que ver en florencia

PLAZA DE MIGUEL ÁNGEL / PLAZA MICHELANGELO

Cuando llegas a Florencia por primera vez, la tentación de correr directamente hacia el Duomo es casi irresistible. Sin embargo, mi experiencia me ha enseñado que comenzar desde las alturas ofrece una perspectiva única que ningún otro punto de la ciudad puede proporcionar. El Piazzale de Michelangelo es ese balcón de Florencia que te permite contemplar la ciudad desde lo alto, junto al río Arno, donde el skyline completo se despliega ante tus ojos como una postal viviente.

Subir por las Rampe del Poggi puede parecer un pequeño esfuerzo, pero la escalinata te recompensa con vistas que se graban en la memoria para siempre. Si prefieres ahorrar energía, los autobuses 12 y 13 te llevan directamente hasta esta plazoleta abierta. Desde aquí arriba, la vista impactante del Ponte Vecchio, el Palazzo Vecchio con su torre característica, la cúpula del Duomo y el campanario se extienden como si estuvieras mirando un cuadro tridimensional. Los tejados de la ciudad forman un mar de tonos rojizos que contrastan con el agua del curso fluvial, donde varios puentes —Santa Trinità, Carraia— cruzan el estrecho tramo del río.

La réplica en bronce del David de Miguel Ángel domina la plaza, rodeada constantemente de personas que disfrutan del ambiente animado, algunos con cervezas, otros con una botella de vino, todos compartiendo ese momento mágico. Los artistas callejeros añaden color y vida al mirador, mientras los puestos de souvenirs ofrecen recuerdos del viaje. Un restaurante panorámico permite extender la visita más allá de los diez o quince minutos que inicialmente planeabas quedarte.

El atardecer aquí es simplemente extraordinario. Cuando el cielo se tiñe de naranja y la ciudad se ilumina gradualmente, entiendes por qué este es uno de los lugares más fotografiados de toda Italia. Desde esta altura, puedes identificar la torre del Palacio Vecchio, la iglesia de Santa Croce, y cada detalle del tejido urbano florentino. El museo dedicado al artista completa la experiencia, aunque francamente, la panorámica es el verdadero tesoro.

Bajar hacia el barrio de Oltrarno paseando te permite descubrir los encantos de la ribera, las plazoletas escondidas como Santa Felicità, y las iglesias de San Miniato y San Niccoló sopr’Arno, que forman parte del recorrido natural desde este mirador privilegiado.

JARDINES DE BOBOLI / JARDINES BÓBOLI

A apenas unos pasos del Piazzale Michelangelo, aunque desde una perspectiva completamente diferente, se encuentra el pulmón verde de Florencia. Los Jardines de Bóboli representan un museo al aire libre que la familia Medici creó como su particular versión de lo que después sería Versalles. Este espacio verde funciona como un paseo entre parterres, flores y plantas cuidadosamente dispuestas, donde las fuentes, esculturas y grutas aparecen en cada esquina.

Las avenidas bordeadas de cipreses conducen hacia l’Isolotto y la Fuente del Océano, mientras que el obelisco egipcio marca uno de los puntos más elevados del recinto. Caminar por estos senderos requiere calzado cómodo —créeme, lo aprendí por experiencia propia—, pero cada rincón solitario vale la pena. El anfiteatro ha servido de escenario para óperas a lo largo de la historia, y los estanques reflejan la naturaleza circundante creando vistas espectaculares que Stendhal mismo admiró durante sus visitas.

Los caminos se entrelazan permitiendo descubrir rincones inesperados. El Corredor Vasariano, ese pasadizo cubierto que cruza el Arno desde el Puente Vecchio hasta la otra orilla, conecta este espacio con el corazón del poder histórico florentino. El Palacio del Potestà, construcción de la Edad Media donde residía el magistrado principal, formaba parte del mismo recinto. El patio era también prisión, y las ejecuciones se realizaban en este edificio que después albergaría parte de los Uffici dedicada a artes aplicadas, con piezas islámicas, mayólicas, armas y medallas.

