Ruta por los Castillos del Sur de Francia: Un Viaje a Través del Tiempo
Ruta Castillos Sur de Francia: La Guía Definitiva para tu Aventura Medieval

El sur de Francia alberga algunos de los vestigios más impresionantes de la Edad Media. Desde Barcelona, emprender una ruta castillos sur de francia resulta sencillo: apenas 2 horas y cuarto por autopista, pagando unos 10 euros en peajes, te separan de un mundo de fortalezas medievales que parecen surgir de cuentos de hadas. La velocidad permitida oscila entre 110 y 130 km/hora, aunque en algunos tramos se reduce a 120. El último cuarto de hora del recorrido atraviesa montañas donde ya se vislumbra el perfil del castillo cátaro recortándose contra el horizonte, anticipando las maravillas que aguardan.
Planificando tu Ruta Castillos Sur de Francia
Planificar una escapada de 8 días por los castillos franceses permite explorar sin prisas cada bastión. Saliendo desde Barcelona hacia Montirat por la C16, se alcanza Puigcerdá antes de cruzar el paso fronterizo. Las carreteras nacionales francesas ofrecen un asfaltado impecable. La C162 serpentea entre valles sinuosos repletos de bosques y ríos que configuran la hermosa campiña francesa. Continuar por la N20, A66 y A61 conduce directamente hacia Toulouse, punto estratégico para comenzar la exploración de estas ciudadelas estrelladas que dominaron el territorio fronterizo durante siglos.
Carcasona: El Inicio Perfecto de tu Ruta
La amurallada Carcasona representa el ejemplo perfecto de bastide francesa y constituye un inicio ideal para cualquier ruta castillos sur de francia. Emplazada junto al río Aude y el canal del Midi, esta localidad en Languedoc-Roussillon mejor preserva su fisonomía medieval, fruto de una polémica remodelación del siglo XIX. La Puerta Narbonesa sirve como entrada principal al centro histórico de la ciudadela, protegida por fosos y dos lienzos de muralla.

El Paseo de Lizas culmina cualquier recorrido a pie por el muro perimetral. En el interior, callejuelas estrechas flanqueadas por comercios y talleres de artesanos conducen hacia monumentos como el Castillo Condal del siglo XII y la Basílica de Saint-Nazaire, construida entre los siglos XI y XIV. Entre las curiosidades de la Cité de Carcasona destaca el Museo de la Inquisición, capaz de provocar escalofríos al viajar en el tiempo. Las entradas se adquieren en menos de 5 minutos, aunque hay que subir una cuesta que supone algo de deporte.
Imaginarse Carcassone con sus calles estrechas rodeado de murallas y torres impresionantes, tanto de cerca como desde la lejanía, transporta a otra época. Los turistas en temporada alta pueden resultar agobiantes, pero vale el capricho dedicar una tarde a callejear sin planning, perderse en esta maravilla pese a la cantidad de gente. Descansar en la Catedral permite admirar sus rosetas magníficas mientras se toma el fresco. Las tiendas llaman la atención, aunque comprar helados gigantes y sentarse al fresco a recuperar fuerzas resulta más tentador antes de afrontar el resto del día.
Montségur: Historia Cátara en tu Ruta por el Sur de Francia
Los muros del castillo de Montségur, parada esencial en cualquier ruta castillos sur de francia, fueron testigos del ocaso del catarismo. A sus pies fueron quemados los últimos miembros de este movimiento religioso-militar del medievo tras un asedio de casi un año. La rendición llegó el 16 de marzo de 1244, cuando más de 230 monjes-soldados prefirieron la hoguera antes que renegar de su fe. Un monolito marca el inicio de la ascensión que rememora aquel martirio.

Montségur, en el término de Cucugnan, fue uno de los últimos bastiones cátaros en sucumbir al nuevo orden que impusieron en el siglo XIII la Iglesia y el rey de Francia. La visita a estos vestigios implica caminar entre muros vacíos que atestiguan la resistencia religiosa y bélica de aquellos monjes medievales. El emplazamiento regala una bella panorámica del departamento del Aude francés, recompensando el esfuerzo de la subida.
Quéribus: Imprescindible en tu Ruta Castillos Sur de Francia
Desde las alturas del castillo de Peyrepertuse se divisa en el horizonte la silueta del bastión de Quéribus. Ambos sitios formaban durante el medievo una línea defensiva crucial para el catarismo. Los vestigios de ambos castillos constituyen etapas imprescindibles en cualquier ruta castillos sur de francia que se precie. Quéribus, auténtico nido de águila en el término de Cucugnan, departamento del Aude, requiere una excursión empinada desde la base en el collado de Maury. La atalaya pétrea asciende hasta los 728 metros.

