y revela la riqueza y diversidad del patrimonio cultural marroquí.

Ubicado en pleno corazón de la Medina, ofrece una oportunidad única de explorar la tradición artística y artesanal del país. Las colecciones del museo incluyen una amplia variedad de objetos: intrincados trabajos en metal, exquisitos textiles y elaboradas cerámicas. Cada pieza es testimonio del talento y habilidad de los artesanos a lo largo de la historia.
Esta experiencia enriquecedora permite sumergirse en la cultura marroquí, apreciar la belleza del arte tradicional y descubrir la maestría de los artistas locales. Es un lugar que no puedes perder en tu viaje a Marrakech: un deleite para los sentidos. Descubrir este antiguo palacio, ahora Museo, te permitirá ver el interior de uno de los edificios más importantes de la ciudad.
La colección incluye prendas típicas, objetos de cobre, armas antiguas, joyería bereber y mobiliario tradicional. Lo más destacado es el hermoso edificio en sí: dos plantas con varios patios interiores perfectamente decorados. El horario de visita es de 9h a 12h y de 15h a 18h.
Jardines de la Menara: Serenidad Verde
Los Jardines de la Menara son famosos por ser de los más fotografiados de Marrakech. Junto a los jardines se encuentra un hermoso pabellón cubierto con tejas verdes, conocido como el Minzah, que ofrece una vista panorámica espectacular de las montañas cubiertas de nieve del Atlas al fondo: una imagen típica y pintoresca de la ciudad.
Es un lugar popular donde las familias marrakechíes vienen aquí a relajarse y disfrutar de tiempo en familia, lejos del bullicio de la ciudad. Se encuentran en el extremo sur, a unos 45 minutos a pie de la plaza Jemaa el Fna. Están rodeados por un inmenso cercado de 3 km de longitud y 1,5 km de anchura, poblado principalmente por árboles frutales y olivos.

El gran estanque artificial fue construido en el siglo XII por los almohades, quienes desarrollaron un sofisticado sistema para traer agua del deshielo del Atlas a través de canales subterráneos para regar los olivares y huertos. Los jardines fueron acondicionados por Moulay Abd er Rahman (1822-1859) para su uso actual.
Esta visita te permitirá disfrutar de la belleza natural, historia y tranquilidad de este emblemático lugar. Situados a las puertas de los Montes Atlas, es un lugar especialmente romántico cuando cae el sol. Además de las increíbles vistas que destacan, el imponente estanque que riega los campos y el magnífico Pabellón culminado con una pequeña pirámide verde dan nombre a todo el complejo.
La mejor forma de llegar a estos jardines, situados a 2 kilómetros del centro, es en taxi por unos 10 dirhams. El horario de visita es todos los días de 8h a 17h.
Excursiones Imperdibles
Marrakech es un destino privilegiado que, gracias a su ubicación, permite realizar fascinantes excursiones de solo un día a lugares sorprendentes. A continuación presentamos algunas de las más populares para que puedas disfrutar al máximo de tu estancia.
Excursión a Essaouira (ida y vuelta en el día)
Esta antigua ciudad portuguesa es accesible en un viaje de día. En el camino cruzaremos inmensos bosques de Argán donde se extrae el preciado aceite. Podremos ver su elaboración en alguna de las cooperativas que existen en la zona. La población y su ciudadela, tras las murallas, esconden numerosos y pintorescos rincones cargados de historia. Podréis empezar a descubrir por vosotros mismos tan solo al llegar.
Ouarzazate y Ait Ben Haddou
La salida en dirección a estas kasbahs implica atravesar el puerto de montaña Tiz’n Tichka en el interior del Atlas, donde disfrutaremos de increíbles paisajes y bellas Kasbahs (fortificaciones que coronan el puerto de Tichka).
Valle del Ourika
A tan solo 1 hora de Marrakech encontramos este verde valle. Es común realizar excursiones desde la ciudad. Desde el valle se encuentra la imponente montaña del Toubkal a 4.167mts, ofreciendo una hermosa vista de las cimas y valles del Gran Atlas. Toda la zona está salpicada de profundos barrancos escondidos, ancestrales pueblos bereberes y caudalosos ríos de montaña donde podemos observar a la población local en su vida cotidiana.