JARDINES DE BOBOLI / JARDINES BÓBOLI

Ubicado en Piazza de’ Pitti, 1, 50125 Firenze FI, Italia, el horario cambia según la temporada: de lunes a domingo abre a las 8:15 horas, cerrando a las 16:30 horas durante enero, febrero, noviembre y diciembre; a las 17:30 horas en marzo y octubre; a las 18:30 horas en horario de verano (abril, mayo, septiembre); y a las 19:10 horas en junio, julio y agosto. Permanece cerrado el primer y último lunes del mes y el 25 de diciembre. La entrada general cuesta 10 euros, aunque menores de 18 años entran gratis, y ciudadanos de la UE de 18 a 25 años inclusive pagan solo 2 euros.

PALACIO PITTI / PALACIO PITTI

El palacio renacentista gigantesco que domina la plaza es una de esas construcciones que te dejan sin palabras. Los Medici, Napoleón y los Reyes de Italia residieron aquí en diferentes épocas, y cada uno dejó su huella imponente. En 1440, el banquero florentino Luca Pitti lo mandó construir para su familia, aunque posteriormente pasó a manos de otros linajes como los Lorena y Saboya.

Como mecenas del Renacimiento y gobernantes hasta la unificación de Italia en 1871, los Medici transformaron el palazzo enorme a partir de 1550 en un contenedor de colecciones de arte extraordinarias. La decoración barroca del interior rivaliza con Versalles florentino, especialmente en los Apartamentos Reales con sus 14 estancias repletas de retratos y mobiliario.

La planta baja alberga tesoros de los Grandes Duques, mientras que el primer piso está dedicado a la Galería Palatina, donde obras de Rafael, Tiziano y Rubens cubren las paredes de salas decoradas con una opulencia increíble. Los niveles superiores contienen la Galería de Arte Moderno, el Museo de la Indumentaria —que recorre tendencias del siglo XVII al XX—, y el Museo de la Plata, Porcelana y Carruajes, cada uno con objetos decorativos que documentan siglos de historia.

El horario de martes a domingo es de 8:15 a 18:30 horas, permaneciendo cerrado los lunes, 1 de enero y 25 de diciembre. La entrada general es de 16 euros, gratis para menores de 18 años, y 2 euros para ciudadanos de la UE de 18 a 25 años inclusive.

EL JARDÍN DE LAS ROSAS

Entre los rincones que enamoran de verdad está este jardín escondido en la colina, cerca de San Miniato y el Piazzale Michelangelo. Una pausa tranquila en medio del turismo masivo, donde las vistas de ensueño se combinan con 350 especies de rosas y 1.000 tipos de plantas y flores diferentes.

Este museo al aire libre de esculturas funciona con entrada gratuita, ofreciendo un ambiente relajado perfecto para hacer un picnic. Puedes subir caminando desde las Rampe del Poggi, y las vistas desde la escalinata ya valen el esfuerzo. La colección botánica se mezcla con el arte contemporáneo en un espacio que pocos turistas conocen, lo que lo convierte en un tesoro para quienes buscan experiencias más auténticas.

PONTE VECCHIO

Bajando desde las colinas hacia el río Arno, el emblemático puente con sus casitas colgantes aparece como una postal de la época medieval. Lo que comenzó siendo un mercado de carnicerías y pescaderías se transformó durante siglos en el centro de la orfebrería florentina. Las joyerías y tiendas de lujo actuales ocupan los dos niveles del puente-mercado, aunque la historia cuenta que los pescaderos, carniceros y artesanos del cuero fueron los primeros inquilinos.

PONTE VECCHIO

Hitler respetó este puente durante la Segunda Guerra Mundial, salvándolo de la destrucción que sufrieron otros cruces del Arno. El Corridoio Vasariano —construido en 1564— conecta el Palacio Pitti con la Galería de los Uffici pasando por encima de las tienditas, creando un pasadizo secreto que los Medici usaban para moverse entre sus palacios sin mezclarse con el pueblo.