El recorrido entre los restos revela aspilleras para ballesteros, oberturas para cañones y troneras para armas de fuego, aunque estos elementos no fueron creados por los cátaros originalmente. El bastión de Puillorenç sirvió para acoger a miembros dispersos de la fe tras la caída de Montségur. Tras diversos avatares, en 1255 se convirtió en fortaleza real con guarnición, marcando la extinción del poder cátaro en la región de Languedoc.
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Desde la población de Cucugnan, la subida resulta impresionante. El parking muestra gente vestida de verano pese a que el termómetro del coche marca 32 grados, mientras otros llevan botas altas y visten de invierno. El perfil del castillo deja la boca abierta, y las vistas desde arriba causan una impresión inolvidable. En la taquilla, el passport permite ahorrar 2 euros sobre la entrada original de 5.50 euros, sumando un descuento de un euro en varios castillos cátaros y abadías tras presentar la documentación.
La subida es fuertecita incluso con sombras a media mañana. El sol castiga en la cuesta empinada, con piedras resbaladizas en algunos tramos complicados donde una cuerda hace de barandilla cuando cede el equilibrio. Apenas 15 minutos separan de la cima, perfectos para hacer fotos de paisajes espectaculares. El Canigou se ve a lo lejos con nieve coronando su cumbre. Explorar cada rincón del castillo imaginando la época en que estuvo vivo requiere 1 hora y pico de instantáneas memorables.
Peyrepertuse: El Coloso de tu Ruta Medieval
Alzado sobre un roquedo como nido de águila visible desde la lejanía, Peyrepertuse figura entre los castillos cátaros más poderosos de cualquier ruta castillos sur de francia. Sus vestigios representan uno de los bastiones medievales más grandiosos de toda Francia. Los anillos defensivos y las murallas alcanzan una longitud de 300 metros por 50 de ancho. El camino de ronda suma 2.5 kilómetros, protegido por una doble muralla situada a diferentes alturas aprovechando los riscos naturales.
El pueblo homónimo, a la base de la montaña que corona Peyrepertuse, sirve de punto de partida. El desnivel obliga a una caminata de 20 minutos hasta la cresta calcárea que culmina en el castillo cátaro, obra maestra de arquitectura militar del Midi medieval. Desde otros castillos cátaros ya vistos, Peyrepertuse se perfila para luego esconderse. Queribus a lo lejos se confunde con la propia roca, sin saberse dónde empieza el castillo y termina la piedra por su forma y color similar. Vista desde abajo impresiona, pero cuando te acercas prácticamente escandaliza cómo perfila el paisaje.

Conviene comer antes de la visita para hidratarse bien. El ticket de entrada al corazón de la fortaleza cuesta 6 euros por persona, rebajándose con el passport que descuenta 1 euro por persona. El camino en su primer tramo recorre la falda de la montaña ascendiendo poco a poco entre vegetación exuberante, haciendo llevadera la subida. A los 10 minutos subiendo se ve la meta, aunque las piernas obligan a parar y pestañear. El lunes tiene esa forma que hace necesario tomarse un buen rato para completar la buena subida hasta la entrada de este impresionante castillo cátaro.
Una vez dentro, es posible indagar en cada recoveco o subir más hacia la Capilla de San Jorge en la parte más lejana. Descansar mientras se mira alrededor resulta impresionante, maravillándote pensando cómo se construyó y cómo transcurría la vida entre esos muros. Otra zona del castillo requiere media hora adicional para explorar la parte central antes de reencontrarse con el grupo. El reloj marcando las 13.30h indica la hora de bajar para comer. Dar una vueltecita por otra parte del castillo antes de emprender la bajada, que lleva unos 15 minutos, duplica el tiempo de subida para quien resulte menos ágil o más patoso en los movimientos.
Najac: Poder Real en tu Ruta por Francia
El Castillo Real de la pequeña comuna de Najac fue erigido en el siglo XIII tras la aniquilación de los cátaros, por orden de Alfonso de Poitiers, hermano del rey Luis IX de Francia (tras cuya muerte fue santificado). El recinto, declarado Monumento Histórico de Francia, formaba parte de una línea de castillos reales que defendían el valle del río Aveyron. Un primer recinto del siglo XI ocupaba este territorio que fue propiedad de los condes de Tolosa, perteneció a los condes de Barcelona y a los duques de Aquitania.

