Qué Ver en Islandia: Guía Completa para tu Primer Viaje
Qué ver en Islandia fue la pregunta que me tuvo tres meses enganchada a Google Maps antes de subirme al avión, y ahora que ya he recorrido la isla de punta a punta puedo decirte una cosa: ningún artículo, ni siquiera este, te prepara del todo para lo que sientes cuando ves tu primera cascada rugiendo entre columnas de basalto negro. Recuerdo bajarme del coche en Seljalandsfoss con el viento cortándome la cara y pensar «vale, ahora entiendo por qué la gente no para de hablar de este sitio».

Islandia no es un destino que se «vea» en el sentido clásico de recorrer museos o monumentos. Es un destino que se siente: el olor a azufre de las zonas geotérmicas, el silencio absoluto de las tierras altas, el frío que te muerde las mejillas mientras esperas una aurora boreal que puede o no aparecer. En esta guía te cuento, zona por zona, todo lo que no puedes perderte, cuánto tiempo dedicarle a cada sitio y los consejos prácticos que a mí me habría gustado tener antes de organizar mi ruta.
Islandia en pocas palabras
Islandia es una isla volcánica en pleno Atlántico Norte, a medio camino entre Europa y Groenlandia, con apenas 380.000 habitantes repartidos en un territorio del tamaño de Portugal. La mayoría vive en Reikiavik y su área metropolitana, así que en cuanto sales de la capital, el paisaje se convierte en tu único compañero de viaje.

Casi todo lo que hay que ver en Islandia se organiza alrededor de la Ring Road, la carretera número 1 que rodea la isla entera. Si dispones de poco tiempo, céntrate en la mitad sur (Reikiavik, Círculo Dorado y Costa Sur); si tienes 10 días o más, plantéate darle la vuelta completa.
La isla combina volcanes activos, glaciares eternos, cascadas descomunales y playas de arena negra en un espacio relativamente pequeño, lo que la hace perfecta tanto para un viaje corto de fin de semana largo como para una ruta de dos o tres semanas sin repetir paisaje ni un solo día.
Reikiavik, la puerta de entrada a Islandia
Casi todos los vuelos aterrizan en Keflavik, a unos 45 minutos de Reikiavik, así que la capital suele ser el primer y último punto de cualquier ruta por Islandia. Yo le dediqué medio día a la ida y otro medio a la vuelta, y me pareció más que suficiente para hacerme una idea de la ciudad sin robarle tiempo a la naturaleza.

Reikiavik es pequeña, colorida y con un ambiente mucho más relajado del que esperaba. Se recorre perfectamente a pie en unas horas, parando en cafeterías con enormes ventanales para resguardarte del viento.
Qué ver en Reikiavik en un día
La iglesia de Hallgrímskirkja domina el perfil de la ciudad y desde su torre se puede subir a un mirador con vistas a los tejados de colores y, si el día acompaña, a las montañas nevadas del fondo. Bajando hacia el puerto encontrarás el Sun Voyager, una escultura en forma de barco vikingo que se ha convertido en el símbolo no oficial de la ciudad, y el propio puerto viejo, donde salen la mayoría de excursiones de avistamiento de ballenas.
Si te gusta la comida callejera, no te vayas sin probar un perrito caliente islandés en Bæjarins Beztu Pylsur, un puesto minúsculo que lleva décadas siendo parada obligada tanto para locales como para viajeros.
Excursiones desde la capital

Desde Reikiavik puedes reservar prácticamente cualquier excursión de un día: avistamiento de ballenas y frailecillos, tours guiados al Círculo Dorado o incluso escapadas a la Laguna Azul. Es una buena base si prefieres no conducir y organizar el viaje con menos logística, aunque sale bastante más caro que hacerlo por libre.
El Círculo Dorado de Islandia
Si solo tienes un día para ver Islandia, esta es la ruta que hay que hacer sí o sí. El Círculo Dorado concentra tres paradas de postal a apenas una hora y media de Reikiavik, lo que lo convierte en la excursión más popular del país tanto para viajeros con poco tiempo como para quienes empiezan aquí una ruta más larga.
Parque Nacional de Thingvellir
Declarado Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO, Thingvellir es tan importante geológicamente como históricamente. Aquí se separan las placas tectónicas americana y euroasiática, así que puedes caminar literalmente por la grieta que divide dos continentes. Además, en el año 930 se fundó en este mismo lugar el Alþingi, uno de los primeros parlamentos del mundo, lo que le da al paisaje una capa extra de significado.
Géiseres de Haukadalur y cascada Gullfoss
A pocos minutos de Thingvellir está el valle geotérmico de Haukadalur, donde el géiser Strokkur entra en erupción cada 5-10 minutos lanzando agua a más de 20 metros de altura. Verlo en directo, con ese sonido burbujeante justo antes de la explosión, es de las experiencias que más recuerdo de todo el viaje.

