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Madagascar: Qué Hacer en Madagascar – Guía Completa de la Isla de los Lémures y Baobabs

Cuando pensamos en qué hacer en Madagascar, imaginamos una isla llena de fascinación que parece de otro planeta. Esta gran isla del Índico, la cuarta más grande del mundo, tiene dimensiones similares a Francia. Madagascar nació como un fragmento que se separó del supercontinente Gondwana hace 160 millones de años, convirtiéndose en un paraíso aislado de biodiversidad única.

Los primeros humanos llegaron hace apenas dos mil años, sorprendentemente desde el Sudeste Asiático y no desde África, marcando profundamente la cultura malgache actual.

ROUTE NATIONAL 7: LA RUTA IMPERDIBLE

Para saber qué hacer en Madagascar, la RN7 es la respuesta perfecta. Esta mítica ruta de 980 kilómetros atraviesa las Tierras Altas, los mejores parques naturales, la selva de Ranomafana y las paredes calizas del Parque Nacional de Isalo, terminando en la costera Tulear.

ROUTE NATIONAL 7: LA RUTA IMPERDIBLE

Aunque Madagascar tiene más de 30,000 kilómetros de carreteras, solo una mínima parte está asfaltada, convirtiendo cualquier itinerario en una verdadera aventura. La gente humilde te recibe con sonrisas sinceras, una calidez que nos marcó durante todo el viaje.

AMBATOLAMPY Y ANTSIRABÉ

Antes de llegar a Antsirabé, vale la pena visitar Ambatolampy, a 70 km de Antananarivo. Este municipio es famoso por sus marmitas y objetos de aluminio, una tradición artesanal fascinante.

AMBATOLAMPY Y ANTSIRABÉ

Antsirabé, situada a 1500 metros de altitud, se convirtió en una especie de Vichy malgache tras el descubrimiento de sus aguas termales en 1872. Hoy es la segunda gran urbe del país y hogar de las fábricas de cerveza THB, la más conocida de Madagascar.

TERRITORIO BETSILEO Y FIANARANTSOA

Continuando por la RN7, nos adentramos en el territorio de la etnia Betsileo, conocidos por construir casas de adobe rojo rodeadas de arrozales en terrazas. Fianarantsoa, vibrante ciudad de las tierras altas, atesora un rico patrimonio colonial francés en su casco antiguo de Haute-Ville, con iglesias y casonas de tejados rojos sobre colinas que ofrecen vistas panorámicas de 360 grados.

AMBALAVAO Y VALLE DE TSARANORO

A 55 km de Fianarantsoa encontramos Ambalavao, famosa por la fabricación artesanal del papel de Antemoro. Poco después, el Valle de Tsaranoro nos esperaba con una de las mejores etapas del viaje. Moles de granito vestidas con líquenes se alzan como monarcas en la inmensidad, mientras la tierra roja forma un tapiz junto a bosques secos habitados por lémures de cola anillada, aves y reptiles endémicos.

AMBALAVAO Y VALLE DE TSARANORO

Este valle es un paraíso para senderistas y escaladores. Recomendamos hacer mínimo dos noches en Tsaranoro para disfrutar plenamente de esta región extraordinaria.

RESERVA DE ANJA: ENCUENTRO CON LOS LÉMURES

Entre las mejores cosas que hacer en Madagascar está visitar la Reserva de Anja, un paraíso para conocer a los lémures de cola anillada, los famosos «Rey Julien» de la película Madagascar. Esta reserva fue creada por locales para preservar esta especie amenazada por la deforestación.

RESERVA DE ANJA: ENCUENTRO CON LOS LÉMURES

La visita incluye guía local y un buscador que va adelante localizando lémures. Además de estos primates, vimos camaleones y bichos palo. La vista desde arriba es hermosa, con vegetación característica del bosque seco.

PARQUE NACIONAL ISALO: IMPRESCINDIBLE

El PN Isalo es uno de los más visitados del país y definitivamente algo que hacer en Madagascar. Es un lugar inmenso con cañones, formaciones de piedra, valles, cascadas, piscinas naturales y bosques. Hay lémures, camaleones, aves y un baobab llamado «Pata de elefante», endémico de la isla.

Ofrecen trekking de medio día, día completo o varios días con acampada. Nosotros elegimos el día completo y la recompensa fue grande: paisajes de película, lémures hermosos, piscinas naturales y cascadas. Como en todos los parques, la visita se hace con guía oficial, lo que hace una enorme diferencia en el aprendizaje y la observación.

VENTANA DEL ISALO

La Ventana del Isalo merece mención especial. Esta curiosa formación rocosa ofrece atardeceres espectaculares cuando el sol se refleja en la ventana de manera única. Es el lugar más fotografiado de la zona. Recomendamos llegar justo para el atardecer, aunque estará masificado. Aquí sí pueden volar drones, algo prohibido dentro de los parques.