Asni e Imlil
Por la mañana nos dirigimos hacia el Gran Atlas donde nos situamos al pie de la montaña más alta de Marruecos y del norte de África, con más de 4500 metros de altura. Después llegaremos al pequeño pueblo de Tahanaout, donde se reúne dos veces por semana (martes y sábado) a los agricultores de la región en su zoco tradicional.
Dónde Dormir: Opciones para Todos
Marrakech ofrece una amplia gama de opciones de alojamiento que se adaptan a diferentes presupuestos, desde hoteles económicos hasta establecimientos exclusivos, cada uno con características particulares. A continuación detallamos las principales opciones.
Riads: Estas casas o palacetes tradicionales marroquíes han sido restaurados y convertidos en alojamientos muy populares. Ofrecen una experiencia auténtica y única en un ambiente tranquilo y relajado. Muchos tienen patios interiores con fuentes y jardines, y algunos incluso piscinas en la azotea. También suelen ofrecer servicio de comidas tradicionales y otros servicios personalizados.
Hoteles: Otra opción popular con una amplia gama que va desde pequeños hoteles boutique hasta grandes resorts de lujo. Hay algo para todos los gustos, ofreciendo servicios de alta calidad como spas, restaurantes gourmet y actividades para huéspedes.
Apartamentos: Para quienes quieren más espacio y privacidad, los apartamentos completamente equipados con cocinas y áreas de estar los hace ideales para quienes desean una experiencia más independiente.
Entre los más lujosos están el Royal Mansour con sus suites privadas, La Mamounia (histórico hotel de cinco estrellas con hermoso jardín y piscinas al aire libre), Four Seasons Resort (amplias habitaciones, villas y spa), Mandarin Oriental (hotel boutique de lujo), y Amanjena (resort exclusivo rodeado de campos de golf).
Como alojamiento recomendado de gama media, el Riad Samsli está a solo 10 minutos de la Plaza Djemma. Además de su magnífica ubicación, sirve cada mañana un desayuno delicioso. El personal es muy amable y cuenta con un par de terrazas con muy buenas vistas de la ciudad.
Otros riads bien situados dentro de la Medina con excelente relación calidad-precio son Riad Bayti, Riad Dar Nakous, Riad Palais Des Princesses con Spa, y Hotel Riad El Walaa.
Mejor Época para Viajar
Embárcate en una aventura única en Marrakech, una ciudad llena de exotismo y maravillas que te transportará a un mundo de colores, sabores y aromas inolvidables. Para aprovechar al máximo tu visita, la elección de la época del año es crucial.
La temporada ideal para descubrir Marrakech en su plenitud es durante los meses templados, cuando las temperaturas son suaves y agradables. Desde septiembre hasta mayo podrás disfrutar de un clima agradable con días cálidos y noches frescas, perfecto para explorar todos los rincones sin sentirte agobiado por el calor del verano.
Especialmente durante el otoño (septiembre-noviembre) y la primavera (marzo-mayo), la temperatura es perfecta para pasear por los estrechos callejones de la Medina, descubrir jardines y palacios, y sumergirte en la cultura e historia de la ciudad.
Además, si buscas una experiencia aún más emocionante, el principal festival cultural tiene lugar a principios de junio. Este festival, conocido como el Festival de Cultura Popular, es un evento vibrante que celebra la riqueza cultural de Marrakech y sus alrededores. Durante este tiempo las calles se llenan de música, danza, arte y actividades culturales, brindándote una oportunidad única de experimentar la auténtica atmósfera marroquí, ser testigo de celebraciones tradicionales y participar en las tradiciones locales.
Visitar durante el festival hará tu experiencia inolvidable y te permitirá conocer la verdadera esencia de la ciudad. En resumen, la primavera y el otoño permiten disfrutar de Marrakech y ofrece una experiencia intensa y perfecta. Prepárate para una aventura mágica.
Cómo Llegar a Marrakech
Viajar a Marrakech es fácil y conveniente gracias a las varias opciones de transporte disponibles. Aquí te presentamos algunas formas de llegar:
Por avión: El Aeropuerto Internacional está ubicado a solo 6 km del centro de la ciudad. Es servido por varias aerolíneas incluyendo Iberia, Royal Air Maroc, Ryanair, EasyJet y Vueling. Desde España hay vuelos regulares y económicos, lo que hace que sea una opción conveniente para viajeros españoles.