Los tres arcos de 30 metros sostienen la estructura donde las residencias asoman sobre el curso fluvial. Construido en 1218 en piedra, ha resistido siglos de historia, inundaciones y obras de restauración. El punto de observación desde Lungarno degli Acciaiuoli o desde Santa Trinitá permite tomar las mejores fotografías, especialmente al atardecer cuando los colores se reflejan en el agua.

El precio de la joyería y antigüedades aquí no es precisamente económico, pero explorar los objetos preciosos forma parte de la experiencia. El ambiente del casco histórico, los rincones llenos de belleza, y la perspectiva única desde el puente lo convierten en uno de los pasos obligados más fotogénicos y encantadores de Florencia. Es el viejo puente que ha sido el único paso en muchos momentos de la administración del poder florentino, un lugar donde la residencia se mezcla con el comercio desde hace ocho siglos.

GALERÍA DE LOS UFFIZI / GALERÍA UFFIZI

Caminando desde el Ponte Vecchio hacia la Piazza de la Signoria, te encuentras con uno de los museos más importantes del mundo. La Galería de los Uffizi (o Ufizzi, como algunos la escriben) concentra 13.000 m² de arte renacentista que incluyen obras maestras absolutas: El nacimiento de Venus de Botticelli, La Anunciación de Da Vinci, La Sagrada Familia de Miguel Ángel, y La Venus de Urbino de Tiziano.

Giorgio Vasari diseñó el palacio en 1560 por encargo de Cosme I de Médici para albergar las oficinas —uffici— de los magistrados florentinos. Las dependencias administrativas convivían con una creciente colección de arte que el fondo original del mecenazgo de los gobernantes había ido acumulando durante siglos. Las obras abarcan desde la antigüedad hasta el Renacimiento, pasando por Giotto, Piero della Francesca y Rafael.

La visita completa puede tomar fácilmente dos horas si prestas atención a las colecciones pictóricas, aunque muchos visitantes necesitan más tiempo para absorber tantas obras en un solo recorrido. La cola puede ser interminable si no haces reserva con antelación, así que mi consejo es conseguir la entrada anticipada para evitar perder medio día esperando.

El patio abierto del Piazzale degli Uffici conecta visualmente con el Ponte Vecchio y la plaza de la Signoria. La dirección exacta es Piazzale degli Uffizi 6, 50122 Firenze FI, Italia. El horario de miércoles a domingo es de 8:15 a 18:30 horas, con extensión hasta las 22 horas los martes (excepto el 17 de diciembre). Permanece cerrado los lunes, 1 de enero y 25 de diciembre. La entrada general cuesta 25 euros, gratis para menores de 18 años, y 2 euros para ciudadanos de la UE de 18 a 25 años. Las sorpresas en cada sala, las épocas representadas y la cantidad de obras maestras hacen que valga cada céntimo.

PIAZZA DELLA SIGNORIA / PLAZA DE LA SIGNORIA

Este museo al aire libre en el corazón político de Florencia funciona como el epicentro donde la historia y el arte se encuentran a cada paso. El Palazzo Vecchio, con la torre de Arnolfo dominando el skyline florentino, fue el ayuntamiento desde el siglo XIV y sigue siéndolo hoy. El museo del palacio contiene salas decoradas con frescos que narran batallas y elementos históricos fundamentales. Merece la pena conseguir la audioguía para entender completamente el significado de cada estancia.

La entrada principal exhibe una copia idéntica del David de Miguel Ángel (el original está en la Galería della Accademia, como veremos después). La Fuente de Neptuno marca otro punto focal de la plaza, rodeada de esculturas como Hércules y Caco. Los soportales de la Loggia dei Lanzi funcionan como una galería de arte al aire libre con estatuas de leones y obras de los Medici.

Perseo con la cabeza de la Medusa, la escultura de bronce de 3 metros creada por Benvenuto Cellini, es una de las piezas que ahora se encuentra en el Museo Bargello pero cuya réplica permanece aquí. El Rapto de las Sabinas de Giambologna y la estatua ecuestre del Gran Duque Cosme I (creada entre 1570 y 1575, instalada en 1873) completan el conjunto escultórico.