La ruta termina en Gullfoss, la «Cascada Dorada», con una caída en dos escalones que suma más de 30 metros de altura. Se puede ver desde varios miradores, aunque si te acercas a los inferiores, prepárate para acabar empapado.
Muchas rutas del Círculo Dorado añaden también el cráter Kerid, un volcán con un pequeño lago de aguas turquesas en su interior. Merece la pena el pequeño desvío si no vas muy justo de tiempo.
La Costa Sur, la ruta más espectacular de Islandia
Si el Círculo Dorado te ha dejado con ganas de más, la Costa Sur es donde Islandia se pone seria de verdad. Es la zona que concentra más cascadas, glaciares y playas volcánicas por kilómetro cuadrado de toda la isla, y probablemente la parte de la ruta que más fotos vas a hacer.
Cascadas Seljalandsfoss y Skógafoss
Seljalandsfoss cae desde un acantilado de unos 60 metros y tiene un truco que la hace única: se puede caminar por detrás de la cortina de agua. Lleva algo impermeable, porque vas a salir empapada seguro. Unos kilómetros más adelante te espera Skógafoss, con casi la misma altura pero mucho más ancha, y con unas escaleras laterales que suben hasta un mirador desde el que se domina toda la costa sur.
Reynisfjara y la laguna Jökulsárlón
La playa de Reynisfjara, de arena negra volcánica, está flanqueada por columnas de basalto y por los islotes Reynisdrangar, que la leyenda dice que fueron trolls petrificados por el amanecer. Es preciosa, pero también peligrosa: las olas son mucho más fuertes de lo que aparentan y ha habido accidentes graves, así que mantén siempre distancia con el mar.
Más al este, la laguna glaciar de Jökulsárlón es de esos sitios que parecen sacados de otro planeta: icebergs desprendidos del glaciar Breiðamerkurjökull flotan lentamente hacia el mar, y justo al otro lado de la carretera, en Diamond Beach, algunos de esos bloques de hielo acaban varados sobre la arena negra como si fueran diamantes gigantes.
Auroras boreales y aguas termales
Islandia también es sinónimo de dos experiencias muy distintas entre sí: perseguir auroras boreales de noche y relajarte en aguas termales durante el día. Ambas merecen su propio hueco en cualquier ruta por la isla.
Mejores zonas para ver auroras boreales
Para tener opciones reales de ver auroras necesitas cielos oscuros, así que solo son visibles entre finales de agosto y mediados de abril, cuando las noches vuelven a alargarse. Cuanto más te alejes de la contaminación lumínica de Reikiavik, mejor: cualquier zona rural de la Costa Sur o del norte de la isla suele funcionar bien. No hay garantías, dependen de la actividad solar y de que el cielo esté despejado, pero merece la pena reservar al menos un par de noches libres para intentarlo.
Laguna Azul y termas alternativas
La Laguna Azul, cerca del aeropuerto de Keflavik, es la más famosa y también la más cara, con entradas que rondan los 50-70 euros. Si prefieres una experiencia más local y económica, Islandia está llena de piscinas termales municipales por menos de 10 euros, además de pozas naturales como la Secret Lagoon o las termas de Mývatn, en el norte, mucho menos masificadas.
Consejos Prácticos para viajar a Islandia
El clima islandés cambia de un momento a otro, así que la ropa por capas no es opcional: una primera capa térmica, un forro polar y una chaqueta impermeable en la parte de arriba son el mínimo indispensable, incluso en pleno verano.
Reserva alojamiento y coche con bastante antelación, sobre todo si viajas en verano. La oferta de plazas es limitada en toda la isla y los precios suben rápido a medida que se acerca la fecha.