Puedes tomar un taxi o traslado privado desde el aeropuerto hasta tu alojamiento. Los precios de los taxis suelen rondar entre 80 MAD y 100 MAD durante el día, y poco más durante la noche. Sin embargo, ten en cuenta que gran parte de la medina no es accesible en vehículo. Si tu alojamiento está dentro de la medina, es posible que debas caminar desde el punto donde te deje el taxi.
Optar por un traslado privado brinda la ventaja de ser acompañado hasta tu hotel sin tener que regatear con los taxistas.
En coche: Alquilar un coche y conducir también puede ser una buena opción ya que te brinda más libertad y la posibilidad de explorar pueblos y lugares de interés en el camino. Además, si deseas cruzar el Estrecho de Gibraltar con tu propio vehículo para llegar a Marruecos, es una opción excelente si planeas pasar mucho tiempo en el país. Los costos de alquilar un coche son relativamente bajos.
En tren: Marrakech está bien conectada por líneas ferroviarias con Casablanca y otras ciudades importantes de Marruecos. El tren te dejará en la ciudad nueva. Las tarifas son asequibles. Puedes consultar horarios en el sitio web oficial de los ferrocarriles marroquíes.
En resumen, cada opción tiene sus ventajas y desventajas. Elegir la mejor dependerá de tus necesidades y preferencias para hacer el viaje más emocionante.
Moverse por la Ciudad
Marrakech es una ciudad que puedes recorrer principalmente a pie, ya que las principales atracciones se encuentran en el interior de la medina (ciudad antigua), la cual es fácilmente accesible caminando. Gran parte de la medina tiene prohibida la circulación de vehículos motorizados. Sin embargo, debido a la complejidad del urbanismo laberíntico, es imprescindible contar con un plano detallado que puedes obtener en tu hotel.
La ciudad nueva, construida en el siglo XIX durante el protectorado francés, está a una distancia de aproximadamente 30 minutos andando desde la medina. Si deseas desplazarte más rápido, tienes varias opciones:
Autobuses urbanos: Encontrarás mapas con las paradas de autobuses, aunque es recomendable preguntar para obtener información actualizada. Entre las líneas destacadas, algunas son: el autobús número 11 desde Jemaa el Fna que te lleva al aeropuerto, el 19 de la compañía Alsa, y los números 3, 8 y 10 que te llevarán a la estación de tren.
Petit taxi: Los taxis pequeños tienen un costo económico y pueden llevarte a diferentes puntos de la ciudad. Son útiles cuando necesitas desplazarte a lugares más lejanos de la ciudad nueva. Siempre verifica que el taxi esté oficialmente registrado y utiliza el taxímetro, o acuerda el precio antes de iniciar el viaje.
Calesas (coches de caballos): También son una opción de transporte tradicional. Como empresa responsable, no recomendamos incluir en tus actividades aquellas que involucren el uso de animales en tus planes de viaje.
Cuántos Días Dedicar
Esta ciudad mágica y vibrante tiene tanto que ofrecer que, incluso con solo un día, podrás descubrir lo imprescindible. Sin embargo, te recomendamos dedicar al menos 2 días bien gestionados para disfrutarla de manera más completa.
Si deseas sumergirte en su esencia con más calma, lo ideal serían 3 o 4 días. Imagina pasear por las estrechas callejuelas de la medina impregnándote de los aromas y colores de los zocos, maravillándote con la arquitectura exótica de palacios y mezquitas, y sumergirte en la rica cultura y tradiciones de Marruecos. Cada rincón de esta ciudad milenaria tiene historia que contar y una belleza única que capturará tu corazón.
Con 2 días en Marrakech podrás visitar los lugares más emblemáticos como la famosa plaza Jemaa el Fna, el Palacio Bahía y los Jardines Majorelle, teniendo un primer vistazo de la ciudad. Para realmente apreciar la magia, 3 días bien planificados te permitirán sumergirte en la atmósfera y conocer más rincones encantadores.
Si dispones de 4 días, tendrás tiempo suficiente no solo para explorar los sitios principales, sino también para perderte en las laberínticas callejuelas, interactuar con los locales y disfrutar de la deliciosa gastronomía marroquí en mercados callejeros, experimentando la auténtica vida cotidiana.
No te conformes con una visita apresurada: Marrakech merece ser saboreada con calma, permitiéndote descubrir su encanto único. No te arrepentirás.