Desde la Edad Media, esta plaza ha sido el teatro romano donde se desarrollaba la vida popular de Florencia. El Palacio Pitti está conectado históricamente con este enclave, aunque físicamente esté al otro lado del río. El Salón de los Quinientos, con sus salones repletos de óleos, es la estancia majestuosa construida en 1381 donde se celebraban asambleas y ceremonias desde el balcón.

Los Esclavos de Miguel Ángel, cinco estatuas de 5 metros y 5 toneladas de peso cada una talladas en mármol, transmiten con su mirada inacabada el poder del artista. Aunque el original del David está en la Galería de la Academia, verlo aquí en su contexto histórico tiene un significado especial.

Las terrazas, cafés y trattorias del barrio ofrecen la oportunidad de descansar mientras observas el flujo constante de personas. Las calles adyacentes están llenas de tiendas y restaurantes donde puedes probar platos típicos: la papa al pomodoro (crema de tomate con pan seco), la ribollita (sopa de verduras), o pizzas como la florentina con salsa de tomate, albahaca, espinacas, olivas negras y quesos mozzarela y parmesano.

Este fue el centro del poder político durante siglos, y caminar por aquí es sentir la historia bajo los pies.

BASÍLICA DE SANTA MARÍA NOVELLA

Muy cerca de la estación de tren, esta es una de las iglesias más impresionantes de Florencia. La fachada de mármol blanco y verde representa la arquitectura renacentista italiana en su máximo esplendor, marcando el estilo que definió toda una época. El interior guarda un tesoro artístico creado por Giotto, Masaccio, Brunelleschi y Ghirlandaio.

El Claustro Verde y el Cappellone degli Spagnoli (la Capilla de los Españoles, que servía como sala capitular) complementan la visita. La capilla papal se usa especialmente los fines de semana, mientras que el Refectorio alberga reliquias y objetos litúrgicos del Tesoro de la Basílica.

Lo que más me gusta de Santa María Novella es que concentra arte de primera categoría sin las multitudes que agobian el Duomo. En la Piazza de Santa María Novella encontrarás tu primera parada si llegas en tren, y es una excelente introducción a la ciudad.

El antiguo convento data del siglo XIII, construido en 1250 cuando los monjes pidieron terreno en las afueras de la ciudad. Para 1342 ya había crecido hasta su estructura actual, con emblemas medievales que marcan su evolución. Miguel Ángel y otros artistas dejaron su huella en el centro urbano florentino.

La Capilla Tornabuoni contiene tesoros como crucifijos de Andrea di Boniato. El pequeño convento original creció hasta convertirse en este gigante del arte religioso. La sala capitular y la Capilla de los Españoles merecen atención especial.

La dirección es Piazza Santa María Novella 18, 50123 Firenze FI, Italia. La entrada cuesta 7,50 euros (entrada reducida de 5 euros). Es un lugar tranquilo donde puedes respirar sin la presión del turismo masivo.

El barrio circundante tiene encanto y vitalidad propia, con restaurantes, trattorias y comercios de todo tipo. Las tiendas históricas incluyen la famosa Farmacia de Santa María Novella, donde venden remedios, perfumes y productos con fórmulas centenarias que se han mantenido desde la época del convento.

PLAZA DEL DUOMO / PIAZZA DEL DUOMO

El corazón palpitante de Florencia late en esta plaza declarada Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO en 1982. Los turistas se agolpan junto a los locales entre los cuatro monumentos principales que definen este espacio: la catedral de Florencia (Santa María di Fiore), el baptisterio (Baptisterio di San Giovanni), el campanario (campanile di Giotto) y el Museo de la Ópera del Duomo.