El origen de la altiva Torre del Homenaje sobrevivió a múltiples avatares hasta que se reedificó con estancias residenciales dignas de visita. Su emplazamiento proporciona vistas magníficas mientras permite demostración de trucos y estrategias del arte militar que imperaba en la época. Este testimonio de arquitectura militar gótica se levanta como una mole sobre los desfiladeros de Najac, en el departamento atravesado por el curso fluvial Aveyron, cuyo valle defendía estratégicamente.
La ruta en moto hasta aquí resulta impresionante por las carreteras y bellísimos paisajes que serpentean entre montañas de frondosidad de cuento. Los puentes de piedra sobre ríos encajados en bosques anticipan la vista de esta edificación grande, el castillo de Najac del siglo XII coronando la montaña. Se vislumbra el pueblo trepando por la cresta de la colina en una estampa digna de postal medieval.
Salses: Ingeniería Renacentista en tu Ruta
A pocos kilómetros de cruzar la frontera con Francia, sin desecharse un desvío por el paraje natural de la laguna de Salses, aguarda esta fortaleza estrellada del siglo XVI convertida en museo. La localidad de Salses-le-Château, en el departamento francés de Pirineos Occidentales, posee una fortificación defensiva documentada desde el año 1047. La posesión perteneció a los condes del Rosellón hasta que Alfonso II de Aragón heredó el condado homónimo, incorporando el castillo de Salses. El abad de Lagrasse obtuvo permiso para fundar un nuevo pueblo con franquicias y privilegios, permitiendo ampliar esta ciudadela edificada entre 1497 y 1503.
Los arquitectos se inspiraron en la tradición defensiva de la época incorporando avances en artillería. El baluarte presenta tres espacios concéntricos protegidos por un foso de 15 metros de anchura y 7 de profundidad. El interior del recinto incluye plaza de armas, prisión, cuadras, almacenes, cocinas y las dependencias del gobernador y aposentos reales, además de una austera capilla dedicada a San Sebastián.
Foix: Resistencia Cátara en el Sur de Francia
Este bastión cátaro del sur de Francia preside la capital del departamento del Ariège, tomando su nombre del castillo condal erigido en el siglo XI sobre una mole calcárea de 60 metros de alto. La roca hacía función de tarima natural, trufada de grutas habitadas desde la Prehistoria. Esta atalaya resistió numerosos asedios a lo largo de su historia. Simón IV de Montfort en 1211 y 1212 no logró conquistarla pese a sus asaltos bélicos. Nunca fue conquistado en batalla hasta que en 1486 una traición permitió su toma, evitándose combates entre ramas enfrentadas de la familia de los condes de Foix.

La altiva fortaleza se ha transformado en museo con experiencias interactivas e inmersivas sobre la vida de quienes habitaron la región. El interior exhibe objetos de época, máquinas de construcción y guerra, fraguas, molinos, cocinas y hasta una biblioteca que recrean el ambiente medieval. Esta ruta castillos sur de francia no estaría completa sin Foix.
Colliure: La Joya Mediterránea de tu Ruta
El Castillo Real constituye uno de los tesoros de esta localidad mediterránea en la región de Occitania, un complemento perfecto para tu ruta castillos sur de francia. La iglesia de Nuestra Señora de los Ángeles, al otro lado de la bahía, muestra un campanario que fue antiguo faro de piedra. El primer bastión edificado en este emplazamiento ocupaba un castro romano del siglo II a.C. en punto estratégico. Los documentos del siglo VII destacan la importancia de su puerto natural. Entre los siglos XII y XIV, la fortificación pasó por manos de los reinos de Aragón y Mallorca, en posesión de los condes del Rosellón. Desde 1462 cayó en manos francesas, confirmándose en el Tratado de los Pirineos.
Durante el siglo XV comenzó la transformación del castillo en recinto fortificado. En el siglo XVI, el ingeniero francés Vauban decidió ampliar la muralla e incorporar elementos defensivos como fosos y torre del homenaje modernizada. La fortaleza sufrió numerosos envites dada su ubicación fronteriza. Durante las primeras décadas del siglo XX sirvió como cuartel y prisión. En 1922, el castillo de Colliure fue declarado Monumento Nacional Histórico de Francia.