Otros Lugares Fascinantes
Marrakech es una ciudad llena de sorpresas y lugares interesantes más allá de los sitios turísticos populares. Aquí menciono algunos de los menos conocidos pero igualmente fascinantes para visitar durante tu estancia:
Jardín Secreto: Un hermoso jardín escondido en el corazón de la Medina. Este oasis verde cuenta con exuberantes jardines, patios, fuentes y terrazas que ofrecen vistas panorámicas de la ciudad. Es un lugar tranquilo y relajante para alejarse del bullicio. Este jardín estilo árabe-andalusí data del siglo XVI de la dinastía Saadí. Se encuentra rodeado por altos muros que dificultan su localización, aunque su belleza hace que merezca la pena el esfuerzo de encontrarlo. En el interior encontrarás plantas tropicales de diferentes rincones del mundo que se nutren del agua que cae desde una fuente central, impregnando el ambiente de frescor agradable, perfecto para rehacerse en días calurosos. Además de disfrutar del paseo, merece la pena subir a la torre del riad para obtener vistas únicas. Horario: 9:30 a 18:30h.
Museo de Arte Islámico: Una joya oculta que alberga una impresionante colección de arte islámico, incluyendo cerámica, textiles, metalistería y caligrafía. El museo está ubicado en un palacio restaurado y ofrece una visión fascinante de la historia y cultura islámica de Marruecos.
Jardín Anima: Un jardín botánico y de arte contemporáneo que ofrece una experiencia única. Cuenta con esculturas y obras de arte, así como una variada selección de plantas y flores exóticas del mundo.
Barrio Guéliz: El barrio moderno de Marrakech, conocido por su arquitectura de influencia francesa y ambiente cosmopolita. Aquí puedes encontrar tiendas de diseño, cafeterías de estilo europeo y restaurantes internacionales, lo que lo convierte en un lugar interesante para explorar una faceta diferente de la ciudad.
Museo de la Fotografía: Una verdadera joya oculta para los amantes de la fotografía. Este antiguo riad alberga fotografías históricas de la región del Magreb y exposiciones temporales de fotógrafos contemporáneos, permitiendo sumergirse en la historia visual de Marrakech y sus alrededores.
La Mamounia: Este legendario hotel de lujo es famoso mundialmente. Aunque alojarse o comer aquí puede estar fuera del presupuesto de muchos viajeros, vale la pena visitarlo. Puedes tomar una bebida en uno de sus elegantes bares o pasear por sus hermosos jardines. La atmósfera única te transportará a otra época.
Alrededores de Marrakech
Los alrededores de Marrakech ofrecen una gran variedad de lugares interesantes para visitar, desde hermosos paisajes naturales hasta fascinantes sitios culturales. Algunos de los más destacados son:
Valle del Ourika: Un valle montañoso situado en el Alto Atlas a 60 kilómetros de Marrakech. Es conocido por sus impresionantes paisajes de montaña, cascadas, terrazas agrícolas y pueblos bereberes tradicionales. Es un lugar popular para practicar senderismo y disfrutar de la naturaleza.
Cascadas de Ouzoud: Estas espectaculares cascadas se encuentran a 150 kilómetros al noreste de Marrakech. Son las cascadas más grandes de Marruecos con caídas de agua de 110 metros de altura. Es un lugar impresionante donde puedes hacer senderismo y refrescarte en las piscinas naturales.
Ait Ben Haddou: Un antiguo pueblo fortificado en las montañas a 190 kilómetros al sureste de Marrakech. Su arquitectura de adobe bien conservada y sus kasbahs son Patrimonio de la Humanidad de la UNESCO. Puedes explorar este ksar y conocer la vida tradicional del desierto marroquí.
Essaouira: Una ciudad costera que se encuentra a 180 kilómetros al oeste de Marrakech, a orillas del Océano Atlántico. Su medina fortificada, playas y atmósfera bohemia la hacen famosa. Es conocida por su arquitectura de estilo portugués, su animada escena artística y su puerto pesquero tradicional.
Palmeral: Un oasis de palmeras en las afueras de Marrakech que ofrece un contraste refrescante con el paisaje árido del entorno. Puedes dar paseos en camello, tomar té en una tienda de campaña bereber o simplemente relajarte en este ambiente natural y tranquilo.