Las joyas arquitectónicas brillan con los colores del mármol que cubre sus fachadas. Los callejones circundantes llevan nombres que evocan la historia medieval, y la emoción es palpable cuando contemplas por primera vez este conjunto desde diferentes perspectivas. Los artistas callejeros añaden vida contemporánea a un escenario que parece congelado en el tiempo.

Las Puertas del Cielo —como Miguel Ángel llamó a las puertas del baptisterio— son solo uno de los tesoros que este espacio concentra. Donatello dejó su marca en varias de las obras pictóricas y escultóricas que adornan los edificios. Santa María Novella puede estar cerca, pero el Duomo es otro nivel completamente diferente de magnificencia.

El ticket combinado (Brunelleschi Pass) permite acceso a todos los monumentos del complejo, y créeme que vale la pena cada euro. La reserva previa es prácticamente obligatoria para evitar colas interminables.

CATEDRAL DE SANTA MARÍA DEL FIORE / DUOMO

La Catedral de Santa María del Fiore se construyó a partir de 1296 sobre los restos de la antigua iglesia de Santa Reparata. El estilo gótico se manifiesta en cada detalle: mármol rosa, blanco y verde procedente de Carrara, Prato y Maremma crean el mosaico geométrico que cubre la fachada en formas geométricas perfectamente dispuestas.

Las estatuas y relieves adornan las tres puertas de bronce esculpido. El flanco izquierdo presenta escenas de la Asunción de la Virgen María. Dentro, las tres naves conducen hacia el cimborrio, donde la obra maestra de Filippo Brunelleschi domina todo: la cúpula de ladrillo de 100 metros de altura y 42 metros de diámetro.

Los 463 peldaños hasta la linterna recompensan a quien los sube con vistas incomparables. Las ventanas permiten que la luz natural ilumine los frescos del interior, donde antiguas ceremonias de culto todavía se celebran. La entrada a la catedral es gratuita, aunque la visita guiada ayuda a entender los detalles arquitectónicos.

Desde la terraza de la Biblioteca delle Oblate puedes contemplar los tejados rojizos del barrio medieval que rodea la catedral, un mar de construcciones del siglo XII que se extiende en todas direcciones. Los mármoles blancos reflejan la luz creando una sensación de tranquilidad absoluta a pesar del bullicio turístico.

La dirección es Piazza del Duomo, 50122 Firenze FI, Italia. La reserva previa para subir a la cúpula del Duomo es esencial. Los tonos rosados y verdes del mármol cambian según la luz del día, creando efectos visuales sorprendentes.

CÚPULA DE BRUNELLESCHI

Esta maravilla del Renacimiento representa uno de los logros arquitectónicos más importantes de la historia. Filippo Brunelleschi desarrolló una técnica revolucionaria que permitió construir la doble cúpula —una interna y otra externa— sin necesidad de andamios tradicionales.

Subir los 463 escalones del siglo XV te lleva por el interior de la estructura, donde puedes apreciar el ingenio florentino en cada ladrillo. Las vistas desde arriba justifican el esfuerzo físico: la arquitectura de la ciudad se despliega como un mapa tridimensional.

La foto épica desde la cima es casi obligatoria. Esta bella estructura, a la vez robusta y ligera, desafió las leyes de la física de su época. La historia que cuenta cada piedra, la forma en que la luz atraviesa los espacios interiores, todo contribuye a hacer de esto una experiencia única.

CAMPANARIO DE GIOTTO / CAMPANILLE

El Campanario de Giotto se eleva 85 metros junto a la catedral, construido con mármol colorido que complementa el estilo del Duomo. Los 414 escalones llevan a una plataforma desde donde Florencia se extiende con sus tejados rojizos, plazas y montañas en el horizonte.

El Campanille terminado en 1359 es una de las torres-campanario más hermoniosas de Italia. Giotto diseñó el proyecto, aunque no vivió para verlo completado. Las iglesias del entorno usan sus campanas, cuya vibración puedes sentir si subes en el momento adecuado.

El torreón mantiene una armonía visual perfecta con la catedral y el baptisterio. Las alturas ofrecen una perspectiva única de la vida de la ciudad, creando vistas espectaculares que cambian con cada hora del día.