IFATY Y LAS PLAYAS

Ifaty es un pedacito de paraíso en la costa suroccidental. Esta pequeña localidad está asomada a una de las barreras de coral más extensas del Índico. Las playas son de postal: largas, de arena fina y tremendamente solitarias. No existen grandes complejos hoteleros, solo resorts y bungalows bien integrados en el paisaje.

IFATY Y LAS PLAYAS

Aunque los baobabs y lémures son los mayores reclamos, las playas son otro gran atractivo. La más famosa es Nosy Be al norte, con vuelos directos desde Antananarivo. Otros destinos incluyen Isla St. Marie al este y Anakao al suroeste.

AVENIDA DE LOS BAOBABS: ICONO DE MADAGASCAR

Los baobabs enormes e imponentes bajo la luz del atardecer son uno de los paisajes más icónicos del país. Cuando pensamos en qué hacer en Madagascar, esta avenida viene inmediatamente a la mente. No es un parque exclusivo para turistas, sino una calle donde transita la gente local en su vida diaria, creando un contraste fascinante entre lo extraordinario de los baobabs y lo ordinario de la rutina.

AVENIDA DE LOS BAOBABS: ICONO DE MADAGASCAR

La recomendación es llegar al atardecer o amanecer, los momentos más mágicos. Morondava, a solo 17 km, es la base perfecta para visitar este lugar. Valió totalmente la pena cada hora de viaje para presenciar este espectáculo natural.

TSINGY DE BEMARAHA

Los tsingys son formaciones de piedra generadas por erosión, conocidas como «bosques de piedra». El Tsingy de Bemaraha, al oeste, es el más famoso. Para llegar hay que ir a Morondava y seguir rumbo norte. El camino es largo y difícil, pero ideal para combinar con la Avenida de Baobabs.

TSINGY DE BEMARAHA

Solo abren en temporada seca; en época de lluvias son inaccesibles. Recomendable ir en vehículos 4×4. Nosotros no pudimos visitarlo por ir en abril, al final de la temporada de lluvias, pero es una visita imprescindible en temporada seca.

RANOMAFANA: SANTUARIO DE LÉMURES

Ranomafana, Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO, representa la entrada a un universo prácticamente virgen para observar lémures. En torno a una docena de especies diferentes habitan en esta jungla, aunque la deforestación amenaza estos pulmones verdes considerados en peligro crítico.

Despertar en Ranomafana, rodeados de bosque tropical húmedo, con el sonido de aves y capas de niebla deslizándose por las montañas, fue una de las mayores experiencias del viaje. Con más de 40,000 hectáreas de selva, Ranomafana es probablemente la mejor puerta de entrada al mundo de los bosques tropicales malgaches.

RANOMAFANA: SANTUARIO DE LÉMURES

En 1986 se identificó aquí al lémur dorado de bambú, emblema del parque. Contemplamos lémures marrones de frente roja, el ágil sifaca de Milne-Edwards y el esquivo lémur grande de bambú, del que quedan menos de 200 individuos.

Por la noche, con linternas, rastreamos especies nocturnas encontrando al lémur ratón rojo, considerado el primate más pequeño del planeta, pesando apenas 30-80 gramos. También vimos camaleones de distintas formas y colores. Madagascar alberga más de 100 especies de camaleones, aproximadamente la mitad de todas las especies del mundo.

ANTANANARIVO Y LA CULTURA LOCAL

Antananarivo, conocida como Tana, es caótica pero inevitable. Se sitúa a casi 1,300 metros de altitud y fue el trono del antiguo Reino Merina. Se despliega sobre una docena de colinas coronadas por iglesias y casas de ladrillo rojizo.

ANTANANARIVO Y LA CULTURA LOCAL

La primera impresión es de caos vibrante: calles atestadas de tráfico, carros de cebúes y vendedores ambulantes. Las ciudades tienen fama de inseguras, pero no nos sentimos más inseguros que en otras ciudades. Recomendamos evitar circular de noche y tomar precauciones básicas durante el día.

MERCADOS Y COMUNIDADES LOCALES

Es imposible no cruzarse con mercados locales donde se venden alimentos y productos primarios. Lo interesante es recorrerlos para ver qué consume la gente y cuáles son sus costumbres. No es el lugar más cómodo ni higiénico, pero vivir algo distinto y salir de la zona de confort permite ver cómo vive la gente realmente.

CONCLUSIÓN: POR QUÉ VISITAR MADAGASCAR

Hablar de qué hacer en Madagascar es hablar de su gente, sin duda. Es un país difícil para viajar, donde la pobreza y las carencias son comunes. Sin embargo, la gente humilde te recibe con sonrisas sinceras, sin intentar engañarte. Esta calidez nos partió el corazón y es algo que nos llevamos de Madagascar.

Ver cómo vive cada tribu según la región, observar las viviendas típicas, conocer sus rutinas y aprender sobre sus tradiciones hizo de este viaje algo verdaderamente único. Madagascar ofrece una combinación incomparable de naturaleza extraordinaria, biodiversidad única y autenticidad cultural que la convierte en un destino inolvidable para quienes buscan aventuras genuinas.

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