Lago Lalla Takerkoust: Un lago artificial a 30 kilómetros al sur de Marrakech, popular para hacer picnic, practicar deportes acuáticos como jet ski, y disfrutar de vistas panorámicas de las montañas del Atlas.
Estos son solo algunos ejemplos de los lugares históricos y naturales en la región que vale la pena visitar para enriquecer tu experiencia en Marrakech.
Organizando tu Viaje
En Turismo Marruecos ofrecemos tres modalidades principales de viajes a Marrakech: todo incluido, a medida, y con ayuda para preparar y realizar tu viaje. Desde el momento en que pones pie en el país, nos adaptamos a tus preferencias y presupuesto, ofreciéndote propuestas para todos los gustos.
Viajes Premium y de Lujo: Si buscas una experiencia excepcional, podemos organizar un viaje premium para ti. Marrakech, ciudad líder en turismo, cuenta con infraestructuras y personal altamente calificado para satisfacer al cliente más exigente.
Un viaje exclusivo para quien busca lo mejor incluye servicios de alta gama que pueden incluir: alojamiento en hoteles de 5 estrellas (sea un riad en la medina o un resort en las afueras), vehículo privado con chófer que habla tu idioma, reservas en restaurantes selectos con gastronomía local de autor, sugerencias para compras y tiempo libre con asesoramiento de shoppers personales, planes de bienestar en hammam y spa, excursiones privadas con guías profesionales acreditados, actividades de ocio y aventura como rutas en quad o paseos en camello, siempre con profesionales acreditados y condiciones de seguridad garantizadas.
Circuitos Turísticos: Marrakech es el punto de partida perfecto. Además, los circuitos turísticos que parten de esta ciudad permiten descubrir otras regiones de Marruecos, brindándote una experiencia completa y enriquecedora del país.
Según tus necesidades podemos ofrecerte la experiencia perfecta. Ponte en contacto con nosotros y comenzaremos a trabajar en un programa personalizado para ti.
Gastronomía y Vida Nocturna
Marrakech, siendo la ciudad más turística del país, ofrece una amplia variedad de opciones gastronómicas para todos los gustos y presupuestos. Por ello, hemos organizado nuestras recomendaciones por secciones según el tipo de cliente.
Restaurantes Económicos: Una de las mejores opciones para comer en Marrakech y disfrutar son los numerosos puestos de comida en la plaza Djemaa-el-Fna. Aquí encontrarás buena calidad, variedad de platos y precios económicos. La diversión consiste en saltar de puesto en puesto para probar un poco de todo. La plaza está especialmente animada al caer la tarde, convirtiéndose en una verdadera industria humeante llena de aromas variados. También puedes completar tu comida con un delicioso zumo de naranja natural recién exprimido.
Algunas propuestas en la misma plaza:
Chez Chegrouni: Un restaurante realmente económico situado en Jemaa-el-Fna con una terraza encantadora que permitirá tener vista de la vida nocturna y el bullicio de la plaza más importante de Marruecos.
Café France: Lo recomendamos especialmente para sus cafés y tés, siendo uno de los cafés más conocidos de la ciudad.
Hay restaurantes populares donde, aunque la higiene no sea su punto fuerte, sí lo son los platos tradicionales y populares. No utilizan cubiertos ni platos en algunos casos, así que si pides tendrás que comer con las manos ayudándote del pan: una experiencia única.
Le Marrakchi: Ofrece cocina tradicional marroquí y cuenta con espectáculos de danza. Ubicado en la calle Rue des Banques, cerca de la emblemática plaza. No destaca por ser barato, pero ten en cuenta los siguientes restaurantes asequibles para cualquier bolsillo:
Restaurante Oscar Progrés: Se encuentra en Rue Bani Marine y es conocido por su excelente relación calidad-precio. Sirve cocina internacional y marroquí, con comida deliciosa y bien presentada en un ambiente acogedor y elegante. Es popular entre aquellos que buscan una experiencia culinaria satisfactoria a un precio razonable, con una ubicación conveniente.
Restaurante Amal: Ubicado en Guéliz, no solo destaca por su deliciosa comida sino por su enfoque solidario. Es parte de una organización benéfica que ofrece capacitación y oportunidades laborales a mujeres locales en situación de vulnerabilidad. Los platos están preparados con ingredientes frescos y auténticos.