BAPTISTERIO DE SAN JUAN / SAN GIOVANNI

El Baptisterio de San Giovanni, de estilo románico y forma octogonal, data de los siglos XI y XII. El mármol blanco y verde cubre una estructura que contiene algunas de las puertas más famosas del arte mundial: las del Este, conocidas como las Puertas del Paraíso.

Miguel Ángel quedó tan impresionado que las bautizó con ese nombre. Lorenzo Ghiberti trabajó durante 30 años en estos paneles cuadrados del Quatrocentto que narran historias del Antiguo y Nuevo Testamento. La técnica de alto y bajo relieve crea juegos de luces, sombras y perspectivas que parecen imposibles en bronce.

Los mosaicos dorados del interior resplandecen con una intensidad impresionante. Miguel Angel (sí, su nombre aparece con y sin espacio en diferentes documentos históricos) no exageraba al llamarlas puertas del paraíso. Las historias bíblicas se despliegan panel tras panel, desde la creación hasta la vida de Cristo.

Puedes estudiar los detalles arrodillándote a la altura de los hombros y las rodillas para apreciar el trabajo fino. La fachada octogonal, la forma, cada detalle del interior hacen de este antiguo edificio una joya del arte y la arquitectura.

Las puertas originales ahora están en el Museo dell’Opera del Duomo para su preservación, pero las réplicas en el baptisterio mantienen la esencia de la obra.

CRIPTA DE SANTA REPARATA

Debajo de la Catedral de Santa María del Fiore se encuentra la antigua catedral de Florencia. Las excavaciones han revelado mosaicos paleocristianos, medievales y vestigios romanos que documentan siglos de historia fascinante.

Las tumbas de personajes históricos se mezclan con columnas que hablan de la antigüedad del lugar. Los rincones excavados muestran restos de estructuras y fragmentos que permiten reconstruir mentalmente cómo era Florencia en épocas remotas.

Visitar esta cripta es como hacer un viaje en el tiempo, descendiendo literalmente bajo los cimientos de la ciudad moderna hacia sus raíces más profundas.

MUSEO DE LA ÓPERA DEL DUOMO

En la Plaza del Duomo, este museo del siglo XIX guarda los tesoros originales de la catedral, el baptisterio y el campanario. Las esculturas de Donatello, Arnolfo di Cambio y Miguel Ángel —incluyendo la Piedad Bandini que el artista creó pensando en su propia tumba— ocupan salas especialmente diseñadas.

Las maquetas de la cúpula y las herramientas de construcción permiten entender cómo se ejecutaron estas obras imposibles. Las puertas originales del Baptisterio (las Puertas del Paraíso) están aquí, protegidas del deterioro ambiental.

El Brunelleschi Pass incluye la entrada a este espacio donde las piezas originales cuentan la historia de los artistas que fueron las estrellas de su época. La obra conmovedora de la Pietà, los fragmentos y reliquias, los objetos litúrgicos del Tesoro de la Basílica, todo está dispuesto para educar y emocionar.

GALERÍA DE LA ACADEMIA

Pocas experiencias artísticas te dejan con la boca abierta como ver el David de Miguel Ángel en la Galería de la Academia. Los 5 metros de altura de esta imponente e impresionante escultura transmiten una presencia que ninguna fotografía puede capturar. Cada músculo, cada detalle del mármol parece imposiblemente real.

La experiencia de estar frente a esta obra original —no una réplica— justifica la visita a Florencia por sí sola. El museo contiene además otras esculturas del artista, muchas inacabadas, que permiten entender su proceso creativo. La colección de instrumentos musicales antiguos es un bonus inesperado para cualquier músico o familia interesada en la historia de la música.

La entrada requiere anticipación: las colas eternas son legendarias. Mi consejo es conseguir entrada prioritaria con al menos 30 minutos de margen antes de tu horario. La Galería della Accademia merece tiempo suficiente para recorrer la galería completa, no solo ver el David y salir corriendo como hacen muchos turistas.