Algunos consejos más que me habrían ahorrado disgustos:
- El agua del grifo es potable y de gran calidad; lleva una botella reutilizable y ahórrate comprar agua embotellada.
- Consulta siempre el estado de las carreteras en la web oficial de tráfico islandesa antes de salir, sobre todo si vas a las tierras altas o viajas en temporada de nieve.
- El alcohol es carísimo fuera del duty free del aeropuerto, así que si te apetece un brindis, compra allí mismo al llegar.
- La gasolina también es cara y las estaciones escasean fuera de los núcleos principales; no dejes que el depósito baje de la mitad.
Dónde Alojarse en Islandia
La oferta de alojamiento en Islandia es limitada en comparación con otros destinos europeos, así que la reserva anticipada es clave. En Reikiavik encontrarás desde hostales hasta hoteles boutique, ideal como base si no vas a moverte mucho. Fuera de la capital, los guesthouses rurales y las granjas reconvertidas en alojamiento son una opción encantadora y suelen incluir desayuno.
Si buscas la opción más flexible y económica para recorrer la isla entera, la autocaravana es la reina indiscutible: te ahorras reservas noche a noche y puedes adaptar la ruta sobre la marcha.
Cómo Llegar a Islandia
Desde España hay vuelos directos a Keflavik con Icelandair desde Madrid y Barcelona, y con Iberia Express y Play en temporada alta desde varios aeropuertos españoles. El vuelo dura entre 5 y 6 horas y los precios varían muchísimo según la temporada: en temporada baja puedes encontrar billetes por 200-300 euros ida y vuelta, mientras que en pleno verano es fácil que se disparen por encima de los 500.
Una vez en Keflavik, la forma más cómoda de llegar a Reikiavik es en autobús lanzadera (unos 45 minutos de trayecto) o directamente recogiendo el coche de alquiler en el propio aeropuerto, que es lo que la mayoría de viajeros que hacen ruta acaban haciendo.
Preguntas Frecuentes sobre qué ver en Islandia
¿Cuántos días necesito para ver Islandia?
Con 4-5 días puedes cubrir el Círculo Dorado y la Costa Sur con calma. Para dar la vuelta completa a la Ring Road, lo recomendable es entre 10 y 14 días, aunque con 7 días ya puedes hacer una ruta amplia centrándote en el sur y parte del este de la isla sin ir con demasiada prisa.
¿Cuál es la mejor época para ver Islandia?
Depende de qué busques: el verano (junio a agosto) ofrece días casi eternos y acceso a todas las carreteras, incluidas las tierras altas, pero también más turistas y precios altos. El invierno permite ver auroras boreales y cuevas de hielo, con menos gente, aunque los días son muy cortos y algunas rutas cierran por nieve.
¿Es necesario un 4×4 para recorrer Islandia?
Para la Ring Road y las zonas principales, un coche normal es suficiente en verano. Si quieres entrar en las tierras altas por las carreteras F, o viajas en invierno, un 4×4 es obligatorio por seguridad y por el propio estado de las carreteras.
¿Cuánto cuesta un viaje a Islandia?
Islandia es uno de los destinos más caros de Europa. Como referencia, un menú sencillo ronda los 20-25 euros, una noche en guesthouse básico puede costar entre 90 y 150 euros, y el alquiler de coche desde unos 50 euros al día en temporada baja. Viajando con autocaravana o camping, y cocinando tú misma, es posible bajar bastante el presupuesto diario.
¿Se pueden ver auroras boreales en verano?
No. En verano, gracias al sol de medianoche, las noches nunca llegan a oscurecerse del todo, así que no hay condiciones para verlas por mucha actividad solar que haya. Si tu prioridad es la aurora boreal, planifica el viaje entre septiembre y abril.
Conclusión: mi resumen de qué ver en Islandia
Si algo tengo claro después de recorrer la isla es que qué ver en Islandia no es una pregunta que se responda con una sola lista: depende de si buscas cascadas, auroras, glaciares o simplemente desconectar en carreteras vacías. Con el Círculo Dorado, la Costa Sur y un par de noches reservadas para perseguir auroras boreales tienes ya un viaje inolvidable, y si te sobra tiempo, la isla entera te está esperando con paisajes que ni las fotos hacen justicia. Guarda esta guía, empieza a montar tu ruta y, cuando vuelvas, cuéntame qué rincón de Islandia te ha dejado sin palabras a ti.