Restaurante Kui Zin: Ofrece cocina de fusión mediterránea y marroquí con platos elaborados usando ingredientes de temporada y una selección de vinos para acompañar. El ambiente es romántico, perfecto para una cena especial.
Jardin des Epices: Un restaurante con cocina contemporánea en un ambiente moderno donde los platos tradicionales están reinterpretados con un toque actual, utilizando ingredientes de temporada. El servicio es amable y atento.
La Cantine des Gazelles: Otro excelente restaurante con cocina moderna y contemporánea.
Restaurantes Premium: Marrakech es famosa por su rica gastronomía y cuenta con restaurantes destacados de clase mundial, con decoración exquisita y jardines impresionantes que sirven tanto cocina marroquí como francesa.
Al Fassia: Tiene una larga reputación como uno de los mejores restaurantes marroquíes de la ciudad. El ambiente es sofisticado con atención al detalle en la presentación de los platos. El servicio es personalizado y los sabores son auténticos.
Palais Soleiman: Un impresionante palacio del siglo XVIII que ofrece una combinación de cocina exquisita con detalles arquitectónicos magníficos: madera tallada, mosaicos elaborados y lámparas de araña. El servicio es impecable en un entorno de ensueño.
Dar Moha: Dirigido por el reconocido chef Moha Fedal, ofrece alta cocina marroquí con una fusión entre tradición e innovación. La ubicación es íntima y elegante.
La Maison Arabe: Sirve cocina refinada marroquí. El menú se basa en la cocina clásica pero está exquisitamente presentado. El ambiente incluye un patio interior ajardinado con vistas panorámicas de los alrededores.
A continuación presentamos algunos de los locales considerados más sofisticados y especiales, muy de moda (no necesariamente restaurantes):
Kabana: Considerado uno de los lugares de moda, este lounge en el Palmeraie combina cocina exquisita con un ambiente impresionante. Cuenta con amplias terrazas, piscinas, áreas de descanso y un diseño espectacular. Es ideal para una velada nocturna con música en vivo y atmósfera animada.
Rooftop Dar Dar: Una terraza en la azotea con ambiente relajado que sirve una selección de platos marroquíes e internacionales. Es un lugar exclusivo con atmósfera romántica y vistas del horizonte de Marrakech.
Nomad: Ofrece cocina moderna marroquí en un ambiente contemporáneo. La decoración moderna combina elementos tradicionales y contemporáneos creando un espacio único.
Cafe des Epices: Un encantador café en la Place des Epices con cocina ecléctica y atmósfera bohemia. Ofrece una mezcla de platos para brunch o simplemente tomar un café mientras observas la actividad de la plaza.
Le Jardin: Cuenta con un exuberante jardín interior que ofrece un oasis de tranquilidad en medio de la medina. Rodeado de plantas exóticas con mobiliario cuidado, es un lugar agradable para cenar o tomar algo.
Marrakech tiene una animada escena nocturna que incluye locales nocturnos con música en vivo que combinan gastronomía con entretenimiento. Entre los mejores están:
Comptoir Darna: Un icónico local nocturno con ambiente animado, danzas folklóricas marroquíes y actuaciones de artistas internacionales. Combina cocina tradicional con toques modernos.
Dar Soukkar: Un lugar sofisticado y acogedor que ofrece una experiencia única con espectáculos de danza del vientre y actuaciones artísticas en un ambiente de decoración tradicional marroquí.
Le Palace: Un club nocturno exclusivo con entretenimiento y ambiente de lujo. La decoración es opulenta y presenta espectáculos de danza del vientre y música en vivo.
Lotus Club: Un club nocturno con pista de baile al aire libre, música electrónica y DJ sets internacionales.
Jad Mahal: Ofrece entretenimiento exótico en un ambiente lujoso. La decoración está inspirada en el estilo árabe-andaluz con espectáculos de danza.
Dar Esalam: Una casa típica marroquí que presenta espectáculos folklóricos tradicionales en un ambiente auténtico.
Compras en Marrakech
Uno de los mayores atractivos de visitar Marrakech es disfrutar de la experiencia de ir de compras. Esta actividad ofrece una amplia variedad de opciones que se adaptan a diferentes presupuestos. Dividimos nuestras sugerencias en dos categorías: económicas y premium.
Compras Económicas: Marrakech es conocida por su rica tradición artesanal. En la medina encontrarás numerosos zocos donde podrás comprar artículos artesanales y tradicionales, a menudo directamente de los productores, quienes a veces puedes ver trabajando en el lugar.