BASÍLICA DE SANTA CROCE

Miguel Ángel, Galileo Galilei, Maquiavelo y Ghiberti están enterrados aquí. La fachada neogótica de mármol blanco y verde es imponente desde el exterior, pero el interior con su planta de cruz latina, las vidrieras originales y los frescos de Giotto es donde realmente brilla esta basílica.

Los monjes franciscanos establecieron en el siglo XIII este lugar de culto dedicado a san Francisco, quien había fundado la orden en 1226. La zona pantanosa al este de la ciudad, donde construyeron la pequeña iglesia original, se transformó en uno de los templos más importantes.

El exterior sobrio de estilo gótico contrasta con la riqueza artística interior. El claustro es especialmente hermoso de noche cuando está iluminado. Las tumbas de figuras ilustres de la historia florentina convierten el espacio en un panteón nacional.

La Piazza Santa Croce, esa explanada rectangular rodeada de mansiones del siglo XVI, es donde los florentinos se reúnen de manera más relajada que en el Duomo. La estatua de Dante Alighieri, el poeta florentino autor de la Divina Comedia, preside la plaza. En 2021 se celebró el 700 aniversario de su fallecimiento.

Este es un punto de encuentro para celebraciones, especialmente el 24 de junio cuando se juega en el campo el calcio storico, ese partido único que mezcla fútbol con lucha y que es una tradición florentina centenaria.

La dirección es Piazza Santa Croce 16, 50122 Firenze FI, Italia. El horario de lunes a sábado es de 9:30 a 17:30 horas, mientras que sábados y fiestas religiosas es de 13:20 a 17:45 horas. Cierra el 1 de enero, 13 de junio, 4 de octubre, y 25 y 26 de diciembre. La entrada general cuesta 8 euros, la entrada reducida 6 euros, y los niños hasta los 11 años entran gratis.

Los edificios de tonos pastel que rodean la plaza, los bancos donde locales y turistas toman el sol, el monumento a Dante, todo contribuye a crear un ambiente diferente al de otras plazas más turísticas. Los eventos y mercadillos añaden vida constantemente.

BASÍLICA DE SAN LORENZO

Junto con la Basílica de Santa María Novella, San Lorenzo es una de las iglesias antiguas más importantes de Florencia. Construida en el siglo XV sobre una capilla del año 393, Filippo Brunelleschi le dio su apariencia actual. El exterior tiene una apariencia sobria, casi inacabada, pero las estancias impresionantes del interior compensan con creces.

La Capilla de los Príncipes, del siglo XVI, deslumbra con mármol verde, azul, naranja y rojo, más detalles dorados y piedras semipreciosas que cubren cada superficie. Las tumbas ilustres de miembros de la familia Médici ocupan este espacio monumental.

Las obras de Miguel Ángel son accesibles de forma gratuita en algunos lugares del complejo. La sacristía nueva, creada en 1520, contrasta con la sacristía vieja de decoración renacentista más sobria, donde Donatello dejó su marca artística.

La dirección es Piazza di San Lorenzo 9, con horario de 09:30 a 17:30 horas. La entrada general cuesta 9 euros, con ingreso gratuito para menores de 12 años.

CAPILLA DE LOS MEDICI

Este complejo monumental en San Lorenzo funciona como mausoleo de la familia Medici. Los espacios incluyen la Sacristía Nueva de Miguel Ángel, donde están las tumbas de Lorenzo y Giuliano de Medici con esculturas del genio renacentista.

La Capilla de los Príncipes es una sala monumental revestida de mármoles de colores y piedras semipreciosas que crean un efecto visual espectacular. La tumba central, con su estatua y el conjunto arquitectónico completo, transmite el poder que esta familia ejerció sobre Florencia.

Es un rincón donde el arte y la política se fusionan en una expresión de grandeza que pocos lugares pueden igualar.