En la plaza Jemaa El Fna y el zoco adyacente hay puestos comerciales muy variados. Además, existen agrupaciones específicas: libreros alrededor de la Koutoubia, marroquinería y cuero en el Batna y El Maazi, ropa y complementos en las Alcaicerías y Smata, entre otros.
Aquí presentamos una breve lista de objetos característicos que puedes llevar como recuerdos: babuchas tradicionales, aceite de Argán puro, alfombras bereberes, cerámicas pintadas, especias aromáticas, mochilas artesanales y mucho más.
Puedes estar seguro de que estos productos son auténticos, cuyos precios dependen en gran parte del turismo. Para ti la buena noticia es que los precios suelen ser bastante asequibles, especialmente si eres habilidoso en el arte del regateo, ya que regatear es una práctica común en este tipo de mercados. La regla básica es siempre negociar el precio con el vendedor.
Compras de Lujo: Para quienes buscan artículos de lujo, Marrakech también ofrece boutiques exclusivas con productos de alta gama, diseñadores internacionales y joyerías finas donde encontrarás piezas únicas.
Alojarse en un Riad
Alojarse en un Riad (antiguos pequeños palacios árabes con un precioso patio interior adaptados como hoteles) es otra de las cosas imprescindibles que hacer en Marrakech. Estos edificios son nuestro lugar favorito para pasar la noche dentro de la Medina, donde disfrutarás de placeres únicos.
Si no lo crees, imagínate: dormir con el sonido de una fuente, el olor de las plantas aromáticas, y poder disfrutar de vistas desde la azotea mientras saboreas un té de menta. Pero no solo eso, también te regalará la oportunidad de vivir de primera mano la hospitalidad árabe y la delicia de los desayunos tradicionales. Te aseguramos que no te arrepentirás.
Nosotros, la primera vez que estuvimos en la ciudad, nos alojamos en el Riad Samsli: un pequeño oasis de paz que cumplía todos los requisitos que buscábamos. Además, acabó superando nuestras expectativas.
Si te alojes o no en un riad, te aconsejaría ir a cenar a algún riad famoso como Dar Cherifa, o visitar la Casa Tiskiwin, un antiguo palacio convertido en museo. Eso sí, te advertimos que a veces cuesta encontrarlos en la laberíntica medina, pero no te preocupes: siempre habrá alguien dispuesto a guiarte por una pequeña propina.
Ten en cuenta que algunos de estos riads son perfectos para probar especialidades locales como el cuscús, la pastela o el delicioso tajine, aunque te recomendamos también degustarlos en restaurantes como Bazaar Café, Cafe Babouche, Café des Épices, Café Atay o Nomad.
El Palmeral
Si necesitas soltar adrenalina o simplemente desconectar del ajetreo de Marrakech, te recomendamos coger un taxi (evita las calesas por el maltrato que sufre el animal) y acercarte a la zona del Palmeral. Este extenso espacio de más de seis mil hectáreas alberga más de 100.000 palmeras.
Es popular para realizar paseos, aunque el paseo en camello es una actividad nada recomendable si queremos preservar los derechos y bienestar de los animales. En su lugar, te proponemos reservar un tour en quad o buggy que pasa por paisajes desérticos y aldeas tradicionales bereberes.
Relajarse en un Hammam
Para terminar esta lista de lugares interesantes que visitar en Marrakech, te proponemos un relajante baño y masaje exfoliante en un hammam tradicional. Las tradiciones de los baños árabes tienen su origen en las termas romanas y eran antiguamente frecuentados por las clases altas de la ciudad hasta que se abrieron para todo tipo de público.
Para turistas hay que tener en cuenta que los hammams populares tienen un precio muy económico (10 dirhams, menos de 1 euro), pero tienes que llevarte todos los productos de baño: toalla, chanclas, jabón negro y el guante kess para la exfoliación. Además, estos hammams populares no son mixtos.
La mejor opción es ir a alguno de los hammams mixtos que incluya todo el servicio. Algunos recomendados son Rosa Bonheur, Les Bains de Marrakech, o Spa Click, donde puedes hacer reserva con antelación desde su página web.
Si prefieres algo más moderno, puedes reservar en un spa como Les Sources Berbères u otra opción de lujo en la ciudad.