PALAZZO MEDICI RICCARDI

La primera gran residencia de la familia Medici tiene un exterior sobrio que esconde una maravilla interior. El Salón de los Espejos es espectacular, pero la verdadera joya es la Capilla de los Reyes Magos con frescos de Benozzo Gozzoli.

Los colores vivos y coloridos de estas pinturas del siglo XV parecen salidos de una película. La capilla, perfectamente conservada, permite ver exactamente cómo era la vida de la nobleza florentina hace cinco siglos.

LOGGIA DEL PORCELLINO / MERCATO NUOVO

Entre las paradas imprescindibles está este pórtico que alberga un mercadillo de souvenirs, bolsos de cuero y artesanía local. La estrella del lugar es Il Porcellino, una fuente con forma de jabalí en bronce que protagoniza una tradición florentina: frotar la nariz del animal y dejar caer una moneda por su boca hacia la rejilla inferior trae buena suerte.

La Piedra del Escándalo, de forma peculiar, marca el lugar donde durante el Renacimiento se castigaba a los deudores. Entre la Piazza del Duomo y la Piazza de la Repubblica, esta plaza contiene elementos fascinantes del antiguo foro de la época de la Antigua Roma.

El Antiguo Mercado de Florencia todavía funciona para vender productos en los laterales del mercado. El símbolo del Porcellino es una de las esculturas más famosas y visitadas de la ciudad. La costumbre de introducir la mano para acariciar el morro y conseguir volver a Florencia —o tener fortuna en la vida— atrae a miles de personas cada día. Es una experiencia que combina superstición con tradición en el mejor sentido.

PIAZZA DELLA REPUBBLICA

En el centro de Florencia, esta plaza tiene menos monumentos que otras pero un ambiente especial único. El carrusel antiguo le da un aire nostálgico rodeado de edificios elegantes que cuentan su propia historia.

Fue el antiguo foro romano, y durante siglos funcionó como centro político y comercial de la ciudad. Ahora es un punto de encuentro donde locales y turistas pueden descansar, tomar algo y disfrutar del ritmo de Florencia sin la presión de «tener que ver» otro monumento. Es el sitio perfecto para simplemente existir en la ciudad.

MERCADOS DE FLORENCIA

Los mercados locales de Florencia revelan el alma de la ciudad mejor que cualquier museo. El Mercato di San Lorenzo es el más conocido para souvenirs, artículos de piel, cerámica, ropa y artesanía local. La vida y el color del mercado ofrecen un recuerdo auténtico de la experiencia florentina.

El Mercado de Sant’Ambrogio es más local y menos turístico. Los productos frescos, las flores, y el restaurante barato pero buenísimo en la esquina muestran el lado auténtico de la vida cotidiana.

El Mercato delle Pulci en Piazza dei Ciompi es el mercado de antigüedades donde puedes encontrar objetos con historia: monedas, joyas antiguas, muebles, cuadros y piezas de colección. Solo mirar es una experiencia educativa.

El Mercado de los Libros Raros en la Loggia del Grano funciona los jueves y sábados. Las ediciones antiguas y libros curiosos tienen ese olor a papel viejo que los amantes de los libros conocemos bien. Explorar y descubrir rincones del conocimiento antiguo es parte del encanto.

Estos mercados tienen alma propia y te van a encantar si buscas experiencias más allá de los circuitos turísticos principales.

FREE TOUR POR FLORENCIA

Si tienes un viaje corto a Florencia, un Free Tour es la mejor manera de conocer la ciudad rápidamente. La visita guiada de 2 horas aproximadamente cubre el centro con las principales plazas, ofreciendo datos interesantes sobre la historia y la importancia de cada lugar.

Puedes reservar gratis online, y aunque el tour es «free» (libre), se espera que dejes una propina según tu valoración al final. Es una forma excelente de orientarte el primer día, y después volver con más tiempo a los lugares que más te hayan interesado.

La suerte de poder hacer esto sin comprometer tu presupuesto permite experimentar incluso si viajas con recursos limitados. Los guías locales suelen tener anécdotas y conocimientos que no encontrarás en las guías escritas.





















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